Moscú acusa a la UE de instrumentalizar los DDHH contra Rusia y permitir la rusofobia

Rusia acusa a la UE de usar los Derechos Humanos como arma política contra Moscú, tolerar la rusofobia y vulnerar libertades dentro del propio bloque.

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La portavoz del Ministerio de Exteriores de Rusia, María Zajarova Europa Press/Contacto/Sergei Karpukhin

La portavoz del Ministerio de Exteriores de Rusia, María Zajarova Europa Press/Contacto/Sergei Karpukhin

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El Ministerio de Exteriores ruso, encabezado por Sergei Lavrov, cargó este lunes contra la Unión Europea al acusarla de "instrumentalizar los Derechos Humanos para presionar a Rusia", una actitud que ha calificado de "cínica" y que, según sostiene, se produce mientras "la intolerancia crece de forma constante" en el bloque europeo, "con un aumento de los casos de racismo y discursos de odio", y las instituciones comunitarias "ignoran e incluso toleran la rusofobia".

En una comparecencia ante los medios, la portavoz de Exteriores, María Zajarova, afirmó que "la UE declara abiertamente sus esfuerzos por instrumentalizar los Derechos Humanos para presionar a Rusia" al comentar el informe de la Alta Representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, la estonia Kaja Kallas, sobre Derechos Humanos y democracia en el mundo para 2025, hecho público a finales de agosto.

La representante rusa denunció que el "nivel de crítica" hacia los distintos países no viene determinado "por la situación real, sino por el grado de lealtad de cada Estado a la UE", reprochando a Bruselas que haya asumido el "papel ilusorio de (...) 'defensora mundial de los Derechos Humanos'".

Zajarova puso como ejemplo "la sección sobre Ucrania, completamente ineficaz y, en algunos aspectos, elogiosa: un país sumido en la corrupción, la anarquía y el neonazismo", que, a su juicio, ilustra la falta de imparcialidad del documento.

En esta línea, consideró "revelador que Bruselas ya ni siquiera oculte su uso de la agenda de Derechos Humanos para interferir abiertamente en los asuntos internos de Estados que persiguen políticas independientes" al admitir, según dijo, haber destinado recursos importantes a "apoyar a la sociedad civil, medios de comunicación, periodistas y activistas en ciertos países con el objetivo de influir en su situación política interna y su política exterior".

Respecto al apartado sobre Rusia, la portavoz lamentó que se haya elaborado desde un "enfoque de tiempos de guerra" que serviría, a ojos de Moscú, para que la UE "espera aparentemente 'justificar' tanto sus flagrantes mentiras" sobre Rusia como "su doble rasero" y "su encubrimiento de violaciones de los derechos" de ciudadanos rusos dentro del bloque.

Críticas a la situación de los Derechos Humanos en la UE y los países bálticos

Zajarova tildó de "particularmente cínicas" las conclusiones del equipo de Kaja Kallas si se tienen en cuenta, según su versión, "el contexto del constante deterioro de la situación de los Derechos Humanos en la propia Unión Europea y sus Estados miembros".

Para la portavoz, "la intolerancia crece de forma constante" en los Veintisiete, "con un aumento de los casos de racismo y discursos de odio". En su opinión, "las instituciones europeas ignoran por completo, e incluso a veces toleran, la rusofobia, incluidas sus manifestaciones más odiosas".

La diplomática rusa arremetió también contra "el vergonzoso fenómeno de la apatridia en los países bálticos y la privación a la población local de habla rusa del derecho a la educación en su lengua materna", en referencia a los cientos de miles de residentes sin nacionalidad, sobre todo en Estonia y Letonia, donde al recuperar su independencia tras la caída de la Unión Soviética se restauró la ciudadanía únicamente a quienes residían allí antes de 1940 y a sus descendientes, siguiendo los principios de continuidad del Estado y 'jus sanguinis'.

Esta decisión dejó a muchos migrantes llegados durante el periodo soviético en una situación de limbo jurídico, con estatus como 'ciudadanía indeterminada' o 'no-ciudadanos', que implican importantes restricciones en la participación política, ausencia total o parcial de derecho al voto, así como limitaciones consulares y para moverse libremente dentro del espacio Schengen.

Por otro lado, Zajarova sostuvo que, aunque "externamente" la Unión Europea "proclama su compromiso con los principios de la democracia y el Estado de derecho", dentro de sus fronteras se están tomando medidas "para reprimir cualquier forma de disidencia, incluyendo la censura y la prohibición de medios de comunicación y actores políticos considerados indeseables y críticos con las políticas actuales de Bruselas".

A su juicio, "con el pretexto de 'garantizar la sostenibilidad de la democracia', los funcionarios europeos trabajan para crear un entorno sociopolítico controlable, regulando estrictamente el espacio informativo y la voluntad de los ciudadanos", remitiéndose al informe conjunto de Bielorrusia y Rusia "sobre la situación real de los Derechos Humanos en Europa, incluida Ucrania", publicado en junio por los ministerios de Exteriores de Moscú y Minsk.