El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, ha atribuido este viernes el asesinato de Henry Nowak, un estudiante británico-polaco apuñalado en el sur de Reino Unido por un hombre de religión sij, a “la invasión masiva de inmigrantes”.
“Debería seguir vivo hoy, y lo estaría si las últimas generaciones de élites europeas se hubieran mantenido firmes ante la política del autodesprecio y la invasión masiva de inmigrantes, muchos de los cuales desprecian a Occidente y a quienes lo aman”, ha afirmado en un mensaje publicado en redes sociales.
Vance ha sostenido que “Nowak murió como muere una civilización” y ha reprochado a las autoridades británicas haberle “abandonado” y “no confiar” ni “preocuparse por él” después de ser “acusado de crímenes de odio que no cometió”. “Su asesinato es tan trágico como indignante”, ha dicho el vicepresidente.
El dirigente republicano ha advertido además de que “no será el último” hombre que “pierda su vida de manera tan innecesaria” y ha considerado comprensible que se hayan producido protestas en las calles de Southampton. “Cada vez que se pierde una vida como la de él, la respuesta adecuada, la única respuesta, es una ira justificada”, ha añadido.
“Una de las cosas más importantes que la Administración Trump ha demostrado al mundo es que detener el flujo de la migración masiva y defender la soberanía nacional es un asunto de voluntad política y liderazgo. Todo lo demás es una excusa”, ha remachado.
Vance ha subrayado igualmente que “es porque amamos a Occidente que queremos preservarlo”. “Amamos nuestra civilización. Amamos nuestro país. Amamos a nuestros hijos. Y nadie, nadie, debería morir de la manera en que murió Henry Nowak. Que Dios consuele a quienes lo amaron, y que Dios descanse su alma”, ha concluido.
En paralelo, el primer ministro británico, Keir Starmer, acusó recientemente al magnate Elon Musk, propietario de la red social X, de fomentar la “división” en Internet después de que este animara a los usuarios a “compartir” de forma masiva el vídeo en el que se ve a Nowak esposado y agonizando en el suelo tras ser atacado con un cuchillo shastar, un arma empleada en ceremonias sij, por Vickrum Digwa, condenado a cadena perpetua.
Starmer ya había señalado también al líder de Reform UK, el ultraderechista Nigel Farage, por aprovechar el caso para alimentar discursos de odio, en un contexto marcado por recientes disturbios promovidos por grupos de extrema derecha que dejaron al menos once agentes heridos.