La prejubilación en Banco Santander sigue de actualidad después del avance registrado en la negociación entre la entidad y los representantes de los trabajadores. El acuerdo está cerca, pero conviene empezar por lo esencial: todavía no se ha firmado y ningún empleado puede solicitar hoy automáticamente su salida bajo las nuevas condiciones.
El banco ha mejorado sustancialmente su propuesta al asumir el convenio especial con la Seguridad Social hasta los 63 años y seis meses, con la posibilidad de ampliarlo hasta los 64 mediante el prorrateo de la asignación económica. El objetivo es proteger la cotización del trabajador durante el periodo comprendido entre la salida de la entidad y su jubilación efectiva.
Comisiones Obreras, sindicato mayoritario en Santander, considera que la última oferta incorpora buena parte de sus reclamaciones y ha pasado de calificar las condiciones de insuficientes a valorar positivamente el avance. La organización estudiará ahora el documento antes de fijar su postura definitiva en la próxima reunión.
El viernes 17 de julio será el día decisivo
Banco Santander y los sindicatos volverán a reunirse el viernes 17 de julio. La expectativa de las partes es intentar cerrar entonces el texto definitivo, aunque todavía podrían quedar pendientes algunos detalles económicos y de aplicación. Por tanto, el escenario más probable es un acuerdo durante esta semana, pero no puede darse por firmado antes de esa cita.
Durante los próximos días, los sindicatos analizarán la letra pequeña: qué salario se utilizará como referencia, cómo se calcularán las compensaciones, qué conceptos variables se incluirán, cómo funcionará la actualización de las cotizaciones y qué trabajadores podrán acogerse realmente al programa.
La reunión también deberá aclarar cuándo entrará en vigor el plan, durante cuánto tiempo podrán presentarse solicitudes y cómo resolverá Santander los casos en los que haya más interesados de los que la entidad desea aceptar. Esas fechas y procedimientos todavía no se han hecho públicos.
Quién podrá acogerse a la prejubilación de Santander
La propuesta del banco mantiene, por ahora, los 55 años como edad mínima para entrar en el programa. CCOO había reclamado abrir un tramo adicional para trabajadores de entre 50 y 54 años, pero Santander ha rechazado hasta el momento rebajar el umbral. Salvo un cambio de última hora, los menores de 55 años quedarán fuera del futuro acuerdo.
Las condiciones salariales que se han negociado distinguen entre empleados de 55 a 57 años y trabajadores de 58 años o más. La propuesta inicial de la entidad contemplaba aproximadamente el 75% del salario para el primer grupo y el 76% para el segundo, aunque el cálculo definitivo dependerá del texto que se firme y de los conceptos retributivos que se incorporen.
El acuerdo estará dirigido tanto al personal de oficinas como a los empleados de servicios centrales. No se ha establecido una cifra cerrada de salidas ni un cupo obligatorio, porque la intención es crear un marco estable para las prejubilaciones que puedan producirse durante los próximos tres años.
La prejubilación será voluntaria, pero Santander también deberá aceptarla
Otro matiz importante es que el plan será voluntario para ambas partes. Los trabajadores que cumplan los requisitos podrán mostrar su interés, pero no estarán obligados a abandonar la entidad. Del mismo modo, cumplir la edad mínima no dará automáticamente derecho a salir: Santander podrá rechazar determinadas solicitudes en función de sus necesidades organizativas.
Esto significa que la firma del acuerdo no desencadenará una salida masiva e inmediata. Primero deberá abrirse el procedimiento, identificarse el colectivo potencialmente elegible y estudiarse cada adhesión. El banco podrá valorar factores como el puesto ocupado, el área de trabajo, la posibilidad de sustitución o las necesidades de plantilla.
El acuerdo colectivo sustituirá el sistema de negociaciones individuales que Santander venía utilizando en los últimos años. Esa modificación es relevante porque todos los empleados acogidos dispondrán de unas condiciones comunes, una mayor seguridad jurídica y una comisión encargada de supervisar el cumplimiento del pacto.
Qué significa realmente cobrar hasta el 95% de la pensión
La cifra que está impulsando las búsquedas necesita una explicación. La propuesta no significa que Santander vaya a pagar durante toda la prejubilación el 95% del último salario.
El porcentaje se refiere a la pensión que el trabajador podría alcanzar cuando acceda finalmente a la jubilación. Para reducir la pérdida derivada de abandonar antes el empleo, Santander se comprometería a seguir financiando el convenio especial con la Seguridad Social hasta los 63 años y seis meses. Esa cotización adicional facilitaría que determinados trabajadores pudieran jubilarse con hasta el 95% de la pensión que les correspondería.
El resultado exacto no será idéntico para toda la plantilla. Dependerá de la edad del empleado, los años cotizados, su base reguladora, el momento en el que acceda a la jubilación y los posibles coeficientes reductores aplicables. El convenio especial permite mantener la cotización después de abandonar el puesto, pero no elimina por sí solo todas las reducciones asociadas a una jubilación anticipada.
Las nuevas condiciones que ofrece Santander
Además de ampliar el convenio especial con la Seguridad Social, la propuesta incorpora varias coberturas reclamadas por los representantes de los trabajadores.
Santander mantendría el seguro colectivo de vida, las condiciones preferentes incluidas en el acuerdo de préstamos y servicios bancarios para empleados y las aportaciones al plan de pensiones de empleo, fijadas en 1.000 euros anuales. También conservaría las ayudas por discapacidad y el derecho a cobrar el premio por antigüedad.
La entidad ofrece además una revalorización anual del convenio especial de hasta un máximo del 4%. Esta cláusula pretende evitar que la inflación y el incremento progresivo de las bases de cotización reduzcan la protección del trabajador durante los años en los que ya no esté en activo.
También se contempla la posibilidad de extender la cobertura desde los 63 años y seis meses hasta los 64 años. En ese supuesto, la asignación económica tendría que redistribuirse, por lo que será necesario conocer la redacción definitiva para saber cómo afectará a la renta mensual del empleado.
Qué reclamaban los sindicatos y qué se ha quedado fuera
CCOO había planteado unas condiciones más ambiciosas: prejubilaciones desde los 50 años, porcentajes salariales de hasta el 86%, primas por antigüedad de entre 19.000 y 30.000 euros, actualizaciones vinculadas al IPC y una cláusula de relevo generacional para que las salidas no aumentaran la carga de trabajo de quienes permanecieran en la entidad.
Santander no ha aceptado la rebaja de la edad mínima a los 50 años y previsiblemente conservará sus tramos retributivos. Sin embargo, sí ha incorporado mejoras relacionadas con la cotización, la pensión futura, los beneficios sociales y la seguridad jurídica. Ese intercambio explica que el acuerdo haya pasado de estar bloqueado a considerarse prácticamente encarrilado.
La otra cuestión pendiente es el relevo generacional. Los sindicatos temen que las nuevas salidas vuelvan a traducirse en más trabajo para una plantilla reducida. Santander tenía 1.607 oficinas en España al cierre de marzo, 185 menos que un año antes y menos de la mitad de las 3.433 sucursales que mantenía una década atrás.
Qué pasará después si se firma el acuerdo
La secuencia previsible comenzará con la firma del marco colectivo y la comunicación de las condiciones definitivas a la plantilla. Después deberá abrirse un periodo para que los trabajadores potencialmente afectados manifiesten su interés.
Santander analizará las solicitudes y decidirá cuáles acepta. Los empleados seleccionados recibirán una propuesta individual adaptada a su edad, salario, antigüedad y situación de cotización, aunque sometida a las garantías comunes del acuerdo colectivo. La comisión de seguimiento podrá intervenir cuando existan dudas o diferencias en la aplicación. Esta es la consecuencia lógica del marco común y de la supervisión pactada, aunque el procedimiento exacto dependerá del texto final.
Antes de aceptar, cada trabajador tendrá que comparar la renta neta que recibiría, su fiscalidad, la fecha posible de jubilación, los coeficientes reductores y la pensión estimada. Dos empleados con el mismo salario pueden obtener resultados distintos si no comparten la misma edad o carrera de cotización.
Por ahora, la conclusión es clara: Santander ha acercado el acuerdo, pero todavía no ha abierto el plan. El viernes se sabrá si la negociación termina con una firma o necesita una última prórroga. En materia de prejubilaciones, como en las hipotecas, la letra grande atrae; la pequeña es la que decide.