Las autoridades iraníes han llevado a cabo este lunes la ejecución de dos hombres condenados por su supuesta implicación en el incendio de una mezquita situada en Teherán, en el marco de las protestas antigubernamentales registradas entre finales de diciembre y comienzos de enero.
Los ejecutados, identificados como Mehrdad Mohamadinia y Ashkan Maliki, habían sido declarados culpables del ataque incendiario contra la mezquita Yafari de la capital, tras considerar la Justicia que provocaron de forma intencionada el fuego y que participaron en choques con las fuerzas de seguridad.
Las penas capitales se han aplicado a primera hora mediante ahorcamiento, una vez que el Tribunal Supremo confirmó de forma definitiva las sentencias, según ha informado la televisión pública iraní IRIB. Las ejecuciones se producen en un contexto de incremento de los ajusticiamientos tras la ofensiva lanzada el 28 de febrero por Estados Unidos e Israel contra Irán.
Las autoridades de Teherán han reconocido más de 3.100 fallecidos en el marco de las protestas, entre ellos 600 "terroristas" y más de 2.400 civiles y miembros de las fuerzas de seguridad, y han acusado a potencias extranjeras de alimentar la violencia en las calles con el objetivo de allanar el terreno a una posible intervención militar de Estados Unidos.
El entonces presidente estadounidense, Donald Trump, advirtió en reiteradas ocasiones de la posibilidad de lanzar una acción militar contra Irán en respuesta a la represión de las movilizaciones y, pese a abrir un nuevo canal de diálogo con Teherán para tratar de alcanzar un pacto nuclear, terminó ordenando por sorpresa una ofensiva conjunta con Israel.
El propio Trump admitió el 5 de abril que su Administración envió armamento a manifestantes durante las protestas con la finalidad de alentar un levantamiento contra el Gobierno iraní, unas declaraciones que llevaron a Teherán a remarcar que estas palabras respaldan la versión oficial sobre la presencia de personas armadas en las movilizaciones.