La guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) reconoció este martes su responsabilidad en el atentado ocurrido hace unos días en Arauca, en el que perdieron la vida dos escoltas del senador Jairo Castellanos, y atribuyó lo sucedido al equipo de seguridad del parlamentario por no respetar los controles que dice haber establecido en la zona para evitar enfrentamientos con otros actores armados.
En un comunicado del Frente de Guerra Oriental del ELN, difundido cinco días después del ataque en el que murieron los escoltas Esmely Manrique y Wilmer Leal, la organización armada afirma: “No fue nuestro objetivo, tampoco nuestra orientación, atentar contra el senador Castellanos o constreñir sus tareas electorales en la región”.
De acuerdo con la versión oficial de las autoridades, el atentado se registró en un área rural del municipio de Fortul, cuando varios hombres armados interceptaron el vehículo en el que se desplazaba el esquema de seguridad del senador, quien no viajaba con ellos en ese momento.
Castellanos relató que su equipo fue víctima de una emboscada y que tres camionetas les cerraron el paso, impidiendo cualquier vía de escape, lo que desencadenó un intenso intercambio de disparos. Esta descripción de los hechos contrasta con la ofrecida por el ELN en su comunicado, en el que insiste en que la caravana del senador ignoró un retén instalado por sus hombres.
En el texto, la guerrilla reclama: “Solicitamos a los entes estatales civiles, las campañas políticas y a la población, acatar y facilitar los controles colocados en las vías, son mecanismos de seguridad y de defensa, normales en un conflicto como el colombiano”, argumentando que estos puestos de control tienen como finalidad frenar las operaciones de las Fuerzas Armadas y de grupos de mercenarios.
Al mismo tiempo, el ELN remarca que no pretende obstaculizar ni interferir en el calendario electoral de marzo ni en las próximas elecciones presidenciales. En ese contexto, el equipo de seguridad de Castellanos se dirigía al municipio de Yopal, donde el senador de Alianza Verde desarrollaba actividades de campaña.
El ataque se saldó igualmente con el secuestro, durante varias horas, de tres personas que viajaban en la caravana que se desplazaba para recoger al senador, antes de que fueran finalmente liberadas.