Francia reúne a los líderes del G7 en una segunda jornada centrada en Ucrania y Oriente Próximo

El presidente estadounidense, Donald Trump, ha presumido de su acuerdo con Irán al tiempo que ha instado a su homólogo ruso, Vladímir Putin, a avanzar hacia una negociación

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La cumbre del G7 ha entrado este martes en su segunda jornada en Évian (Francia) con el horizonte puesto en respuestas coordinadas ante los principales focos que amenazan la inestabilidad global.

Bajo la presidencia de Emmanuel Macron, los líderes de las principales economías avanzadas —entre ellos el presidente estadounidense Donald Trump y los jefes de Gobierno de Reino Unido, Canadá, Alemania, Italia y Japón— han centrado sus debates en la seguridad del continente europeo así como en la situación en Oriente Próximo.

La cita tiene lugar precisamente a pocos días del anuncio de ese acuerdo alcanzado entre Washington y Teherán para poner fin a la guerra, tras más de tres meses de conflicto, así como con la reapertura prevista a finales de esta semana del estrecho de Ormuz.

En este sentido, Trump ha defendido su pacto con Irán, al que ha calificado de “justo”. La cita también ha dejado titulares sobre el conflicto en Ucrania, en activo desde el 24 de febrero de 2022. Sobre ello, el presidente estadounidense ha instado a su homólogo ruso, Vladímir Putin, a avanzar hacia una negociación, algo que reclamó Volodímir Zelenski hace semanas con una misiva que recibió la negativa del jefe del Kremlin.

Trump exige “mayor responsabilidad” a Netanyahu

El conflicto en Oriente Medio se ha convertido en uno de los ejes principales del encuentro celebrado en la localidad francesa. Tras el cese de hostilidades, una coalición encabezada por Francia y Reino Unido asumirá las tareas de desminado en el estrecho de Ormuz, ya que Estados Unidos no dispone de los medios necesarios para llevarlas a cabo.

Entre sus miembros se encuentra también Alemania y varios países ya han comenzado a movilizar recursos. En este contexto, buques franceses especializados han zarpado desde el puerto de Tolón, en el Mediterráneo, y se prevé que tarden varios días en llegar a la zona de operaciones.

El acuerdo contempla en una primera etapa el fin de las hostilidades y la reapertura de Ormuz, además de una hoja de ruta para abordar en los próximos 60 días los asuntos más sensibles, entre ellos el programa nuclear iraní, en el marco de las negociaciones que se formalizarán este viernes en Suiza.

Sobre ello, Trump ha asegurado que el pacto con Teherán “debería ser un éxito” y ha destacado que, con la relación ya normalizada, los avances podrían producirse “con bastante rapidez”.

En este contexto, el mandatario estadounidense ha reiterado que Irán no debe desarrollar armas nucleares y ha advertido de que, en caso contrario, habrá consecuencias “inimaginables”, subrayando que se trata de una condición central del entendimiento alcanzado.

Con todo, Trump también ha aprovechado para enviar un mensaje al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, a quien ha pedido “mayor responsabilidad” en sus acciones en Líbano, en un momento en el que Israel mantiene su posición de no vincular sus operaciones militares a los compromisos derivados del acuerdo.

Zelenski: “Siempre es importante coordinar posiciones”

Por otro lado, Trump y Zelenski han celebrado un encuentro bilateral para abordar el fin de la guerra con Rusia. “Hemos tenido un buen encuentro. Rusia debería llegar a un acuerdo. Ha perdido una enorme cantidad de gente y también Ucrania", ha aseverado el mandatario estadounidense ante la prensa tras ese encuentro.

Al mismo tiempo, ha indicado que centrará su atención en la evolución del conflicto una vez que se cierre el acuerdo con Irán para poner fin a las hostilidades iniciadas el pasado 28 de febrero.

Por su parte, en su breve mensaje en redes sociales, Zelenski ha subrayado la relevancia del contacto con su homólogo estadounidense. “Siempre es importante coordinar posiciones”, ha señalado el presidente ucraniano junto a las imágenes, en las que aparece dialogando con Trump en presencia del secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, y del secretario del Consejo de Seguridad y Defensa de Ucrania, Rustem Umerov.

Este martes, el Gobierno de Ucrania ha interpretado el último ataque masivo ruso contra Kiev como un mensaje directo del presidente ruso dirigido a las cumbres del G7 y del Consejo Europeo.

Según el ministro de Exteriores ucraniano, Andrí Sibiga, el bombardeo —que ha dejado víctimas mortales y ha causado daños en la capital, incluida la destrucción parcial de una catedral— supone una señal de que Moscú “apuesta por el terror en lugar de la diplomacia”. En ese sentido, ha afirmado que el Kremlin estaría enviando un mensaje político a los líderes reunidos en ambos foros internacionales.

Respuesta coordinada ante el brote de ébola en África Central

En otro orden de asuntos, los líderes del G7 han hecho un llamamiento a una respuesta internacional firme y coordinada para hacer frente al brote de ébola detectado en la República Democrática del Congo y Uganda.

En un comunicado conjunto, los mandatarios han expresado su solidaridad con los países afectados y han lamentado la pérdida de vidas y el impacto que la enfermedad está teniendo en las comunidades locales. Asimismo, han subrayado la necesidad de contener la expansión del virus y evitar que se extienda a nuevas zonas.

El G7 ha insistido en que el objetivo prioritario debe ser limitar la propagación del virus y mantenerlo “confinado en el área más reducida posible”, reforzando las medidas de control epidemiológico y vigilancia sanitaria.

En este sentido, los líderes han anunciado su compromiso de movilizar apoyo internacional para reforzar la respuesta sanitaria sobre el terreno, incluyendo la distribución de vacunas, diagnósticos y tratamientos específicos en los próximos meses.

Reforma global de la financiación del desarrollo y lucha contra el cáncer

La agenda ha incluido además discusiones con los líderes invitados de Brasil, India, Corea del Sur y Kenia. En esta línea, los líderes de la cumbre han reafirmado su compromiso con la cooperación internacional en materia de financiación del desarrollo y la inversión como motor de prosperidad compartida, al tiempo que han defendido la necesidad de reformar el actual sistema de ayuda global para adaptarlo a los retos económicos, sociales y geopolíticos del futuro.

El comunicado subraya la importancia de seguir apoyando a los países más vulnerables, al tiempo que plantea una transformación profunda de la arquitectura financiera internacional.

Asimismo, los líderes del G7 reconocen que el sistema de cooperación al desarrollo ha logrado resultados relevantes durante décadas, pero consideran que presenta limitaciones estructurales, como su complejidad, su impacto desigual o su insuficiente capacidad para reducir la dependencia financiera de algunos países.

Por ello, se apuesta por movilizar capital privado a gran escala para financiar proyectos de desarrollo a largo plazo, especialmente en infraestructuras, energía y digitalización.

Asimismo, han reafirmado su compromiso para intensificar la lucha internacional contra el cáncer, en una declaración que también cuenta con el respaldo de los países invitados. El objetivo central del acuerdo es acelerar la investigación, mejorar la prevención y garantizar un acceso más equitativo a la atención sanitaria en todo el mundo.

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¿Cuáles son los próximos pasos en la tramitación del acuerdo entre Estados Unidos e Irán para poner fin a la guerra en Oriente Medio?

Próximos pasos del acuerdo entre EE. UU. e Irán sobre Oriente Medio

Situación general y respuesta breve

No existe, a día de hoy, constancia oficial de un “acuerdo cerrado” y plenamente definido entre Estados Unidos e Irán específicamente “para poner fin a la guerra en Oriente Medio” en su conjunto, entendido como un pacto global y formal ya en fase de tramitación institucional. Lo que hay son contactos diplomáticos, propuestas de alto el fuego y marcos de negociación que se articulan principalmente a través de Naciones Unidas, potencias regionales y las cancillerías implicadas, pero sin un texto único y cerrado cuya tramitación jurídica pueda detallarse paso a paso. Por tanto, solo pueden explicarse los pasos típicos y previsibles en un proceso de este tipo, no un calendario concreto ya aprobado. En consecuencia, los “próximos pasos” reales dependerán de si esas conversaciones se plasman en un acuerdo formal multilateral o en compromisos bilaterales sujetos a la política interna de cada país.

1. De contactos informales a un marco negociador formal

En este tipo de procesos, el primer paso tras un entendimiento político preliminar entre Washington y Teherán suele ser consolidar un marco de negociación reconocido. Esto acostumbra a traducirse en rondas discretas de diplomacia indirecta (a través de mediadores, como países europeos o actores regionales) que después se elevan a un formato formal auspiciado por Naciones Unidas u otro foro internacional. En la práctica, que exista un marco formal es indispensable para que los compromisos pasen de ser meras declaraciones políticas a un borrador de acuerdo con contenido verificable: alto el fuego, garantías de seguridad, desarme de determinadas milicias, canjes de prisioneros, etc.

Si Estados Unidos e Irán logran un entendimiento básico, el siguiente paso esperable es que ese marco se plasme en un documento de principios (por ejemplo, un “framework agreement” o una declaración conjunta) que fije parámetros generales: respeto a la integridad territorial de determinados Estados, compromiso con la reducción de hostilidades, y mecanismos para limitar el apoyo militar a actores armados no estatales en la región.

2. Redacción y negociación de un texto jurídico

Una vez fijados los principios políticos, el siguiente tramo es la redacción detallada de un texto. En un caso tan sensible como el de Oriente Medio, y teniendo en cuenta la relación histórica entre Estados Unidos e Irán, es previsible que ese texto:

Incluya cláusulas sobre seguridad regional (misiles, drones, presencia de fuerzas y asesoría militar), posibles medidas humanitarias (acceso de ayuda a zonas en guerra, protección de población civil) y, potencialmente, componentes vinculados a sanciones económicas o alivio de las mismas a cambio de compromisos verificables. Esta fase es compleja y puede requerir múltiples rondas, tanto directas como mediadas, antes de tener un documento lo bastante maduro como para ser sometido a aprobación política en cada capital.

3. Internalización en la política de Estados Unidos

En el caso de Estados Unidos, la tramitación de un futuro acuerdo con Irán depende de su forma jurídica:

Si se configura como un tratado internacional formal, la Constitución estadounidense exige la participación del Senado, que debe dar su consentimiento por mayoría cualificada. Eso implica audiencias, debate público y un alto grado de polarización partidista, sobre todo cuando el acuerdo afecta a seguridad, Oriente Medio o el programa nuclear iraní. Si, por el contrario, se plasma como un “executive agreement” (acuerdo ejecutivo), su tramitación es más rápida, pero también más vulnerable a cambios con un relevo en la Casa Blanca. En cualquier caso, un paso clave es el alineamiento con el Congreso, tanto en materia de sanciones como en dotación presupuestaria para misiones diplomáticas, humanitarias o de verificación.

4. Internalización en la política de Irán

En Irán, cualquier compromiso de alcance regional debe pasar por el complejo equilibrio entre el Gobierno, el Parlamento (Majlis) y, sobre todo, el Líder Supremo y el Consejo de Seguridad Nacional. El siguiente paso tras un entendimiento con Estados Unidos sería la aprobación política interna, que puede implicar:

Validación por el Consejo Superior de Seguridad Nacional, revisión por órganos como el Consejo de Guardianes si hay implicaciones jurídicas internas, y gestión de la contestación de sectores conservadores que puedan ver el acuerdo como una cesión estratégica. Sin esa validación, el acuerdo difícilmente tendrá efectos reales sobre el terreno, incluso si se anuncia externamente.

5. Eventual paso por Naciones Unidas y actores regionales

Dado que se habla de “poner fin a la guerra en Oriente Medio” en un sentido amplio, un paso casi inevitable sería la multilateralización del entendimiento. Eso suele adoptar dos formas:

Por un lado, la posible adopción de una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que endose o incorpore el acuerdo, le dé cobertura jurídica internacional y fije mecanismos de verificación y seguimiento. Por otro, la implicación directa de actores regionales (Estados árabes, Turquía, Israel, etc.), sin cuya participación efectiva cualquier texto entre Washington y Teherán quedaría muy limitado. Los próximos pasos, por tanto, incluirían conferencias internacionales, comités de seguimiento y posibles misiones de observación o verificación sobre el terreno.

6. Despliegue práctico: alto el fuego y verificación

Si se llega a un acuerdo operativo, los últimos pasos clave serían ya de implementación: declaraciones coordinadas de alto el fuego en los frentes implicados, instrucciones a milicias y fuerzas aliadas de rebajar hostilidades, apertura de corredores humanitarios y puesta en marcha de mecanismos de verificación (observadores, informes periódicos, inspecciones técnicas). El éxito o fracaso real del acuerdo dependería, en última instancia, de la capacidad de Estados Unidos e Irán para influir sobre sus respectivos aliados y de la presión combinada de la comunidad internacional para sostener el alto el fuego en el tiempo.

¿Cuáles son las competencias del presidente del Gobierno francés en materia de política exterior según la Constitución francesa?

Competencias del presidente francés en política exterior

Respuesta sintética

La Constitución francesa de 1958 atribuye al presidente de la República un papel central en política exterior: es el jefe del Estado, encarna la continuidad del Estado y dirige, junto con el Gobierno, la acción internacional de Francia. De forma expresa, firma y ratifica tratados, nombra embajadores, preside los consejos y comités de defensa nacional, y ostenta el mando de las fuerzas armadas, lo que tiene una dimensión exterior evidente. Sin embargo, la política exterior no es una competencia exclusiva: el Gobierno, dirigido por el primer ministro, “determina y conduce la política de la Nación”, incluida la exterior, y el Parlamento participa en la ratificación de ciertos tratados. En la práctica, el presidente domina las grandes orientaciones estratégicas y de defensa, mientras que el Gobierno gestiona la negociación cotidiana y la ejecución de dicha política.

Fundamentos constitucionales del papel internacional del presidente

La base del rol del presidente en política exterior está, sobre todo, en los artículos 5, 14, 15 y 52 de la Constitución de la V República. El artículo 5 establece que el presidente “vela por el respeto de la Constitución, asegura, por su arbitraje, el funcionamiento regular de los poderes públicos y la continuidad del Estado” y “es el garante de la independencia nacional, de la integridad del territorio y del respeto de los tratados”. Este último inciso tiene especial relevancia exterior: lo sitúa como garante último del compromiso internacional de Francia, aunque no convierte al presidente en único actor de la política exterior.

El artículo 52 precisa que el presidente “negocia y ratifica los tratados”. En la práctica, la negociación se realiza normalmente por el Gobierno y la administración (sobre todo el Ministerio para Europa y de Asuntos Exteriores), pero jurídicamente la titularidad formal de la negociación y la ratificación recae en el presidente. Además, “se le informa de toda negociación que conduzca a la conclusión de un acuerdo internacional”, lo que constitucionaliza su centralidad en la conducción de la diplomacia.

Competencias específicas en materia de tratados y acuerdos internacionales

En virtud del artículo 52, el presidente:

1) Negocia y ratifica los tratados internacionales. La firma de un tratado en nombre de Francia requiere, en principio, su intervención, aunque pueda delegarla en plenipotenciarios (por ejemplo, el ministro de Asuntos Exteriores). La ratificación, cuando procede, se formaliza mediante un acto del presidente, después de la eventual autorización parlamentaria prevista en el artículo 53.

2) Supervisa acuerdos internacionales que no requieren ratificación formal. Aunque muchos acuerdos se concluyen a nivel gubernamental, la Constitución obliga a que el presidente sea informado de toda negociación que lleve a un acuerdo internacional, asegurando así que las grandes líneas de la política exterior no escapan a su control.

3) Es garante del respeto de los tratados. De nuevo, en virtud del artículo 5, el presidente tiene la responsabilidad política y simbólica de asegurar que Francia cumpla los compromisos internacionales asumidos; esto refuerza su autoridad cuando fija posiciones en la escena internacional o cuando interviene en crisis diplomáticas.

Relación con la defensa y la dimensión exterior de las fuerzas armadas

El artículo 15 de la Constitución establece que el presidente “es el jefe de las Fuerzas Armadas”. Aunque las decisiones de uso de la fuerza se inscriben en la política de defensa, su proyección es esencialmente exterior: operaciones en el extranjero, participación en misiones de la OTAN, de la UE o de la ONU, y disuasión nuclear. La presidencia de los consejos y comités de defensa y seguridad nacional (prevista por la Constitución y desarrollada por normas orgánicas y reglamentarias) sitúa al presidente en el centro de la definición de la estrategia internacional de seguridad.

Además, en situaciones de crisis grave, el presidente puede recurrir al artículo 16, que le concede poderes excepcionales. Aunque no está concebido únicamente para crisis internacionales, en la práctica puede tener un fuerte componente exterior (guerra, amenaza a la integridad territorial), reforzando de forma temporal su control sobre la conducción de la política exterior y de defensa.

Competencias diplomáticas: representantes y relaciones exteriores

El artículo 14 dispone que “el presidente de la República acredita a los embajadores y a los enviados extraordinarios ante las potencias extranjeras; los embajadores y enviados extraordinarios extranjeros son acreditados ante él”. Esto significa que:

1) El presidente nombra y acredita a los jefes de misión diplomática. Aunque los candidatos son propuestos por el Gobierno, la firma presidencial es la que formaliza su nombramiento y les otorga legitimidad como representantes del Estado francés.

2) El presidente es el interlocutor de los embajadores extranjeros. La recepción de cartas credenciales ante el presidente subraya que las relaciones diplomáticas formales se articulan alrededor de la jefatura del Estado, incluso si la negociación cotidiana recae en el Ministerio de Asuntos Exteriores.

Equilibrio con el Gobierno y el Parlamento

La Constitución no confiere al presidente un monopolio de la política exterior. El artículo 20 señala que el Gobierno “determina y conduce la política de la Nación”, lo que incluye la política exterior, y el artículo 21 atribuye al primer ministro la dirección de la acción del Gobierno. En consecuencia, el diseño y la ejecución cotidiana de la política exterior se comparten: el presidente define las grandes orientaciones estratégicas y toma la iniciativa en los asuntos de alto nivel (tratados, crisis, defensa), mientras que el Gobierno negocia, prepara y aplica esas decisiones.

Además, el Parlamento participa en la política exterior a través del control del Gobierno y de la autorización para ratificar o aprobar determinados tratados (artículo 53). El presidente no puede, por tanto, ratificar libremente todos los compromisos internacionales: en materias como paz, comercio, organización internacional, finanzas del Estado o modificación de disposiciones legales, se necesita una ley de autorización. Esto introduce un contrapeso democrático a las facultades presidenciales en el ámbito internacional.

¿Qué resultados obtuvieron los partidos en las últimas elecciones legislativas en Francia?

Resultados de los partidos en las últimas elecciones legislativas en Francia

Las últimas elecciones legislativas francesas plenamente celebradas y proclamadas son las de 2024, con primera vuelta el 30 de junio y segunda vuelta el 7 de julio de 2024. En estas elecciones ningún bloque alcanzó la mayoría absoluta y el reparto de escaños quedó muy fragmentado entre el Nuevo Frente Popular, el bloque macronista (Juntos), la Agrupación Nacional (RN) y Los Republicanos. Antes de ellas, las legislativas de 2022 ya habían mostrado una pérdida de la mayoría absoluta del presidente Macron y una fuerte irrupción de la izquierda unida y de la extrema derecha. A continuación se resume la composición de la Asamblea Nacional tras 2022 y 2024, que son las referencias clave para entender el equilibrio de fuerzas actual.

1. Contexto general y calendario electoral

En el sistema francés, las elecciones legislativas se celebran en dos vueltas en circunscripciones uninominales, eligiéndose 577 diputados para la Asamblea Nacional. Según la información recopilada en fuentes generales como Wikipedia sobre las legislativas de 2022 y los resúmenes estadísticos de EPData, las fechas recientes han sido:

• Elecciones legislativas de 2022: primera vuelta el 12 de junio y segunda vuelta el 19 de junio de 2022.
• Elecciones legislativas de 2024: primera vuelta el 30 de junio y segunda vuelta el 7 de julio de 2024.

Estas últimas (2024) son las actualmente más recientes y determinan la composición vigente de la Asamblea Nacional.

2. Resultados de las elecciones legislativas de 2022

En 2022 se consolidó un escenario sin mayoría absoluta para el presidente Emmanuel Macron. De acuerdo con el balance recogido en las legislativas de 2022 y en análisis como el de Diálogo, el reparto de escaños fue:

Juntos (Ensemble), coalición presidencial macronista: 244 escaños.
NUPES (Nueva Unión Popular Ecológica y Social, alianza de la izquierda): 127 escaños.
Agrupación Nacional (RN), extrema derecha: 89 escaños.
Los Republicanos (LR) y aliados: un grupo reducido pero decisivo para la gobernabilidad (el resto de los escaños hasta 577, junto a diversos minoritarios e independientes).

En términos de voto de segunda vuelta, las fuentes sitúan a la coalición presidencial en torno al 38,6 % del voto, pero sin lograr los 289 escaños necesarios para la mayoría absoluta. La consecuencia fue una Asamblea muy fragmentada, en la que el Gobierno tuvo que negociar ley a ley con otras fuerzas, particularmente con Los Republicanos, tal como se recoge en el seguimiento de RTVE.

3. Resultados de las elecciones legislativas de 2024

En 2024 se convocaron nuevas legislativas anticipadas y, según los datos agregados por EPData y el seguimiento en directo de Cadena SER, el panorama cambió de forma notable:

• En la primera vuelta (30 de junio de 2024), la Agrupación Nacional (RN) fue el bloque más votado, con alrededor del 33–33,5 % de los sufragios a escala nacional, situándose como fuerza dominante en intención de escaños.
• Sin embargo, tras la segunda vuelta (7 de julio de 2024) y la retirada estratégica de candidatos en muchas circunscripciones, el reparto final de escaños quedó así:

Nuevo Frente Popular (NFP), coalición de izquierdas: 182 escaños.
Bloque macronista / Juntos: 168 escaños.
Agrupación Nacional (RN): 143 escaños.
Los Republicanos (LR) y aliados: 45 escaños.
• El resto hasta 577 se reparte entre pequeños grupos y diputados diversos, según la información resumida en EPData.

El dato clave es que, de nuevo, ningún bloque alcanzó la mayoría absoluta de 289 escaños. El NFP se situó como primera fuerza en escaños, el bloque macronista quedó como segunda y RN, pese a ser primero en voto en la primera vuelta, terminó tercero en número de diputados debido a la dinámica de la segunda vuelta y a las retiradas de candidatos para frenar a la extrema derecha.

4. Conclusión: equilibrio de fuerzas actual

En síntesis, las dos últimas legislativas francesas (2022 y 2024) han producido una Asamblea Nacional sin mayorías absolutas y con un tripolarismo claro: bloque presidencial-centrista, izquierda unida y extrema derecha, con Los Republicanos como fuerza menor pero potencialmente bisagra. La elección más reciente y vigente es la de 2024, celebrada el 30 de junio y 7 de julio, cuyo reparto de escaños (NFP 182, Juntos 168, RN 143, LR 45) define hoy el margen de maniobra para formar Gobierno y aprobar leyes. Las legislativas de 2022 ya habían anticipado esta fragmentación, al dejar a Macron sin mayoría absoluta con solo 244 escaños de Juntos frente a una oposición más numerosa y diversa.

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¿Cuál fue uno de los ejes principales de la segunda jornada de la cumbre del G7 en Francia?

Pregunta 1 de 3

¿Quién liderará, junto a Reino Unido, las tareas de desminado en el estrecho de Ormuz tras el acuerdo en Oriente Próximo?

Pregunta 2 de 3

¿Qué tema sanitario fue abordado por los líderes del G7 durante la cumbre en relación con África Central?

Pregunta 3 de 3

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