Las autoridades de Estados Unidos han aplaudido este viernes la decisión del Gobierno británico de incluir al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán y al grupo Harakat Ashab al Yamin al Islamiya (HAYI) en el marco de su nueva Ley de Seguridad Nacional, al entender que refuerza la respuesta frente a las actividades atribuidas a Teherán.
“Estados Unidos acoge con satisfacción la acción de Reino Unido para designar al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán y a Harakat Ashab al-Yamin al-Islamiya bajo su nueva Ley de Seguridad Nacional”, ha señalado el portavoz adjunto del Departamento de Estado, Tommy Pigott, en un comunicado difundido tras el anuncio de Londres.
El portavoz ha denunciado igualmente que “los intentos de Irán de matar, secuestrar, acosar e intimidar en Estados Unidos, Reino Unido y en todo el mundo son deplorables y socavan la soberanía nacional y las normas internacionales”. En esta línea, ha insistido en que Washington seguirá coordinándose con sus aliados para hacer frente a estas amenazas y exigir responsabilidades a las autoridades iraníes.
En este sentido, Pigott ha reiterado el compromiso de la Administración estadounidense de actuar junto a otros países para responder a las acciones de Teherán. “Continuaremos trabajando estrechamente con socios para promover la rendición de cuentas por el terrorismo respaldado por Irán en todo el mundo”, ha concluido el portavoz del Departamento de Estado.
Las palabras de Pigott se producen después de que el Ejecutivo de Reino Unido propusiera el lunes incorporar a la Guardia Revolucionaria iraní a una lista de organizaciones que podrán ser perseguidas con nuevos poderes, al equipararlas a los servicios de inteligencia extranjeros en el marco de la Ley de Seguridad Nacional. Con este movimiento, Londres pretende reaccionar frente a las actividades de grupos respaldados por Estados extranjeros, en un contexto que considera marcado por una oleada de ataques atribuidos a actores apoyados por Irán o Rusia.
El Gobierno británico ha vinculado este paso con los ataques reivindicados por HAYI contra objetivos relacionados con comunidades judías e israelíes, así como contra miembros de la disidencia iraní asentada en Reino Unido. La nueva calificación permitirá a las autoridades británicas disponer de mayores competencias para hacer frente a actividades consideradas como amenazas estatales protagonizadas por estos grupos.
“Los nuevos delitos de apoyo y asistencia a estas organizaciones podrían conllevar penas de hasta 14 años de prisión”, informó Londres, precisando que a partir de ahora la Justicia “ya no tendrá que demostrar en cada caso la existencia de un vínculo con una potencia extranjera”. Con ello se facilita la apertura de procesos penales contra individuos que participen en ataques en territorio británico y se refuerza la rendición de cuentas bajo la legislación de seguridad nacional, que contempla penas de “hasta cadena perpetua”.
Por su parte, el Gobierno de Irán ha rechazado la medida anunciada por Reino Unido, calificándola de “injustificado” e “irresponsable”. Teherán ha reprochado a Londres que adopte esta decisión “a partir de afirmaciones infundadas sobre seguridad” mientras “acoge y apoya a redes y grupos terroristas y violentos”, y ha avanzado que se reserva el derecho a responder con medidas propias frente a la actuación del Ejecutivo británico.