El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) ha actualizado este jueves su balance y sitúa ya en 3,2 millones el número de personas desplazadas dentro de Irán a raíz de la ofensiva lanzada por sorpresa el pasado 28 de febrero por Estados Unidos e Israel. Según el organismo, la mayoría de estos desplazados internos abandona la capital, Teherán, y otras grandes urbes para dirigirse hacia el norte del país y áreas rurales en busca de mayor seguridad.
El director de Emergencias y Apoyo a Programas de ACNUR y responsable de la coordinación interregional de la respuesta a la emergencia en Oriente Próximo, Ayaki Ito, ha señalado que “entre 600.000 y un millón de familias iraníes se encuentran ya desplazadas dentro del país debido al agravamiento del conflicto”.
“Esto supone hasta 3,2 millones de personas que huyen principalmente de Teherán y de otras grandes ciudades hacia el norte y las zonas rurales en busca de seguridad”, ha detallado, antes de advertir de que “la cifra podría seguir aumentando en los próximos días, reflejando un deterioro acelerado de las necesidades humanitarias”.
El responsable de ACNUR ha subrayado que la crisis no solo golpea a la población iraní, sino también a quienes ya residían en el país como refugiados, sobre todo afganos, a los que ha descrito como “especialmente vulnerables debido a la precariedad en la que ya se encontraban y a la falta de redes de apoyo”. “Muchas están abandonando las zonas afectadas por la creciente inseguridad y la dificultad para acceder a servicios esenciales”, ha añadido.
En este contexto, Ito ha indicado que ACNUR “está adaptando su respuesta al aumento de las necesidades” y ha confirmado que el organismo trabaja junto a las autoridades iraníes y otros socios humanitarios en “la evaluación de las nuevas demandas y el refuerzo de la preparación ante el incremento de los movimientos de población.”
“ACNUR la subraya la urgente necesidad de proteger a la población civil, mantener el acceso humanitario y garantizar que las fronteras permanezcan abiertas para quienes buscan protección, de acuerdo con las obligaciones internacionales”, ha concluido.
Según el último recuento facilitado por las autoridades iraníes, la ofensiva de Estados Unidos e Israel ha provocado ya más de 1.200 fallecidos en territorio iraní. Entre las víctimas mortales se encuentra el líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, además de varios ministros y altos mandos del Ejército. En respuesta, Irán ha lanzado misiles y drones contra Israel y contra intereses estadounidenses en distintos países de Oriente Próximo, incluidas bases militares.