La ponencia encargada de debatir la reforma del Reglamento del Congreso cuyo propósito es regular las relaciones con los grupos de interés para fomentar la transparencia ha alcanzado un acuerdo. Los trabajos se habían reactivado este martes con el objetivo de plantear sanciones más duras y parece que los esfuerzos han dado sus frutos.
El informe final ha recibido el visto bueno de todo el bloque de investidura y los votos en contra de PP y Vox. La abstención de Junts ha sido clave para que ahora el texto sea elevado a comisión, donde deberá volver a ser ratificado antes de llegar a Pleno, previsiblemente la semana que viene.
Fuentes cercanas a la reunión señalan que la idea es que la reforma del Reglamento sea votada en julio. Pues en la Cámara Baja se trabaja con la premisa de que, mínimo, habrá un pleno extraordinario el mes que viene.
Esta reforma llega en un momento político marcado por la imputación del expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, por hasta cuatro presuntos delitos. Entre ellos, tráfico de influencias, lo que ha vuelto a poner de manifiesto la fina línea entre el delito y la actividad lobbista que todavía en España carece de una regulación estatal.
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Paralelamente, tal como recordó el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, el Proyecto de Ley de transparencia e integridad de las actividades de los grupos de interés, que cerró su plazo de enmiendas el pasado mes de septiembre, está a la espera de que los grupos acuerden las enmiendas y redacten el informe que votará el Pleno.
El texto remitido por el Gobierno contemplaba la creación de un Registro de Grupos de Interés, de carácter obligatorio, para relacionarse con el personal público. Además, se fijaba el proceso de inscripción, una información mínima a incluir, los derechos y obligaciones para los inscritos, el informe de huella normativa y un régimen sancionador.