La carrera por suceder a Gavin Newsom al frente de California comienza a tomar forma. Los resultados provisionales de las elecciones primarias celebradas este martes apuntan a que el demócrata Xavier Becerra y el republicano Steve Hilton serán los dos candidatos que competirán en noviembre por el Gobierno del Estado más poblado de Estados Unidos.
Aunque el recuento continúa y aún quedan millones de votos por contabilizar, especialmente sufragios emitidos por correo, la distancia respecto al resto de aspirantes sitúa a ambos como los grandes favoritos para avanzar a la siguiente fase del proceso electoral.
La elección adquiere una relevancia que trasciende las fronteras de California. El Estado, considerado durante años uno de los principales bastiones demócratas del país, afronta una transición política marcada por la salida de Newsom, una de las figuras más visibles de la oposición a Donald Trump y uno de los nombres que con frecuencia aparecen en las quinielas de cara a las presidenciales de 2028.
Un exmiembro del Gobierno de Biden frente al candidato apoyado por Trump
Xavier Becerra, hijo de inmigrantes mexicanos, fue secretario de Salud durante la presidencia de Joe Biden y anteriormente desempeñó cargos como fiscal general de California, miembro del Congreso y representante estatal. Su campaña se ha centrado en la defensa de las políticas impulsadas por los gobiernos demócratas en California y en la protección de programas sociales, inmigración y derechos civiles.
Además, busca convertirse en el primer gobernador hispano de California en más de un siglo, un hecho con una fuerte carga simbólica en un estado donde la población latina representa una parte fundamental del electorado.
Frente a él aparece Steve Hilton, exasesor político británico y antiguo presentador de Fox News que cuenta con el respaldo explícito de Donald Trump. Hilton ha basado su campaña en cuestiones como la seguridad pública, el coste de la vida, la reducción de regulaciones y una mayor colaboración con las políticas impulsadas por la Administración republicana en Washington.
La implicación de Trump en la campaña ha sido directa. El presidente pidió públicamente el voto para Hilton y defendió que trabajaría en coordinación con el Gobierno federal si logra llegar al cargo.
La sucesión de Gavin Newsom
La elección de noviembre pondrá fin a una etapa política iniciada en 2011, cuando los demócratas recuperaron el Gobierno de California. Desde entonces, el Estado ha consolidado una agenda política muy distinta a la impulsada por los gobiernos republicanos federales en ámbitos como inmigración, cambio climático, derechos reproductivos o regulación medioambiental.
Durante la etapa de Gavin Newsom, California se convirtió además en uno de los principales contrapoderes institucionales frente a Trump, tanto durante su primer mandato como en el actual escenario político.
Por ese motivo, la elección del próximo gobernador es observada con especial atención por ambos partidos. Una victoria de Becerra supondría la continuidad de la línea seguida por Newsom durante los últimos años. Un triunfo de Hilton, en cambio, representaría un giro político de gran relevancia en uno de los estados más influyentes del país.
Una campaña multimillonaria
La contienda también ha destacado por las enormes cantidades de dinero movilizadas durante las primarias.
Según los datos publicados por firmas especializadas en seguimiento electoral, la carrera ha superado los 300 millones de dólares en gasto político, convirtiéndose en una de las más costosas registradas para un Gobierno estatal en Estados Unidos.
Buena parte de esa cifra corresponde al empresario y filántropo Tom Steyer, que destinó más de 200 millones de dólares de su patrimonio personal a financiar su candidatura. Sin embargo, los resultados provisionales lo sitúan lejos de los dos primeros puestos y, salvo sorpresa durante el recuento final, quedaría fuera de la elección de noviembre.
Una elección con impacto nacional
Aunque California sigue siendo uno de los territorios más favorables para los demócratas, los republicanos consideran que la elección ofrece una oportunidad para ampliar su presencia en un Estado donde no gobiernan desde que Arnold Schwarzenegger abandonó el cargo en 2011.
Al mismo tiempo, los demócratas ven la contienda como una prueba importante de cara a los próximos años y como un posible anticipo de los debates que marcarán el ciclo presidencial de 2028.
A falta de que concluya el recuento definitivo, todo apunta a que los votantes californianos deberán elegir en noviembre entre dos visiones muy diferentes sobre el futuro del estado. De un lado, la continuidad del modelo impulsado durante la última década por los gobiernos demócratas. Del otro, la alternativa defendida por un candidato que ha hecho de su cercanía a Donald Trump uno de los ejes centrales de su campaña.