Una jueza colombiana ha ordenado al candidato presidencial Abelardo de la Espriella que presente disculpas públicas a una periodista, tras una serie de comentarios de carácter sexista y por presionarla para que opinara sobre sus genitales durante una entrevista en el programa Piso 8 FM, realizada a mediados de mayo.
La actuación judicial se inició a raíz de la queja de una tercera persona, que consideró que el comportamiento del aspirante ultraderechista vulneró los derechos de la comunicadora. En la denuncia se detalla cómo, en plena entrevista, el político “exhibió desde su teléfono una fotografía íntima y afirmó haber obtenido el apoyo del 'electorado femenino' a partir de dicha imagen”.
Entre las frases recogidas en la denuncia figura “Con esa foto me gané unos votos bien bacanos”, así como varias intervenciones en las que De la Espriella insistía en que la periodista mirara la imagen y opinara sobre ella, con expresiones como “acércala y dime qué ves ahí” y “no seas tímida”, todo ello en “un contexto que califica como de insinuación sexual explícita”.
La jueza concluye que con esta conducta se lesionaron varios derechos fundamentales de la periodista, como su dignidad, el principio de no discriminación y su derecho a la participación política en igualdad de condiciones y libre de violencias de género. Por ello, ha ordenado a De la Espriella emitir una disculpa pública, según recoge el diario “El Espectador”.
Tras el incidente, la propia periodista ya había denunciado en sus redes sociales que “no fue un simple comentario desafortunado”, sino una profunda falta de respeto hacia su persona y su labor profesional. “Me sentí vulnerada, acosada y asqueada”, escribió Laura Rodríguez, dejando constancia del impacto que tuvo el episodio.
Ante la polémica generada, De la Espriella trató de minimizar lo ocurrido y pidió perdón, argumentando que sus palabras se enmarcaban en un tono humorístico. No obstante, la Justicia ha rechazado estas justificaciones y ha precisado que el mensaje transmitido supone que las mujeres eligen su voto en función de la atracción física hacia un candidato, y no a partir de criterios racionales o ideológicos.