El Ejecutivo ruso ha avisado este miércoles de que podría suspender de forma unilateral o recurrir los acuerdos energéticos firmados con Armenia en 2013 —que abarcan gas, petróleo, productos refinados y diamantes— en caso de que Ereván mantenga su actual rumbo de adhesión a la Unión Europea.
Ese mismo día, la Embajada de Rusia en Ereván entregó a las autoridades armenias un documento oficial del ministro de Energía, Sergei Tsivilev, en el que se detalla esta postura, según ha explicado la portavoz de Exteriores, Maria Zajarova, en un comunicado.
Moscú ha subrayado que, gracias a ese pacto ratificado en diciembre de 2013, Armenia quedó liberada del pago de aranceles de exportación sobre productos petrolíferos, gas y diamantes. Rusia suministraba estos recursos para cubrir la demanda interna armenia, pero vetaba expresamente su reexportación a otros mercados.
Desde el Kremlin insisten en que las actuales entregas de energía y diamantes a Armenia suponen un coste para Rusia. “Los beneficios que reciben los armenios siempre son a costa de otros. No es algo que caiga del cielo. Es a costa de Rusia”, ha afirmado el portavoz presidencial, Dimitri Peskov.
“El pueblo armenio es nuestro pueblo hermano. Este país es hermano, lo ha sido y lo seguirá siendo, pero (...) hay que llamar a las cosas por su nombre. Esta es nuestra ayuda a los armenios”, ha añadido, de acuerdo con la agencia Interfax.
Peskov ha sugerido que el importe del gas que Rusia venda a Armenia en el futuro podría encarecerse, aunque ha matizado que se trata de una cuestión “corporativa”.
En una reunión celebrada a comienzos de abril, el presidente ruso, Vladimir Putin, trasladó al primer ministro armenio, Nikol Pashinián, que el gas ruso se suministra a Armenia a 177,5 dólares por cada mil metros cúbicos, frente a los aproximadamente 600 dólares por cada mil metros cúbicos que se pagan en Europa.
El portavoz del Kremlin también ha indicado que, por ahora, no hay planes para un nuevo encuentro entre Putin y Pashinián.