Trump afirma que le encantaría una Irlanda unificada

Trump expresa en Irlanda que le encantaría la unificación de la isla, aunque reconoce el papel de Reino Unido y recuerda el legado del conflicto norirlandés.

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El presidente de EEUU, Donald Trump, estrecha la mano al primer ministro irlandés, Micheal Martin, en su visita a Dublin. Ben Birchall/PA Wire/dpa

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha afirmado este sábado que le “encantaría” ver una Irlanda unificada, una declaración de fuerte carga política en un país donde la cuestión de Irlanda del Norte continúa siendo especialmente sensible casi tres décadas después de los Acuerdos de Viernes Santo.

Trump realizó estas declaraciones durante su visita de dos días a Irlanda, acompañado por el primer ministro irlandés, Micheál Martin, y reconoció que cualquier proceso de reunificación tendría que contar inevitablemente con la posición del Reino Unido.

“No quiero causar ningún problema, pero te diré que me encantaría verlo unificado”, aseguró el mandatario estadounidense ante los periodistas.

“Tengo amigos en ambos lados”

Trump trató de rebajar el carácter polémico de sus palabras asegurando que mantiene vínculos con personas de ambas comunidades.

“Tengo amigos en ambos lados, gente estupenda. Son irlandeses. Me encantaría verlo unificado”, señaló.

El presidente estadounidense fue todavía más lejos al referirse a Micheál Martin, al que señaló durante la comparecencia para afirmar que Irlanda tenía “al hombre adecuado para ponerlo en marcha”.

“Creo que sería algo fantástico”, añadió.

Trump admite que Londres tendría que intervenir

La reunificación afectaría directamente a Irlanda del Norte, que continúa formando parte del Reino Unido, por lo que Trump reconoció que Londres tendría necesariamente un papel en cualquier proceso.

“Reino Unido tendrá algo que decir al respecto”, admitió.

Pese a ello, insistió en su valoración favorable: “Creo que sería algo estupendo. Quiero decir, ¿cómo podría ser malo?”.

La declaración resulta especialmente significativa porque Washington ha mantenido históricamente un papel relevante en el proceso de paz norirlandés, aunque Estados Unidos no tiene capacidad formal para decidir el estatus constitucional de Irlanda del Norte.

Después bromeó con la polémica

Horas más tarde, durante un acto en la Embajada de Estados Unidos en Dublín, Trump volvió sobre el asunto y bromeó acerca de las consecuencias mediáticas de sus palabras.

El presidente aseguró que la reunificación irlandesa es una cuestión sobre la que “no importa lo que digas, no hay una respuesta buena” y anticipó que su respuesta terminaría apareciendo en la prensa del día siguiente.

Aun así, no rectificó.

“Sería genial”, insistió al referirse nuevamente a una eventual unificación de la isla.

Una cuestión marcada por décadas de violencia

La cuestión territorial de Irlanda del Norte fue el núcleo de uno de los conflictos más prolongados de Europa occidental durante la segunda mitad del siglo XX.

Durante casi tres décadas, unionistas partidarios de mantener Irlanda del Norte dentro del Reino Unido y nacionalistas irlandeses favorables a la reunificación protagonizaron un conflicto político y armado conocido como The Troubles.

La violencia dejó más de 3.500 muertos hasta la firma de los Acuerdos de Viernes Santo en 1998, que establecieron un nuevo marco político e institucional para Irlanda del Norte.

Los Acuerdos de Viernes Santo permiten una futura reunificación

El acuerdo de paz no cerró definitivamente el debate sobre el futuro constitucional del territorio.

Irlanda del Norte continúa bajo soberanía británica, pero los Acuerdos de Viernes Santo establecen que su situación puede cambiar si una mayoría de la población expresa democráticamente su voluntad de integrarse en una Irlanda unificada.

El modelo se basa en el denominado principio de consentimiento: cualquier modificación del estatus territorial debe producirse mediante mecanismos democráticos y con respaldo mayoritario.

Eso significa que una eventual reunificación no dependería simplemente de un acuerdo entre Dublín y Londres, sino fundamentalmente de la voluntad expresada por la ciudadanía de Irlanda del Norte.

Un debate que continúa abierto

Aunque la violencia disminuyó radicalmente después de 1998, las divisiones políticas y comunitarias no han desaparecido.

Los partidos unionistas continúan defendiendo la pertenencia al Reino Unido, mientras formaciones nacionalistas como Sinn Féin mantienen como objetivo histórico la creación de una Irlanda unificada.

El Brexit volvió además a colocar la cuestión territorial en el centro del debate, especialmente por las dificultades para gestionar la frontera entre Irlanda del Norte y la República de Irlanda sin poner en riesgo los equilibrios establecidos por los acuerdos de paz.

Las palabras de Trump introducen ahora un nuevo elemento político en una cuestión particularmente delicada. El presidente estadounidense ha dejado claro que personalmente vería con buenos ojos una Irlanda unificada, aunque reconoce que cualquier cambio tendría que pasar por Reino Unido y por el marco democrático establecido tras décadas de conflicto.