El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, ha aterrizado este domingo en Irak para mantener encuentros con la cúpula política del país árabe, en un contexto marcado por un nuevo aumento de la tensión con Estados Unidos e Israel y pocas horas después del inicio de una amplia operación anticorrupción en la Zona Verde de Bagdad, el área fortificada que alberga embajadas y los principales edificios del Gobierno iraquí.
Durante su estancia en Bagdad, Araqchi tiene previsto entrevistarse con su homólogo, Fuad Husein, con el primer ministro, Alí al Zaidi, y con el presidente, Nizar Amidi, al frente de un Ejecutivo renovado desde abril de este año en un país sobre el que Irán mantiene una influencia determinante, como patrocinador de influyentes milicias que actúan prácticamente como un dispositivo de seguridad paralelo y que en ocasiones han llegado a atacar de forma directa a tropas estadounidenses.
“El fortalecimiento de las relaciones con Irak, con quien compartimos profundos lazos culturales y civilizatorios, seguirá siendo una prioridad absoluta para Teherán”, ha manifestado el portavoz de Exteriores iraní, Esmail Baqaei, sobre el viaje de su superior.
En el marco de esta visita, Araqchi también trasladará a las autoridades iraquíes los avances en los preparativos del gran funeral del fallecido ayatolá Alí Jamenei, líder supremo de Irán y referente religioso de la comunidad chií iraquí, previsto, en principio, para la primera semana de julio.