El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha aplaudido este domingo la reciente firma del Acuerdo de Defensa Conjunta de La Meca, rubricado el pasado viernes por Arabia Saudí, Pakistán y Turquía, y lo ha descrito como un “primer gran paso” para una defensa “más eficaz” en Oriente Próximo.
“Me alegra mucho ver que Arabia Saudí, Turquía y Pakistán han firmado recientemente, y por fin, el Acuerdo de Defensa Conjunta de La Meca”, ha manifestado el mandatario en un mensaje en redes en el cual ha agregado que ello demuestra “cómo Oriente Próximo se está uniendo y cómo los países podrán, por fin, defenderse de una forma más eficaz”.
De inmediato, el inquilino de la Casa Blanca ha hecho extensivas sus felicitaciones a los “grandes líderes” de los tres Estados implicados: el príncipe heredero saudí, Mohamed bin Salmán, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, y el primer ministro paquistaní, Shehbaz Sharif.
“Este es un primer paso grande, audaz e importante”, ha sostenido el líder del Ejecutivo estadounidense acerca del pacto sellado en la ciudad santa de La Meca, concebido para reforzar la capacidad de disuasión conjunta ante el aumento de las tensiones en la zona.
En esta línea, el comunicado conjunto difundido el día de la firma por el Ministerio de Exteriores de Arabia Saudí fijaba como finalidad del acuerdo el “fortalecer la disuasión colectiva contra cualquier acto de agresión”, precisando además que “cualquier ataque armado contra cualquiera de los tres Estados se considerará un ataque contra todos ellos”.
El entendimiento trilateral llega después de que Riad e Islamabad suscribieran el año pasado un acuerdo de defensa que ya introducía la idea de una disuasión compartida. En aquel momento, el ministro de Defensa de Pakistán, Jawaja Asif, no descartó la incorporación de un tercer socio a este marco.
Con este histórico pacto, Arabia Saudí, Turquía y Pakistán aspiran a intensificar su coordinación en materia de Defensa en el contexto de la guerra entre Estados Unidos e Irán, que ha impactado en territorio saudí y ha alterado el tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz, un corredor esencial para el transporte de crudo en la región.