El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, ha señalado este domingo que Teherán mantiene contacto con Estados Unidos únicamente a través de países mediadores y que, por ahora, no contempla la reanudación de las conversaciones directas.
El jefe de la diplomacia iraní ha vinculado cualquier posible regreso a la mesa de diálogo a una rectificación previa por parte de Washington. Según Araqchi, Estados Unidos debe poner fin a las vulneraciones del memorando de entendimiento y corregir lo que Irán considera incumplimientos antes de que pueda abrirse una nueva fase negociadora.
“No hay posibilidad de reanudar las negociaciones”
“Hasta que Estados Unidos no ponga fin a las violaciones del memorando de entendimiento y no subsane lo que ha violado, en nuestra opinión, no hay posibilidad de reanudar las negociaciones”, ha indicado Araqchi ante los medios, en respuesta a una pregunta sobre el estado actual del diálogo entre ambas partes.
El mensaje refuerza la posición de Teherán en un momento de contactos indirectos y de elevada tensión regional. Irán no rompe por completo los canales diplomáticos, pero deja claro que cualquier avance dependerá de que la Administración de Donald Trump modifique su actuación.
Mediadores para intentar reactivar los contactos
Araqchi ha añadido que varios Estados que actúan como intermediarios están intentando proponer vías para retomar los contactos entre Teherán y Washington.
Sin embargo, el ministro iraní ha insistido en que su país no volverá a sentarse a negociar mientras Estados Unidos no enmiende sus violaciones, según la información difundida por la agencia oficial IRNA. La fórmula actual queda reducida, por tanto, a mensajes transmitidos por terceros países y no a una negociación directa entre las partes.
El estrecho de Ormuz, en el centro de la tensión
La tensión entre ambos países se mantiene también en torno al estrecho de Ormuz, una zona estratégica para el tráfico marítimo y energético internacional. Washington ha presentado sus bombardeos como una respuesta a los ataques contra buques registrados en ese paso marítimo.
Irán, por su parte, reclama que el tránsito en la zona se coordine con Teherán, una exigencia que añade presión a una de las rutas marítimas más sensibles del mundo y que puede tener consecuencias políticas, militares y económicas más allá de la región.
Una crisis abierta desde febrero
La exigencia iraní se enmarca en el conflicto abierto tras la ofensiva iniciada el 28 de febrero por Estados Unidos e Israel, una ofensiva que, según las partes, se mantendrá hasta la firma de un acuerdo de paz definitivo.
Ese escenario reduce el margen de maniobra diplomática. Mientras Washington defiende sus acciones como respuesta a ataques contra la navegación y Teherán denuncia incumplimientos del memorando de entendimiento, la posibilidad de una negociación directa queda aplazada.
Sin ruptura total, pero sin negociación directa
La posición iraní no supone una ruptura completa de los contactos, pero sí bloquea por ahora cualquier negociación formal. Irán acepta la existencia de canales indirectos a través de mediadores, aunque condiciona cualquier paso adicional a una corrección previa de Estados Unidos.
La clave está en si esos países intermediarios logran construir una salida que permita a ambas partes volver a hablar sin presentar esa vuelta como una concesión. Hasta entonces, la relación seguirá instalada en una fórmula de contacto limitado, tensión militar y reproches cruzados.