El veterano senador republicano Mitch McConnell ha roto su silencio tras casi un mes sin dejarse ver en público para recalcar que, pese a haber sufrido una caída y una "leve" neumonía, sigue con vida. Su mensaje llega en pleno torrente de conjeturas sobre su estado de salud durante las últimas semanas, marcadas por su ausencia, la tensión interna en el Partido Republicano por la ajustada mayoría que conserva en la Cámara Alta de Estados Unidos y las dudas acrecentadas tras la muerte, este mismo fin de semana, de su correligionario Lindsey Graham.
"El mes pasado sufrí una caída que me llevó al hospital. Mis médicos confirmaron que no me fracturé ningún hueso ni sufrí una conmoción cerebral. No tuve un infarto ni un derrame cerebral. No tengo tumores ni hemorragias. Perdí el conocimiento brevemente y me llevaron al hospital", ha explicado en un comunicado para detallar el motivo de su retirada temporal de la escena pública, a lo que se ha sumado "un caso leve de neumonía" que también le ha afectado, pese a la "excelente atención" recibida.
Vinculando el tropiezo a los "problemas de movilidad" consecuencia de "sobrevivir a la poliomielitis infantil" y que "no es que se hayan vuelto más fáciles de manejar con la edad", el senador por Kentucky desde 1985 ha justificado su silencio por el "instinto" de su "generación" a no "compartir la vulnerabilidad que conlleva envejecer".
Aun así, ha querido lanzar un mensaje de calma a la ciudadanía, subrayando que se ha sometido "a todas las pruebas posibles para determinar la causa del incidente" y que está cumpliendo todas las indicaciones médicas para acelerar su recuperación. "De hecho, gracias a mi mejoría constante, he podido pasar del hospital a un centro de rehabilitación donde continuaré recuperando fuerzas", ha señalado.
Su relato encaja con la información difundida por la oficina de su médico de cabecera en el mismo comunicado. El facultativo apunta a "varias caídas a lo largo del año, atribuidas a su condición posterior a la poliomielitis".
"Fue ingresado en el hospital hace cuatro semanas tras una caída en su domicilio en la que sufrió lesiones leves", ha concretado, antes de indicar que "una evaluación exhaustiva realizada por un equipo multidisciplinario determinó que no presentaba fracturas, anomalías cardíacas, accidente cerebrovascular, tumor ni hemorragia".
Asimismo, ha detallado que "al inicio de su hospitalización", el congresista de Kentucky "desarrolló neumonía, que respondió rápidamente al tratamiento con antibióticos". "El resto de su estancia hospitalaria se centró en fisioterapia y estrategias para reducir el riesgo de futuras caídas", ha añadido, antes de precisar que McConnell "ha recibido el alta médica para continuar participando plenamente en su programa intensivo de fisioterapia".
Aún no regresará al pleno del Senado
"Aunque me frustra bastante, este proceso lleva tiempo. Y siguiendo el consejo de mis médicos, todavía no podré regresar al pleno del Senado para votar", ha admitido tras más de un mes sin participar en votaciones, y ha prometido que no se tomará "un descanso de los asuntos del Senado que les importan" a sus votantes.
En este sentido, el veterano dirigente republicano ha asegurado que ha estado "trabajando estrechamente" con su equipo y que se mantiene "en contacto" con otros senadores "sobre el proceso de asignaciones presupuestarias, la política de las 'midterms' y todo lo demás".
"Tenéis razón al esperar que vuestros representantes trabajen arduamente por vosotros", ha trasladado a sus electores, explicando como "parte" de su decisión de retirarse al final de su mandato en enero --en vísperas de su 85ª cumpleaños-- el "ser honesto sobre las exigencias del trabajo en el Senado". "Pero aún tengo asuntos pendientes que completar en su nombre, y tengo toda la intención de terminar el trabajo para el que me eligieron", ha enfatizado.
Con estas declaraciones, McConnell intenta frenar los temores sobre su supervivencia tras el hermetismo que rodeaba su situación desde su hospitalización el 14 de junio, inquietud que se ha disparado en los últimos días después de un fin de semana en el que el 'halcón' republicano Lindsey Graham ha fallecido de forma repentina, debilitando la ya estrecha mayoría republicana en el Senado: 53-47 antes de su muerte, y con episodios en los que varios senadores se han desmarcado de la línea oficial del partido.
En relación con su compañero fallecido y destacado aliado del inquilino de la Casa Blanca, Donald Trump, el senador por Kentucky ha lamentado la pérdida de "un buen amigo y un gran estadounidense", cuyo fallecimiento le "ha conmocionado y entristecido profundamente". "Sus electores y compañeros contaban con su franqueza, su convicción y su inagotable afán por una lucha justa", ha destacado, al tiempo que ha subrayado que "el Senado lo echará de menos".