Mucha tensión en Belfast después de que un grave apuñalamiento desencadenara protestas que derivaron en disturbios y ataques contra personas inmigrantes. Las autoridades de Irlanda del Norte han condenado los incidentes y han pedido calma.
Según la Policía de Irlanda del Norte (PSNI), un hombre de 30 años y nacionalidad sudanesa ha sido acusado de un apuñalamiento ocurrido esta semana en Belfast. La víctima sufrió heridas graves en el cuello y la cara. Las fuerzas de seguridad han descrito lo ocurrido como un ataque “brutal”, aunque han precisado que, por el momento, no se investiga como un acto de terrorismo.
La difusión de imágenes y detalles del suceso provocó una rápida reacción en redes sociales y la convocatoria de concentraciones que, durante la noche, desembocaron en altercados en distintos puntos de la capital norirlandesa.
Vehículos incendiados y ataques contra viviendas
De acuerdo con la información facilitada por Reuters y Associated Press, los disturbios incluyeron incendios de vehículos, daños en el mobiliario urbano y ataques contra varias viviendas.
Las fuerzas de seguridad tuvieron que intervenir para proteger inmuebles habitados por inmigrantes y miembros de minorías étnicas. Algunos residentes fueron evacuados por precaución ante el riesgo generado por los ataques y los incendios registrados en distintos barrios.
Entre los incidentes más graves figura la quema de un autobús y diversos enfrentamientos entre manifestantes y agentes de policía. Las autoridades mantienen desplegados efectivos adicionales para prevenir nuevos episodios de violencia y reforzar la seguridad en las zonas afectadas.
La PSNI ha realizado varias detenciones relacionadas con los disturbios y continúa recopilando pruebas sobre los hechos ocurridos durante las protestas.
Condena institucional y llamamientos a la calma
La ministra principal de Irlanda del Norte, Michelle O'Neill, condenó los ataques y calificó los disturbios de “cobardes”, al tiempo que pidió respeto a la convivencia y rechazó cualquier forma de violencia dirigida contra comunidades inmigrantes.
También el primer ministro británico, Keir Starmer, condenó tanto el apuñalamiento como los posteriores altercados y reclamó que la investigación policial pueda desarrollarse sin interferencias ni actos de violencia.
Los principales partidos políticos de Irlanda del Norte emitieron además un comunicado conjunto en el que expresaron su rechazo al ataque con arma blanca y pidieron que el caso no sea utilizado para justificar acciones racistas o disturbios callejeros.
Mientras continúan las investigaciones, las autoridades mantienen la vigilancia sobre posibles nuevas convocatorias. La situación ha reabierto el debate sobre la inmigración en Irlanda del Norte, aunque la Policía insiste en que el proceso judicial sobre el apuñalamiento debe seguir su curso y que cualquier responsabilidad penal corresponde exclusivamente a las personas implicadas en los hechos investigados.