El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, ha comunicado este martes que las Fuerzas Armadas han realizado “una prueba exitosa” con un nuevo interceptor diseñado para hacer frente a drones rusos propulsados por reactor. No obstante, ha admitido que “algunos aspectos sobre el control del interceptor aún deben ser refinados”, en un contexto marcado por el incremento de ataques con este tipo de aparatos en las últimas semanas.
Según ha explicado Zelenski, el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas ucranianas, Mijailo Drapati, le ha informado de que “un 'shahed' ha sido alcanzado con éxito” mediante este nuevo sistema, subrayando a continuación que “el trabajo continúa”. En su mensaje en redes sociales, el mandatario ha recalcado que “aún llevará algún tiempo (perfeccionar el interceptor)”.
El dirigente ucraniano ha añadido que, en su encuentro con Drapati, también han tratado “nuevas operaciones militares” y “las capacidades de largo alcance” frente a Rusia. En este sentido, ha indicado que “ya se han identificado los próximos objetivos prioritarios, los recursos y los preparativos necesarios” para seguir desarrollando estas acciones.
Zelenski ha puesto el foco en que “los resultados de nuestros impactos de largo alcance sobre la base petrolera que sustenta la guerra de Rusia son muy significativos, y esto es precisamente lo que otorga a la diplomacia el potencial necesario”, dejando claro que vincula estos golpes a la presión diplomática sobre Moscú.
Asimismo, ha asegurado que “Ucrania está dispuesta a dar pasos para la desescalada, pero nuestros socios deben garantizar que Rusia actúe de buena fe al aplicar sus propias medidas de desescalada en relación con nuestra infraestructura crítica, de manera fiable y a largo plazo”.
Con estas palabras, el presidente ucraniano ha reaccionado al anuncio del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre una posible tregua entre Rusia y Ucrania en lo relativo a los ataques contra infraestructuras energéticas. Kiev, por su parte, ha insistido en que necesita garantías firmes de cumplimiento por parte de Moscú antes de aceptar dicho compromiso.