El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció en la noche de este miércoles que entregará “un dividendo de 5.000 dólares (casi 4.300 euros) a cada ciudadano adulto de Estados Unidos” en caso de que el Partido Republicano se imponga al Demócrata y logre el control de la Cámara de Representantes y del Senado en las elecciones de medio mandato --las ‘midterms’--, previstas para el martes 3 de noviembre, dentro de menos de dos meses.
Trump formuló esta propuesta durante un discurso en la convención republicana celebrada en Dallas, en el estado de Texas, donde reiteró que, “si los republicanos ganan la Cámara de Representantes y el Senado de Estados Unidos, ambos (...), repartiré un dividendo de 5.000 dólares a cada ciudadano adulto de Estados Unidos”.
El mandatario justificó que su Administración puede asumir un desembolso de este calibre apelando al “tremendo éxito económico” que, según reivindica, ha cosechado su Gobierno y a la “enorme fortaleza y prosperidad económica” de Estados Unidos, a pesar de que la deuda pública asciende a 40 billones de dólares (34,4 billones de euros), lo que está encareciendo los costes de financiación.
Este “dividendo” no serviría para rebajar ese endeudamiento. De acuerdo con las cifras del proyecto ‘The American Presidency’ de la Universidad de Santa Barbara, en California, en las últimas elecciones --las presidenciales de 2024-- había algo menos de 244,7 millones de personas con derecho a voto (244.666.890 personas).
Si se multiplica esa cifra por los 5.000 dólares prometidos, y dado que el presidente no ha limitado el pago a quienes le apoyen en las urnas, el coste potencial del plan superaría los 1,2 billones de dólares (1,05 billones de euros).
Pide el voto para “derrotar al comunismo en Estados Unidos”
En su intervención, de marcado tono electoral, el inquilino de la Casa Blanca subrayó los “miles de dólares en los bolsillos de las familias trabajadoras” que, sostiene, se han conseguido gracias a “los mayores recortes de impuestos en la historia” del país, entre los que mencionó “los impuestos sobre las propinas, sobre las horas extra y sobre la Seguridad Social para nuestros maravillosos mayores”.
También presumió de haber logrado “que los pagos de intereses sean deducibles de sus impuestos sobre la renta”, algo que calificó de “fantástico” para el sector del automóvil, del que afirmó que “está batiendo récords”. “Estamos construyendo plantas automotrices por todo Estados Unidos”, declaró, antes de remarcar que lo están haciendo “por todas partes”.
En el mismo discurso, el presidente estadounidense se comprometió a “mantener los impuestos bajos”, alcanzar “la independencia energética (...) e, incluso, el dominio energético”, y continuar respaldando a las Fuerzas Armadas, la Policía y el resto de cuerpos de seguridad.
“Sobre todo, y creo que esto es muy importante porque se cierne una nube enfermiza y de pura locura sobre nuestro país, debemos asegurarnos de derrotar al comunismo en Estados Unidos” concluyó, llamando acto seguido a acudir a las urnas “por la libertad estadounidense”.