Un grupo de colonos israelíes ha prendido fuego de forma parcial este miércoles a dos mezquitas situadas al norte de la ciudad cisjordana de Ramala, dentro de una nueva ola de ataques que ha dejado además cuatro palestinos heridos en la localidad de Beita, al sur de Nablús.
El Ministerio de Asuntos Religiosos palestino ha condenado “enérgicamente” la quema de dos mezquitas en Jaljulia y Mazraa al Nubani y ha manifestado a través de un comunicado publicado en redes sociales que “este grave ataque atenta contra lugares de culto y viola todas las leyes y convenciones internacionales que garantizan la protección de los lugares sagrados”.
El departamento ha recalcado que “estos ataques representan una peligrosa escalada y una provocación a los sentimientos del pueblo palestino”, antes de advertir de que “se enmarcan en una política dirigida contra lugares sagrados islámicos y cristianos”, motivo por el que “responsabiliza plenamente a las autoridades de ocupación por estos crímenes y sus consecuencias”.
En este sentido, ha reclamado a la comunidad internacional que “intervenga urgentemente para detener estas violaciones” y “exigir responsabilidades a los responsables de reiterados crímenes contra el pueblo palestino y sus lugares sagrados”, al tiempo que ha remarcado que el pueblo palestino tiene “derecho” a “proteger y preservar sus lugares sagrados”.
Fuentes de seguridad palestinas citadas por la agencia de noticias WAFA han explicado que los colonos incendiaron la Gran Mezquita de Jaljulia, donde se han producido daños materiales y se han pintado además mensajes racistas en varios muros del edificio.
Según estas fuentes, un grupo de vecinos se ha encarado con los colonos cuando trataban de extender el fuego en la mezquita, tras lo cual un contingente de las fuerzas israelíes se ha desplegado en la zona y ha lanzado granadas aturdidoras y gases lacrimógenos.
Más tarde, otro grupo de colonos ha prendido fuego a la mezquita Al Faruq de Mazraa al Nubani, un ataque que también ha provocado daños materiales, sin que por el momento las autoridades de Israel hayan reaccionado públicamente a estos incidentes, que se han incrementado en los últimos años.
En paralelo, cuatro palestinos han resultado heridos en otro asalto contra Beita, donde varios vehículos y viviendas han sufrido desperfectos, mientras que otro grupo de colonos ha sustraído un tractor y un camión de agua en la localidad de Atuf, al sureste de Tubas, según han indicado las autoridades locales.
Denuncia de Reporteros Sin Fronteras
En este contexto, la organización no gubernamental Reporteros Sin Fronteras (RSF) ha criticado al Ejército de Israel por las heridas sufridas el martes por un periodista cuando cubría la situación en Deir abú Mashaal, también en las proximidades de la ciudad de Ramala, según un mensaje difundido en redes sociales.
“RSF condena el lanzamiento de gases lacrimógenos por parte del Ejército israelí contra Motasem Saqf al Hait. El corresponsal de Quds News Network, que informaba desde Deir abú Mashaal, cerca de Ramala, resultó herido en un pie y fue evacuado en ambulancia”, ha dicho el organismo.
La Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) ya advirtió el viernes de que la violencia ejercida por colonos israelíes en Cisjordania ha alcanzado sus máximos históricos en este 2026, con más de mil ataques con víctimas o daños materiales en lo que va de año, afectando a más de 230 comunidades y provocando el desplazamiento de más de 2.000 palestinos.
Este tipo de agresiones se ha intensificado desde el 7 de octubre de 2023, fecha de los ataques contra Israel encabezados por el Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás), si bien en los primeros nueve meses de ese año ya se habían registrado cifras récord de palestinos muertos en estos territorios en dos décadas, desde la Segunda Intifada.