La Alta Representante de la Unión Europea para Política Exterior, Kaja Kallas, ha decidido dejar en suspenso la puesta en marcha del grupo de alto nivel con dirigentes políticos y mandos militares europeos que anunció la semana pasada. El objetivo de este foro era estudiar fórmulas para acelerar el cierre de las brechas en las capacidades militares convencionales del continente, pero la iniciativa se ha frenado después de que varios Estados miembro consideraran que “no era el camino adecuado” en este momento.
“Algunos Estados miembro consideraron que este no era el camino adecuado a seguir en este momento”, ha explicado este lunes en rueda de prensa desde Bruselas el portavoz de Exteriores de la UE, Christian Wigand, al ser preguntado por la cancelación del grupo de alto nivel, cuya reunión inaugural estaba prevista inicialmente para esta mañana.
Según ha indicado el portavoz, tras mantener contactos con los ministros de los Veintisiete, Kallas ha optado por “no seguir adelante con la iniciativa” tal y como estaba concebida y está explorando ahora “nuevas vías” para tratar esta cuestión con los Estados miembro.
Wigand no ha precisado qué gobiernos han expresado sus reservas ni los argumentos concretos de su rechazo, y se ha limitado a recordar que son esos Estados miembro quienes están “mejor posicionados para explicar por qué no la apoyaron”. Varios países consultados por esta agencia tampoco han querido valorar el asunto y se han limitado a confirmar la anulación de la cita.
En cualquier caso, el portavoz comunitario ha subrayado que la marcha atrás en este formato no modifica el análisis de la jefa de la diplomacia europea sobre las carencias militares del continente. “Lo que está claro es que el diagnóstico no ha cambiado y Europa necesita avanzar más rápido en materia de defensa”, ha recalcado.
Kallas pretendía acelerar el cierre de las brechas de defensa
Kallas anunció el pasado martes, tras la reunión informal de ministros de Defensa celebrada en Irlanda, la creación de este grupo de alto nivel, que debía reunir a líderes políticos y militares de varios países de la UE, además de Reino Unido y Ucrania, con el objetivo de plantear soluciones para cubrir de manera “más rápida” y “efectiva” las brechas existentes en las capacidades convencionales europeas dentro de la OTAN.
La responsable estonia sostuvo entonces que, aunque Europa está destinando más recursos que nunca a la defensa, el incremento del gasto no basta por sí solo para garantizar que los aliados europeos puedan subsanar a tiempo sus déficits militares, especialmente ante el reajuste de la presencia de Estados Unidos en el continente y las llamadas de Washington a que Europa asuma una mayor responsabilidad sobre su propia seguridad.
“La idea es mirar más allá de las instituciones y reunir a algunas de las mentes más brillantes para que aporten ideas, no sobre dónde están las brechas, sino sobre cómo podemos cubrirlas en el menor plazo posible”, explicó Kallas al presentar una iniciativa con la que pretendía explorar fórmulas “fuera de lo convencional” y recabar también propuestas procedentes del sector privado.
La jefa de la diplomacia europea había avanzado asimismo que Ucrania participaría en los trabajos por la experiencia militar adquirida durante la guerra frente a Rusia y que las conclusiones del grupo estarían dirigidas tanto a los Estados miembro como a otras instituciones, incluida la OTAN.