Organizaciones de Derechos Humanos han alertado de un grave deterioro en la salud del exvicepresidente ecuatoriano Jorge Glas, quien, según han señalado, habría permanecido durante varias horas inconsciente en la cárcel de máxima seguridad de Santa Elena, donde está recluido por delitos de corrupción desde 2024.
La ONG SOS Cárceles Ecuador ha asegurado que ha recibido datos de la propia Policía ecuatoriana sobre la situación de Glas, cuyo equipo de defensa viene denunciando reiteradamente que no dispone de una alimentación adecuada ni de la atención médica necesaria. En este sentido, han subrayado que en el último año se ha producido un deterioro físico “notable”.
Sonia Vera, abogada del exvicepresidente, ha denunciado a través de las redes sociales que Glas habría permanecido inconsciente durante varias horas, aunque por ahora se desconoce su estado actual, ya que las autoridades penitenciarias no han facilitado información oficial sobre su condición.
Desde la oposición ecuatoriana, que considera a Glas un preso político víctima de una persecución judicial, se ha vuelto a exigir su liberación inmediata y se ha responsabilizado al presidente Daniel Noboa de cualquier consecuencia que el encarcelamiento pueda acarrear para la salud física y mental del exvicepresidente.
Glas, que fue vicepresidente en el Gobierno de Rafael Correa en 2013 y posteriormente en el de Lenín Moreno en 2017, cumple actualmente dos condenas por cohecho y asociación ilícita vinculadas a los casos Obedrecht y Soborno. Además, pesa sobre él una sentencia de primera instancia a trece años de prisión por el caso Reconstrucción de Manabí.
Tras haber cumplido parte de una pena unificada por corrupción, accedió a un régimen de prelibertad con determinadas condiciones. Sin embargo, en diciembre de 2023 se refugió en la Embajada de México. En abril de 2024, fue sacado por la fuerza de la sede diplomática y trasladado a prisión, pese a contar con asilo concedido por el Gobierno mexicano, entonces encabezado por Andrés Manuel López Obrador.