El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, arrancará el próximo martes 31 de marzo una visita oficial de tres días a China, durante la cual mantendrá un encuentro con el líder chino, Xi Jinping, en un gesto de deshielo diplomático tras meses de fricciones derivadas de la guerra arancelaria impulsada a comienzos de año por el mandatario norteamericano.
Una relación "excelente"
La Casa Blanca ha detallado este viernes el desplazamiento que Trump ya había adelantado a finales de enero. “Ahora la relación es excelente”, afirmó el presidente estadounidense. Ambos dirigentes ya celebraron una reunión en octubre del año pasado en la ciudad surcoreana de Busan, en los márgenes de la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC).
De acuerdo con el comunicado difundido por la Administración estadounidense, Trump permanecerá en territorio chino hasta el 2 de abril, en la misma jornada en la que el Tribunal Supremo de EEUU ha invalidado la legalidad de buena parte de los aranceles impulsados por el propio presidente.
El máximo órgano judicial del país ha dictaminado este viernes que la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA, por sus siglas en inglés) no confiere al jefe del Ejecutivo la autoridad para aplicar los denominados aranceles recíprocos, lo que se traduce en la mayor derrota política de Donald Trump desde su regreso a la Casa Blanca.