La organización Human Rights Watch (HRW) ha hecho pública este martes su preocupación por la decisión del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos de adquirir guantes capaces de emitir descargas eléctricas para los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés).
Según ha señalado la ONG, “El ICE ha perpetrado actos generalizados de violencia y abuso contra inmigrantes y ciudadanos estadounidenses. Esto incluye el uso ilegal de fuerza excesiva y letal, así como el despliegue peligroso de armas llamadas 'menos letales' a corta distancia”.
HRW ha subrayado que, a la vista de “el historial” de esta agencia, sus funcionarios no deberían recibir equipamiento “que cuente con un patrón de uso abusivo ampliamente documentado”. El contrato de compra por parte de Washington se sitúa en una horquilla de entre 10 y 20 millones de dólares (8,6 y 17,27 millones de euros).
La organización ha insistido en que “la magnitud del daño potencial de esta tecnología en manos del ICE”, un organismo que incorpora a agentes “con una formación mínima”, puede ser “considerable”. Por ello, ha reclamado que se investigue la adquisición de estos guantes por sus “riesgos” y su “potencial de abuso”, recordando además la escasa supervisión que ejerce el Congreso estadounidense sobre este tipo de material.
HRW ha señalado igualmente que la Unión Europea mantiene restricciones comerciales sobre dispositivos que producen descargas eléctricas, después de que hayan sido empleados “de forma abusiva” en diversos países, incluso como instrumento de tortura y otros tratos degradantes.
Además, el relator especial de Naciones Unidas sobre la tortura concluyó en 2023 que las “armas de descarga eléctrica de contacto directo” son “inherentemente crueles, inhumanas o degradantes”, y reclamó su prohibición total a nivel internacional.