El Ejército de Estados Unidos ha llevado a cabo una nueva serie de bombardeos contra territorio iraní y asegura haber impactado “decenas de objetivos militares” situados en el litoral de Irán, con especial concentración en las inmediaciones del estrecho de Ormuz. Al mismo tiempo, ha comunicado la puesta en marcha de un bloqueo de los puertos iraníes a partir de las 22.00 horas de este martes (hora peninsular española).
“Hoy, a las 15.00 horas (hora del este, 21.00 en España peninsular y Baleares), las fuerzas del Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM) han comenzado a lanzar una nueva ronda de ataques contra Irán con el fin de seguir mermando las capacidades iraníes utilizadas para atacar el tráfico marítimo comercial en el estrecho de Ormuz”, ha informado en sus redes sociales.
En ese mismo comunicado, el CENTCOM ha indicado que sus efectivos se estaban preparando “para reanudar el bloqueo naval contra los puertos y las zonas costeras iraníes”, una medida que, ha precisado, entraría “en vigor a las 16.00 horas (hora del este, 22.00 hora peninsular española)”.
Instantes después, el Mando Central ha confirmado que las Fuerzas Armadas estadounidenses han puesto de nuevo en marcha, a la hora fijada, el “bloqueo naval contra los buques que transitan hacia y desde los puertos y zonas costeras iraníes” y ha detallado que la Marina tiene desplegados en las aguas de la región “más de 20 buques de guerra y cientos de aviones militares operando en todo Oriente Próximo”.
Unas siete horas más tarde, el CENTCOM ha señalado en una nueva nota —en la que vuelve a recalcar la reactivación del “bloqueo naval contra los buques que transitan hacia o desde puertos y zonas costeras iraníes”— que sus unidades han concluido esta última ronda de ataques contra Irán, “alcanzando decenas de objetivos militares cerca del Estrecho de Ormuz y zonas costeras iraníes”.
Según esta comunicación, mediante el empleo de “municiones de precisión”, varios “aviones de combate, drones y buques de guerra estadounidenses” han atacado “emplazamientos de misiles y drones iraníes, capacidades navales y sistemas de defensa costera”, todo ello durante una “oleada de siete horas”.
Como en ocasiones anteriores, el Mando Central del Ejército estadounidense ha reiterado que la finalidad de la operación es “debilitar aún más la capacidad de Irán para amenazar el transporte marítimo comercial y a tripulaciones civiles”, en línea con el mensaje de su máximo responsable, el almirante Brad Cooper.
El jefe del CENTCOM, en una declaración difundida por el propio organismo en mitad de estos bombardeos, ha responsabilizado a Irán de haber “atacado deliberadamente” en los últimos siete días a “civiles en toda la región al atacar a siete buques mercantes”, lo que, ha afirmado, “ha provocado que casi una docena de tripulantes civiles hayan fallecido, estén desaparecidos o hayan resultado heridos”.
Por el lado iraní, las autoridades han admitido varios impactos en su territorio en testimonios recogidos por la agencia de noticias Tasnim. Han citado la ciudad de Ahvaz, en la gobernación de Juzestán, al norte del golfo Pérsico, así como Bandar Abbas —donde se ha registrado otra explosión poco después—, Sirik y las islas de Qeshm y Hengam, en la provincia de Hormozgan, situada frente al estrecho de Ormuz.
Con todo, la gobernación de Hormozgan ha indicado que, hasta el momento, no se han detectado víctimas ni daños en instalaciones de carácter “residencial y comercial”, mientras que el subdirector de seguridad de Juzestán, Valiolá Hayati, no ha ofrecido detalles sobre el balance del ataque contra Ahvaz.
Por su parte, el gobernador de la ciudad de Dehloran, en la provincia de Ilam —en la frontera con Irak—, ha denunciado ante Tasnim un bombardeo contra una planta de embotellado de agua mineral que habría sido alcanzada por tres proyectiles, lo que ha ocasionado “daños materiales en el equipamiento de la fábrica”, aunque “no ha habido víctimas”.