Antes de que comiencen las concentraciones por Ceuta, el PSOE ya ha fallado en un objetivo: mantener una sola posición en todo el territorio. Ferraz ha pedido a sus cargos que no participen en la convocatoria en apoyo a la ciudad autónoma promovida por la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) y por su presidenta, María José García-Pelayo (PP), pero la federación socialista ceutí sí lo hará y varios alcaldes del PSOE, también.
Otros primeros ediles socialistas han diseñado actos propios en solidaridad con la ciudad autónoma sin compartir el formato de la FEMP.
Los alcaldes 'rebeldes' con la directriz de la dirección nacional del PSOE no son mayoritarios y el grueso de los regidores socialistas mantiene la línea marcada por el partido pero la relevancia de algunos de los díscolos llama la atención, lo mismo que el hecho de que muchos de ellos se concentran en Andalucía, la federación que dirige María Jesús Montero.
La jornada de concentraciones en municipios de toda España de este miércoles 2 de septiembre coincide con el Día de Ceuta y, políticamente, pasará a ser un test doble para el Gobierno y para el PSOE.
El Ejecutivo verá hasta qué punto persiste en la calle la sensación de abandono de Ceuta que intenta combatir con el recién aprobado plan de ayudas de 309 millones (80 millones para ayudas a empresas y trabajadores, 90 para seguridad, 118 para la acogida de menores migrantes y 21 para servicios esenciales); mientras que el PSOE descubrirá si su instrucción a sus miembros de no acudir a las concentraciones de la FEMP protegió al partido de una movilización contra Pedro Sánchez o habrá resultado ser una estrategia errónea incapaz de acallar la expresión ciudadana: algunos alcaldes socialistas consideran que entre sus vecinos y vecinas hay "animo de calle".
Una movilización amplia, cívica y con presencia transversal reforzaría la idea de que el Gobierno no ha logrado cerrar la herida política pese al plan de choque. Una respuesta débil o marcadamente partidista permitiría al Ejecutivo sostener que la oposición confundió el malestar de Ceuta con una capacidad de movilización nacional que no existía.
Una orden en mayúsculas y una grieta
La FEMP llamó el 25 de agosto a los 8.132 ayuntamientos españoles a celebrar este miércoles concentraciones a las 20.00 horas frente a los consistorios. La convocatoria se presentó como una muestra de apoyo a Ceuta tras los episodios del 30 y 31 de julio.
Ferraz respondió cuatro días después con una comunicación interna dirigida a sus estructuras territoriales y municipales en la que sostiene que la presidenta de la FEMP, García-Pelayo, actuó de manera unilateral al lanzar la convocatoria, sin acuerdo con los demás grupos de la federación, para concluir que “por todo ello, el PSOE ha decidido no participar en estas concentraciones”. La consigna escogida por el PSOE para rechazar la propuesta fue: “Ceuta sí. Su utilización partidista, no”.
La portavoz de la Ejecutiva federal socialista, Montse Mínguez, endureció poco después el diagnóstico sobre el motivo de la convocatoria de la FEMP al sostener que "esas concentraciones son contra Pedro Sánchez". Seguidamente, admitió que en el partido “hay versos libres”.
Ferraz no ha anunciado por ahora sanciones contra los alcaldes que se aparten de la directriz dada por la dirección nacional.
García-Pelayo defendía este martes que existe “un sentimiento ciudadano por encima de ayuntamientos y colores políticos”. Si los actos a favor de Ceuta mantienen un tono transversal y cívico, la tesis socialista de instrumentalización política perderá fuerza. En cambio, si en los mismos predominan los dirigentes del PP y Vox, las consignas contra el Gobierno o los discursos antiinmigración, Ferraz podrá presentar las concentraciones como confirmación de su advertencia.
El PSOE de Ceuta rompe el marco de Ferraz
En cualquier caso, la discrepancia políticamente más incómoda con la máxima de Ferraz no procede de un alcalde peninsular, sino del propio PSOE de Ceuta. Su Comisión Ejecutiva Regional ha anunciado que participará en la manifestación después de escuchar el sentir de su militancia. “Somos socialistas y somos ceutíes, y no existe ninguna contradicción entre ambas cosas”, se afirma desde la organización.
La federación local ceutí ha intentado acotar el alcance orgánico de su decisión. Asegura que responde a una realidad estrictamente ceutí, que no cuestiona a la dirección federal ni al Gobierno y que acudirá bajo dos límites: defensa de los derechos humanos y rechazo de la violencia y la xenofobia.
Las explicaciones y los matices no eliminan el impacto político. Si el PSOE del territorio afectado por la crisis migratoria considera necesario salir a la calle, la dirección nacional queda en una posición incómoda de cara a explicar por qué pide a los suyos ausentarse de las concentraciones en el resto de España.

Los alcaldes socialistas que sí acudirán
El alcalde socialista de León, José Antonio Díez, es el regidor del municipio más poblado entre los discrepantes confirmados en las concentraciones de este miércoles. “No hago nada extraño con estar presente y apoyar al pueblo ceutí”, ha defendido, al tiempo que reclama acuerdos de Estado alejados del ventajismo partidista.
Por otra parte, el frente de la desobediencia directa se concentra en Andalucía. El socialista José María Román, alcalde de Chiclana, ha censurado la convocatoria unilateral de la FEMP, pero ha confirmado su asistencia y su “rotundo apoyo personal y político” a Ceuta. También se han sumado a la llamada de la FEMP los municipios gaditanos gobernados por el PSOE de Grazalema y Vejer de la Frontera.
En Huelva, Moguer y Fuenteheridos también secundarán la concentración de las 20.00 horas. El alcalde moguereño, Gustavo Cuéllar, lo justifica por “una cuestión de solidaridad territorial, empatía y sobre todo de unidad”.
La alcaldesa socialista de Baena, María Jesús Serrano, también estará en la convocatoria de la FEMP. Su posición resume el dilema de muchos cargos locales: discrepa “sobre las formas, pero no sobre la necesidad de acompañar a quienes sufren”.
Villafranca de Córdoba también ha convocado a la ciudadanía a las 20.00 horas.
Por su parte, en municipos como el cordobés Adamuz (Córdoba) y los ayuntamientos almerienses de Cuevas del Almanzora, Viator y Antas, todos con alcaldes socialistas, se han anunciado concentraciones o actos de solidaridad con Ceuta pero a una hora distinta a la de las concentraciones de la FEMP: las 12. Lo mismo sucede en Espartinas, en Sevilla, gobernada por Cristina Los Arcos.
En el área metropolitana de Granada, Armilla también organizará un acto propio a las 12 y Maracena celebrará una lectura de manifiesto y un minuto de silencio. Chauchina, por su parte, adelantó su concentración al martes bajo el lema “Unidad, solidaridad, convivencia”.
En Huelva, Aracena, Bonares y Santa Olalla del Cala, gobernadas por socialistas, han elegido acciones paralelas.
Así, unos ayuntamientos socialistas secundarán expresamente la llamada de la FEMP, otros acudirán a la misma pese a criticar el procedimiento y un tercer grupo se ha querido desmarcar de la polémica pero no de su apoyo a Ceuta, por lo que han optado por desplazar el horario del apoyo a la ciudad autónoma, incluso redactando, alguno, su propio manifiesto.
Fuera de Andalucía, destaca la posición del ayuntamiento de Mérida, que celebrará a las 12 una concentración acordada por unanimidad por la Junta de Portavoces y promovida por el alcalde socialista Antonio Rodríguez Osuna. El regidor leerá un manifiesto consensuado bajo el lema “Mérida con Ceuta. Ceuta no está sola”. El acto se sitúa expresamente al margen de la convocatoria nacional de la FEMP.
En la provincia de Valencia, Sagunto, gobernado por el socialista Darío Moreno, también ha convocado a mediodía un acto. El ayuntamiento leerá un manifiesto en solidaridad con Ceuta y en defensa de los derechos humanos y guardará un minuto de silencio por las personas fallecidas el 30 de julio.
Alternativas
Por su parte, Palencia representa aún otra fórmula. Su alcaldesa socialista, Miriam Andrés, no se sumará a la FEMP y trata de pactar una declaración institucional. La regidora sostiene que la solidaridad también debe medirse en la disposición de las ciudades a compartir la acogida de menores: “Eso sí que es solidaridad”.
Iniciativas como la palentina puede revelar el verdadero fallo de estrategia que habría podido cometer el PSOE. Si los actos alternativos logran participación y consenso, el problema de Ferraz no habrá sido rechazar la iniciativa de García-Pelayo, sino no haber ofrecido desde el principio un cauce propio, reconocible y común para que sus alcaldes pudieran expresar apoyo a Ceuta sin que se pueda interpretar como un castigo al Gobierno.
Los tres escenarios que ponen a prueba la estrategia de Ferraz
El primer escenario es el más incómodo para el PSOE: plazas concurridas, tono cívico y presencia visible de votantes y cargos socialistas en las concentraciones de la FEMP. En ese caso, Ferraz habría dejado a varios alcaldes ante la elección de desobedecer o aparecer alejados del sentir de sus municipios.
El segundo escenario confirmaría la apuesta de la dirección: concentraciones de baja asistencia o dominadas por aparatos del PP y Vox, reproches a Sánchez y mensajes incompatibles con el marco humanitario defendido por los socialistas. La abstención habría evitado entonces legitimar una protesta partidista.
El tercero es más complejo y quizá más probable: movilizaciones desiguales y una buena respuesta en los actos municipales alternativos. Si ocurre, la lección no será que los alcaldes hayan roto ideológicamente con el PSOE, sino que el poder local necesitaba una estrategia más flexible que la orden de no participar en los actos de apoyo.
La sombra de las municipales es alargada
La sombra de las próximas elecciones municipales convierte cada fotografía de lo que pase en los distintos municipios en material de campaña. Dentro de nueve meses, un alcalde podrá ser cuestionado tanto por haber acudido a una concentración posiblemente politizada como por no haber estado en la calle junto a Ceuta. Esa es la diferencia entre Ferraz y una alcaldía: la dirección federal controla la consigna pero el regidor de turno tiene que explicar su decisión en la plaza donde gobierna.
Este miércoles mostrará si el PSOE leyó correctamente la movilización o si convirtió una convocatoria discutible de la FEMP en una prueba de disciplina que no necesitaba.