Sánchez anuncia un nuevo decreto-ley anticrisis este mes

Sánchez ha anunciado un nuevo decreto anticrisis con ayudas fiscales y económicas que el Gobierno prevé aprobar en el último Consejo de Ministros de junio

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Sánchez prevé aprobar a finales de junio un nuevo decreto de ayudas anticrisis

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Habrá nuevo decreto-ley anticrisis. El presidente Pedro Sánchez anunció este miércoles en el Congreso que el Gobierno aprobará en el último Consejo de Ministros del mes un nuevo decreto-ley con medidas para amortiguar las consecuencias económicas de la guerra en Irán.

El jefe del Ejecutivo lanzó este anuncio en su cara a cara con el líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, al que ha invitado a apoyar, en esta ocasión sí, las medidas que apruebe el Gobierno.

Como cada decreto-ley, este debe someterse a votación en el plazo de un mes para ser convalidado o, en caso de no tener apoyos suficientes, ser derogado.

Fuentes del Ministerio de Economía precisaron que el decreto-ley será aprobado el próximo lunes 29 de junio, ya que buena parte de las medidas decaen el 30 de junio y ese día espera su publicación en el Boletín Oficial del Estado.

Sánchez explicó que el alcance del decreto-ley quedará condicionado por la evolución de las negociaciones entre Estados Unidos e Irán, después de que estos países hayan alcanzado un principio de acuerdo para poner fin a la guerra.

El presidente aseguró que este nuevo decreto-ley se aprobará en un contexto “diferente” tras el alto el fuego acordado entre ambos países.

Durante la sesión de control celebrada en el Congreso, Sánchez señaló que el Ejecutivo ya mantiene contactos con los sectores perjudicados y con los distintos grupos parlamentarios, y ha manifestado su confianza en que, en esta ocasión, el PP respalde el texto para asegurar su convalidación.

Sin ir más lejos, el vicepresidente de Economía, Carlos Cuerpo, y el ministro de Industria, Jordi Hereu, mantuvieron un encuentro con directivos de patronales industriales como Anfac, Aspapel, Ascer, la Alianza por la Competitividad, Sernauto, Unesid y Farmaindustria, entre otras.

Esta misma semana, Cuerpo mantuvo una reunión con operadores gasistas y petroleros y este miércoles tiene previsto reunirse con organizaciones empresariales del sector agroalimentario.

Por su parte, los sindicatos CCOO y UGT pidieron esta semana al Gobierno volver a tener un encuentro para trasladar su posición ante la continuidad de las medidas.

Rebajas fiscales 

La guerra de Irán llevó al Ejecutivo a aprobar el pasado mes de marzo un decreto-ley con rebajas fiscales para amortiguar su impacto, especialmente sobre los precios de la energía. No obstante, parte de esas medidas, como la reducción del IVA de la electricidad o la rebaja del Impuesto Especial sobre la Electricidad, han dejado de estar vigentes en junio.

El Gobierno ha seguido de cerca la situación antes de decidir si impulsaba nuevas actuaciones.

Impacto del anterior decreto de marzo

Durante la sesión de control, el jefe del Ejecutivo ha querido poner en valor que los resultados del decreto ley de marzo, dotado con 5.000 millones de euros, han sido “francamente positivos” en términos de protección de familias y empresas.

Sánchez ha remarcado que el paquete activado entonces contribuyó a contener la inflación y permitió “consolidar” el crecimiento económico y la creación de empleo en un escenario de fuertes incrementos de los precios energéticos, prestando además apoyo a sectores especialmente golpeados como la agricultura o la industria electrointensiva.

En concreto, el presidente ha destacado que, gracias a ese decreto, los agricultores han tenido acceso a 500 millones de euros para la compra de fertilizantes, lo que ha permitido “salvar” la campaña de cosecha, y que la factura eléctrica de la industria electrointensiva se ha reducido un 14%.

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¿Cuáles son los pasos parlamentarios necesarios para la convalidación de un decreto-ley en España?

La convalidación de un real decreto‑ley en España exige un control rápido pero intenso del Congreso: el Gobierno lo aprueba en Consejo de Ministros, se publica de inmediato en el BOE y, en un plazo máximo de 30 días, el Pleno del Congreso debe debatirlo y votar su convalidación o derogación. En ese mismo debate, la Cámara puede decidir además tramitarlo como proyecto de ley para introducir cambios mediante enmiendas. El Senado no interviene en la convalidación, solo en la eventual tramitación posterior como proyecto de ley. De este modo, el uso excepcional y urgente del real decreto‑ley queda sometido a un control parlamentario concentrado en pocas semanas.

1. Naturaleza del real decreto‑ley y punto de partida

El real decreto‑ley es una norma con rango de ley que el Gobierno puede dictar en casos de extraordinaria y urgente necesidad. Se aprueba en Consejo de Ministros, donde el Ejecutivo debe justificar política y jurídicamente esa urgencia. A diferencia de los proyectos de ley, no pasa primero por el Parlamento, pero su vigencia está condicionada a un control posterior del Congreso de los Diputados.

2. Aprobación gubernamental y publicación en el BOE

Tras su aprobación en Consejo de Ministros, el real decreto‑ley se remite para su publicación inmediata en el Boletín Oficial del Estado (BOE). Esa publicación marca dos efectos clave: por un lado, la entrada en vigor de la norma (normalmente el mismo día o al siguiente, según prevea el propio texto); por otro, el inicio del cómputo del plazo de 30 días que la Constitución concede al Congreso para pronunciarse sobre su convalidación o derogación.

3. Remisión al Congreso y plazo de 30 días

Una vez publicado, el Gobierno remite el real decreto‑ley al Congreso de los Diputados. Desde la fecha de publicación en el BOE, la Cámara dispone de un máximo de 30 días para:

1) Celebrar un debate en Pleno sobre su oportunidad, contenido y justificación de la urgencia.
2) Votar su convalidación (ratificarlo) o su derogación (rechazarlo).
3) Decidir, en su caso, si además se tramita como proyecto de ley por el procedimiento legislativo ordinario o de urgencia.

Este plazo es perentorio: si el Congreso no se pronuncia dentro de ese margen, se entiende que la Cámara incumple su mandato constitucional de control, por lo que en la práctica la Mesa y la Junta de Portavoces programan el debate con prioridad.

4. Debate y votación en el Pleno del Congreso

El examen de convalidación tiene lugar en el Pleno del Congreso, no en comisión. El esquema político‑parlamentario suele ser el siguiente:

• Intervención del miembro del Gobierno que defiende el real decreto‑ley, explicando la situación de extraordinaria y urgente necesidad y las medidas concretas.

• Turnos de los grupos parlamentarios para fijar posición, criticar o respaldar el uso de este instrumento y el contenido de la norma.

• Cierre, en su caso, por parte del Gobierno.

Al término del debate se celebra una votación única de convalidación o derogación. No se votan enmiendas en esta fase: el texto solo puede aceptarse o rechazarse en bloque. La decisión se adopta por mayoría simple de los votos emitidos.

5. Posibles resultados de la votación

Del Pleno pueden salir tres escenarios fundamentales:

a) Convalidación simple
Si el Congreso convalida el real decreto‑ley, la norma mantiene su vigencia en los términos exactos en que fue aprobada por el Gobierno. Sigue siendo un real decreto‑ley, pero ya con el respaldo expreso de la mayoría parlamentaria. No se introducen cambios de contenido en este momento.

b) Derogación
Si el Congreso no convalida el real decreto‑ley, éste queda derogado desde ese momento. No obstante, se suelen respetar los efectos producidos mientras estuvo vigente, para evitar un vacío jurídico o inseguridad respecto de situaciones consumadas (por ejemplo, pagos realizados, actos administrativos dictados o derechos ya consolidados).


De forma adicional, el Congreso puede acordar que el real decreto‑ley convalidado se tramite como proyecto de ley. Esto abre un segundo nivel de control:

• Se transforma en un texto susceptible de ser enmendado por los grupos.
• Puede fijarse tramitación ordinaria o de urgencia.
• Intervienen entonces las comisiones competentes, la ponencia y, posteriormente, también el Senado, como en cualquier ley.

Durante esta tramitación posterior, el contenido del real decreto‑ley puede modificarse, precisarse o incluso derogarse parcialmente, aunque las medidas originales continúan vigentes hasta que la nueva ley de convalidación y reforma sea aprobada y publicada.

6. Papel del Senado y cierre del ciclo

En la convalidación propiamente dicha, el Senado no interviene: la Constitución atribuye en exclusiva al Congreso ese control inicial sobre los reales decretos‑leyes. El Senado solo entra en juego si el Congreso ha decidido tramitar el texto como proyecto de ley, caso en el que participa con las facultades ordinarias (enmiendas, veto, etc.). Con la aprobación y publicación en BOE de la ley resultante, se cierra el ciclo: el real decreto‑ley habrá sido reemplazado por una norma ya elaborada con las garantías completas del procedimiento legislativo.

¿Qué competencias tiene el presidente del Gobierno según la Constitución española?

Resumen directo

Según la Constitución española, el presidente del Gobierno es el jefe del Poder Ejecutivo y el responsable de dirigir la acción del Gobierno y coordinar la labor de los demás ministros. Le corresponde fijar las directrices de la política interior y exterior, la defensa y la seguridad, así como proponer al Rey el nombramiento y cese de los ministros. Además, responde políticamente ante el Congreso de los Diputados, que puede exigirle responsabilidad mediante la moción de censura o la cuestión de confianza. Su posición es claramente preeminente dentro del Gobierno: concentra la dirección política mientras que el resto de los miembros del Ejecutivo actúan bajo su orientación.

Marco constitucional básico

La figura del presidente del Gobierno se regula principalmente en el Título IV de la Constitución española (CE), relativo al Gobierno y la Administración. El artículo central es el artículo 97 CE, que establece que el Gobierno dirige la política interior y exterior, la Administración civil y militar y la defensa del Estado, y ejerce la función ejecutiva y la potestad reglamentaria de acuerdo con la Constitución y las leyes. Dentro de ese órgano colegiado, el presidente es el titular de la jefatura del Gobierno y quien asume la máxima responsabilidad política.

Otros preceptos relevantes son los artículos 98 CE (composición del Gobierno y responsabilidad solidaria), 99 CE (investidura del presidente), 112–114 CE (cuestión de confianza y moción de censura) y el artículo 115 CE, que vincula al presidente con la facultad de proponer la disolución de las Cortes Generales.

Dirección de la acción de Gobierno

La competencia nuclear del presidente es la dirección de la acción del Gobierno. Esto significa:

En primer lugar, definir las grandes líneas de la política general: prioridades legislativas, orientación económica, política exterior, posición ante la Unión Europea, seguridad y defensa, y política territorial con las comunidades autónomas. A partir de estas directrices, los distintos ministerios desarrollan y ejecutan políticas concretas.

En segundo lugar, el presidente coordina la actividad de los ministros. Aunque cada ministro dirige su departamento, todos quedan sometidos a la orientación del presidente, que puede convocar y presidir el Consejo de Ministros, fijar su orden del día y encauzar los debates sobre proyectos de ley, reales decretos y demás decisiones ejecutivas. La Constitución concibe así un Gobierno colegiado, pero claramente presidido y vertebrado por el jefe del Ejecutivo.

Nombramiento y cese de ministros

Otra competencia esencial es la relativa a la composición del Gobierno. De acuerdo con el artículo 100 CE, los demás miembros del Gobierno son nombrados y separados por el Rey a propuesta del presidente del Gobierno. En la práctica, esto otorga al presidente la facultad de:

Decidir qué carteras ministeriales existen en cada momento, proponer quién las ocupa y reorganizar el gabinete mediante nombramientos, ceses o remodelaciones parciales. Con ello, el presidente adecua la estructura del Ejecutivo a sus prioridades políticas y a la correlación de fuerzas parlamentarias que sostiene al Gobierno.

Relación con las Cortes Generales y responsabilidad política

La posición del presidente se define también por su relación con el Congreso de los Diputados. Su nombramiento exige una investidura parlamentaria (art. 99 CE), de forma que su legitimidad política deriva de la confianza de la Cámara Baja. Una vez en el cargo, puede plantear una cuestión de confianza (art. 112 CE) para reforzar su apoyo parlamentario en torno a un programa o a una declaración de política general.

En sentido inverso, el Congreso puede exigir su responsabilidad mediante una moción de censura (art. 113 CE). Si esta prospera, el presidente cesa y es sustituido por el candidato alternativo que la moción propone. Además, el Gobierno en su conjunto, y singularmente el presidente, responde ante las Cortes mediante comparecencias, sesiones de control, preguntas e interpelaciones.

Disolución de las Cortes y convocatoria de elecciones

El artículo 115 CE atribuye al presidente la facultad de proponer al Rey la disolución del Congreso, del Senado o de las Cortes Generales en su conjunto, y la consiguiente convocatoria de elecciones generales. Esta competencia está sujeta a límites temporales (no puede hacerse si está planteada una moción de censura, ni antes de que transcurra un año desde la anterior disolución por la misma causa), pero confiere al presidente un papel clave en la gestión de los tiempos políticos y parlamentarios.

Representación del Estado y dirección política general

Aunque la jefatura del Estado corresponde al Rey, el presidente del Gobierno actúa como principal representante político del Estado en el ámbito de la Unión Europea, en las relaciones con otros gobiernos y en las principales cumbres internacionales, en la medida en que dirige la política exterior. Asimismo, lidera la acción del Ejecutivo en materia de defensa y seguridad, coordina la respuesta ante crisis y emergencias nacionales y, en general, encarna la responsabilidad última de la gobernación del país.

Todo ello configura una jefatura del Gobierno fuerte en términos políticos, pero sometida al control parlamentario y enmarcada en una estructura constitucional que reparte funciones con el Rey, las Cortes Generales, el Poder Judicial y las comunidades autónomas.

¿Cuáles han sido los resultados del Partido Popular y del PSOE en las últimas elecciones generales?

Resultados del PP y del PSOE en las últimas elecciones generales (23J 2023)

En las elecciones generales celebradas en España el 23 de julio de 2023, el Partido Popular (PP) fue la fuerza más votada y superó al Partido Socialista Obrero Español (PSOE) tanto en votos como en porcentaje y escaños. Según los resultados oficiales del escrutinio general, el PP obtuvo 8.091.840 votos, el 33,1% del total, y 137 escaños en el Congreso de los Diputados. El PSOE consiguió 7.760.970 votos, el 31,7%, y 121 escaños. La diferencia fue de unos 331.000 votos, 1,4 puntos porcentuales y 16 diputados a favor del PP.

A pesar de esa ventaja clara del PP, ninguno de los dos partidos alcanzó la mayoría absoluta de 176 escaños, lo que dio lugar a un Congreso muy fragmentado y obligó a buscar acuerdos con otras formaciones. El PP quedó como primera fuerza, pero sin una mayoría suficiente con sus aliados tradicionales, mientras que el PSOE, aunque segundo, se mantuvo muy cerca en votos y escaños y conservó capacidad para articular posibles mayorías alternativas.

Datos numéricos clave: votos, porcentajes y escaños

De acuerdo con los datos de resultados oficiales recogidos por medios como RTVE, el reparto entre PP y PSOE fue el siguiente:

Partido Popular (PP):
– Votos: 8.091.840
– Porcentaje nacional: 33,1%
– Escaños en el Congreso: 137

Partido Socialista Obrero Español (PSOE):
– Votos: 7.760.970
– Porcentaje nacional: 31,7%
– Escaños en el Congreso: 121

En términos comparados, el PP aventajó al PSOE en alrededor de 330.870 votos, lo que se tradujo en 1,4 puntos de diferencia en porcentaje nacional. En escaños, esa ventaja supuso 16 diputados más para el PP en el Congreso.

Diferencia de escaños y peso relativo en el Congreso

El PP se consolidó como primera fuerza parlamentaria con 137 escaños, pero lejos de la mayoría absoluta (176). El PSOE, con 121, quedó como segunda fuerza, también muy por debajo de ese umbral. Esa relación de fuerzas entre ambos explica buena parte de la dinámica parlamentaria posterior: el PP con más peso numérico, pero sin capacidad automática de formar gobierno en solitario, y el PSOE con un grupo algo menor, pero con margen para tejer alianzas con otros partidos.

Esta brecha de 16 escaños entre las dos principales formaciones fue suficientemente amplia como para otorgar al PP una posición dominante en el bloque de centroderecha, pero no tan grande como para dejar al PSOE sin capacidad de influencia. De hecho, el Congreso resultante se caracterizó por la necesidad de pactos complejos, tanto a derecha como a izquierda, para cualquier votación relevante.

Contexto de bloques políticos

Aunque la pregunta se centra en PP y PSOE, el reparto entre bloques ayuda a entender el alcance de esos resultados. Informaciones de análisis electoral, como las que recogen medios y portales de datos (EPData o crónicas en prensa generalista como El País), destacan que el Congreso quedó muy fragmentado y sin una mayoría clara y estable de ninguno de los bloques ideológicos.

Diversos análisis coincidieron en subrayar que el PP ganó en votos y escaños, pero no logró una suma suficiente con sus aliados para garantizar una investidura cómoda. De forma paralela, el PSOE, a pesar de ser la segunda fuerza, quedó en una posición en la que sus posibles acuerdos con otras fuerzas del llamado “bloque de investidura” resultaban determinantes para la formación de gobierno.

Lectura política de la diferencia PP–PSOE

La principal conclusión de estos resultados es que el sistema político español siguió asentado sobre un bipartidismo reforzado, con PP y PSOE muy por encima del resto, pero sin mayorías absolutas. El PP capitalizó el voto de la derecha y centro‑derecha hasta situarse en torno a un tercio del electorado, mientras el PSOE mantuvo un apoyo muy cercano, en torno también a un tercio, lo que evitó un vuelco completo del mapa político.

En síntesis: el PP ganó las elecciones de julio de 2023 con más votos, más porcentaje y más escaños que el PSOE, pero ambos quedaron lo suficientemente próximos como para obligar a una legislatura basada en la negociación constante y en la búsqueda de mayorías complejas en el Congreso de los Diputados.

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¿Cuál es el objetivo principal del nuevo decreto-ley anticrisis anunciado por el Gobierno?

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¿Qué medida relacionada con la electricidad dejó de estar vigente en junio según la noticia?

Pregunta 2 de 3

¿Cuánto dinero se destinó en el anterior decreto-ley de marzo para la compra de fertilizantes por parte de los agricultores?

Pregunta 3 de 3

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