La organización no gubernamental Médicos Sin Fronteras (MSF) ha denunciado este martes el “clima de miedo” que se vive en la ciudad de El Obeid, capital del estado de Kordofán Norte, debido a la intensificación de los ataques con drones llevados a cabo por las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF). La urbe se encuentra bajo asedio en el marco de la guerra iniciada en abril de 2023 en Sudán, un país ya inmerso en una grave crisis humanitaria.
“En El Obeid reina un clima de miedo. Los ataques con drones no se limitan a objetivos militares. Muy a menudo alcanzan zonas civiles, causando muertos y heridos entre la población”, ha afirmado la coordinadora de emergencias de la ONG en Sudán, Liesbeth Aelbrecht, según un comunicado difundido por MSF.
“Desde junio, los bombardeos han alcanzado escuelas, un mercado, estaciones y depósitos de combustible, puntos de abastecimiento de agua y la principal central eléctrica de El Obeid, provocando graves interrupciones en el suministro eléctrico y apagones, aunque la red ha podido restablecerse parcialmente”, ha lamentado.
De acuerdo con la organización International NGO Safety Organisation (INSO), Kordofán Norte es el estado que ha registrado el mayor número de ataques con drones en 2026, con al menos 141 incidentes documentados hasta el 8 de julio. Más de la mitad, el 51 por ciento, se han producido desde junio, concentrándose sobre todo en El Obeid y en la carretera de acceso a la ciudad desde el este.
MSF subraya que esta escalada está deteriorando de forma severa los servicios esenciales, elevando el coste del transporte y del combustible, y restringiendo el acceso al agua potable y a la atención médica. La organización alerta de que la situación del agua es “crítica” y relata que muchas personas deben hacer largas colas durante horas para conseguir unos pocos litros, mientras el precio de los bidones se ha disparado.
“En uno de los campos para personas desplazadas que visité recientemente, las familias sobreviven con poco más de un litro de agua por persona al día; hay muy pocas letrinas y la defecación al aire libre está muy extendida”, ha afirmado Aelbrecht, que ha puntualizado que “después d más de tres años de violencia, desplazamientos y pérdidas, la gente está sencillamente exhausta”.
El Obeid, con alrededor de medio millón de residentes, se ha transformado además en refugio para unas 100.000 personas desplazadas procedentes de otras regiones de Sudán, según datos de Naciones Unidas. Aelbrecht ha relatado el caso de una mujer que huyó de El Fasher, en la región de Darfur (oeste), y “caminó durante 21 días” hasta alcanzar la capital de Kordofán Norte.
“Llegó descalza, tras haber presenciado un sufrimiento inimaginable durante el trayecto, y ahora vuelve a enfrentarse a una situación extremadamente difícil”, ha manifestado, al tiempo que ha argumentado que “su historia refleja una resiliencia extraordinaria, pero también el enorme coste humano de este conflicto”.
La escalada de violencia ha golpeado igualmente al sistema sanitario. Los hospitales operan con un suministro eléctrico muy irregular, dependen de combustible casi inexistente y se enfrentan al riesgo real de tener que interrumpir servicios esenciales para salvar vidas.
“Con la intensificación de los combates en El Obeid y sus alrededores, hacemos un llamamiento tanto a las RSF como a las Fuerzas Armadas de Sudán para que garanticen la protección de la población civil y del personal humanitario que intenta prestar asistencia”, ha remachado Aelbrecht.
En las últimas semanas, Naciones Unidas y distintas organizaciones internacionales han expresado su preocupación por lo que sucede en torno a El Obeid y han avisado del peligro de que se repita un escenario similar al de octubre de 2025 en El Fasher, cuando ls RSF se hicieron con el control de la ciudad tras un año y medio de asedio y cometieron numerosos crímenes y matanzas contra la población civil.
El conflicto en Sudán estalló en abril de 2023 por las profundas discrepancias en torno al proceso de integración del grupo paramilitar en el seno de las Fuerzas Armadas. Esta disputa hizo descarrilar la transición abierta tras el derrocamiento en 2019 del régimen de Omar Hasán al Bashir, ya muy debilitada después de la asonada que apartó del poder al entonces primer ministro, Abdalá Hamdok.