La crisis de Ceuta agrava el choque entre el Gobierno y el Senado por el control parlamentario. La ministra de Defensa, Margarita Robles, no ha acudido este martes a la Comisión de Defensa de la Cámara Alta, donde estaba citada para explicar el papel de las Fuerzas Armadas durante la entrada masiva de migrantes en la ciudad autónoma.
Robles había comunicado previamente al presidente del Senado, Pedro Rollán, que no disponía de tiempo "suficiente" para preparar con "rigor y detalle" su intervención. Su ausencia se suma a las de los ministros de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, y del Interior, Fernando Grande-Marlaska, también llamados a dar explicaciones en sesiones extraordinarias de la Cámara Alta.
La comisión se ha celebrado sin la ministra y con representantes de PP, Vox y Junts, los grupos que han acudido a la convocatoria. "Entendemos las causas, pero ninguna causa puede impedir que se ejerza el control al Ejecutivo", ha señalado el presidente de la comisión.
El Gobierno lleva las explicaciones sobre Ceuta al Congreso
El Ejecutivo sostiene que las comparecencias de sus ministros por la crisis de Ceuta deben producirse en el Congreso de los Diputados, donde varios miembros del Gobierno han solicitado acudir a petición propia durante la última semana de agosto.
El calendario comenzará el 25 de agosto con Robles en la Comisión de Defensa. Dos días después, el 27, está previsto que comparezcan el ministro de Presidencia y Justicia, Félix Bolaños, y la ministra de Sanidad, Mónica García.
El 28 de agosto será el turno de Albares, Marlaska y la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz. La ronda terminará el 31 de agosto con la titular de Juventud e Infancia, Sira Rego.
La decisión mantiene abierto el pulso institucional: los ministros darán explicaciones en el Congreso, pero no en las fechas y ante las comisiones extraordinarias convocadas por el Senado.
El PP acusa al Ejecutivo de incumplir sus obligaciones
El Partido Popular ha cargado contra Robles y ha recordado que la ministra había confirmado inicialmente por escrito su asistencia antes de comunicar que no acudiría.
Para los populares, la situación en Ceuta es de "extrema urgencia" y "no admite aplazamientos". El grupo ha acusado al Gobierno, "sin excepción, desde el presidente hasta el último ministro", de incumplir "flagrantemente" sus obligaciones de control parlamentario.
El PP también ha centrado sus críticas en la actuación previa del Ejecutivo. Sus senadores han preguntado qué información manejaban los servicios de inteligencia, si el Gobierno conocía el riesgo de una entrada masiva y qué coordinación existió entre Defensa e Interior.
"Alguien ha de asumir responsabilidades", han reclamado los populares, que consideran la crisis uno de los episodios más graves para la seguridad española de las últimas décadas.
Vox habla de "guerra híbrida" y pide "militarizar" las fronteras
Vox ha elevado el tono al calificar la entrada masiva de migrantes de "acto de guerra híbrida". La formación sostiene que no se trató de un movimiento espontáneo, sino de una acción "organizada y deliberada" en la que la inmigración habría sido utilizada como instrumento de presión contra España.
El partido ha reclamado la "militarización de la frontera" de Ceuta y Melilla, más medios para las Fuerzas Armadas y una mayor coordinación entre Ejército, servicios de inteligencia, Policía Nacional y Guardia Civil.
También ha defendido el retorno inmediato de quienes hayan entrado ilegalmente en España. "Cuando existe una frontera, la obligación de un Gobierno es prevenir, no reaccionar", ha sostenido.
Junts habla de "pésima calidad democrática"
Las críticas no han procedido únicamente de la oposición de PP y Vox. Junts, uno de los partidos cuyos votos son determinantes para la mayoría parlamentaria del Gobierno en el Congreso, también ha censurado las ausencias.
La formación independentista ha definido las "tres no comparecencias" de Robles, Albares y Marlaska como un "escándalo de pésima calidad democrática".
Junts considera además que la crisis "no acaba en Ceuta" y que lo ocurrido trasciende el fenómeno migratorio al afectar también a cuestiones de soberanía, política exterior y geopolítica.
La ausencia de Robles consolida así un conflicto que va más allá de las explicaciones sobre la gestión de la crisis: el Gobierno y la mayoría del Senado mantienen posiciones enfrentadas sobre cuándo y ante qué Cámara deben rendir cuentas los ministros por lo sucedido en Ceuta.