Gonzalo Sanz, jefe de Gabinete de la Delegación del Gobierno en Ceuta, ha presentado su dimisión después de confirmarse que recibió un mensaje y mantuvo una conversación telefónica con un miembro del servicio de inteligencia el día anterior a la entrada masiva. El delegado del Gobierno asegura que su colaborador no le trasladó esas comunicaciones, algo que Sanz ha rechazado de plano en el comunicado sobre su renuncia.
Sanz se había situado en el centro de la polémica por las comunicaciones que mantuvo con el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) el 29 de julio, un día antes de la entrada masiva en la ciudad autónoma.
Su salida de Sanz constituye la primera dimisión directamente relacionada con la gestión de los avisos previos a la crisis de Ceuta y se produce después de que el Gobierno desclasificara la documentación elaborada por los servicios de inteligencia.
Sanz asumió la Jefatura de Gabinete de la Delegación del Gobierno en febrero de 2025, después de haber trabajado previamente como asesor de la institución. Su incorporación al puesto se produjo tras la salida de Rafael García.
El ya ex jefe de Gabinete ha alegado "razones personales y familiares" para su renuncia pero, sobre todo, reconoce una "evidente incompatibilidad" entre su versión y la mantenida públicamente por Pérez Triano. Sanz asegura que comunicó personalmente al delegado, el 29 de julio, la información escrita que le había enviado un miembro del CNI.
Desclasificados
Según los documentos conocidos, un miembro del CNI envió al jefe de Gabinete un mensaje en el que advertía: "Hay un llamamiento para asalto por valla y mar mañana". La comunicación se refería a convocatorias difundidas mediante grupos de Facebook y otras redes sociales para intentar acceder a Ceuta coincidiendo con la Fiesta del Trono de Marruecos.
Los grupos citados sumaban alrededor de 180.000 seguidores. Esa cifra reflejaba su audiencia potencial y no una previsión de que fueran a intentar entrar 180.000 personas.
Además del intercambio de mensajes, Sanz mantuvo aquella noche una conversación telefónica de unos once minutos con el miembro del CNI. El contenido de esa llamada no se ha hecho público.
El delegado asegura que no recibió la información
El delegado del Gobierno en Ceuta, Miguel Ángel Pérez Triano, había asegurado que Gonzalo Sanz no le informó del mensaje ni de la posterior conversación telefónica.
Pérez Triano explicó el miércoles que desconocía tanto la existencia de esas comunicaciones como su contenido y sostuvo que el contacto entre el CNI y su jefe de Gabinete había sido un intercambio "informal".
"No fue nada más que un intercambio de información y no hay nada más que ver el tono", señaló el delegado durante su comparecencia. También negó que aquella comunicación pudiera considerarse una alerta formal porque, según defendió, no fue enviada por los canales oficiales ni anticipaba la dimensión de lo que finalmente ocurrió.
El delegado reconoció que había preguntado a Sanz por la llamada de once minutos, pero afirmó que continuaba sin conocer su contenido. "Lo desconozco. Lo he preguntado, pero los once minutos no los conozco y no voy a dar información que no tengo clara", manifestó.
Pérez Triano sostuvo que, si el CNI hubiera considerado que disponía de una amenaza suficientemente grave, debería haber elevado la información al Ministerio del Interior, al Ministerio de Defensa o a otros órganos superiores del Estado, en lugar de comunicársela mediante WhatsApp a un integrante de su gabinete.
El punto donde se interrumpió la cadena de información
La renuncia de Sanz tiene especial importancia porque afecta al punto de la Administración en el que, según la versión ofrecida por el delegado, se interrumpió la transmisión de la información.
El CNI comunicó la existencia de las convocatorias tanto a la Delegación del Gobierno como a la Guardia Civil y a los servicios de inteligencia marroquíes. Sin embargo, el mensaje recibido por Sanz no llegó al delegado ni fue elevado desde la institución a los órganos centrales del Gobierno.
Sanz era, además de jefe de Gabinete, coordinador provincial de la Operación Paso del Estrecho y responsable de Protección Civil. Por sus funciones, participaba en la coordinación de los dispositivos relacionados con la frontera, el puerto y el tránsito de personas y vehículos durante los meses de verano.
La dimisión se produce después de varios días de presión política y ciudadana sobre la Delegación. El Movimiento por la Dignidad y la Ciudadanía había pedido la salida en bloque del equipo del delegado, mientras que otros partidos reclamaban esclarecer por qué las comunicaciones del CNI no llegaron a Pérez Triano.
El Gobierno sostiene que no existió una alerta formal
La posición oficial del Ejecutivo es que el CNI no emitió una alerta formal que anticipara una entrada de las dimensiones registradas los días 30 y 31 de julio.
El Gobierno sostiene que los servicios de inteligencia detectaron convocatorias y movimientos en redes sociales similares a los que se habían producido en jornadas anteriores, pero no pudieron prever el número de personas que participarían ni la falta de contención en el lado marroquí.
El CNI sí señaló en sus documentos la existencia de llamamientos para entrar por tierra y mar, la elevada presión migratoria de los días anteriores y la coincidencia con la Fiesta del Trono, circunstancia que podía reducir el despliegue de las fuerzas de seguridad marroquíes.
La desclasificación ha abierto un debate sobre la diferencia entre una alerta formal y una información operativa que, aunque no anticipara la magnitud exacta de los acontecimientos, podía justificar medidas preventivas adicionales.
Pérez Triano descarta dimitir
Por su parte, el delegado del Gobierno en Ceuta ha rechazado hasta ahora seguir el camino de su jefe de Gabinete. Pérez Triano aseguró que no piensa dimitir y defendió que la Delegación actuó desde el primer momento ante una presión migratoria que llevaba días aumentando.
También negó sentirse traicionado por Sanz, aunque admitió haber mantenido conversaciones con él después de conocer los documentos.
La salida del jefe de Gabinete aumenta ahora la presión sobre Pérez Triano y sobre el Ministerio del Interior para aclarar quién valoró la información disponible, por qué no se transmitió a los escalones superiores y si deben asumirse nuevas responsabilidades por la gestión previa a la entrada masiva.
La cuestión pendiente es si la dimisión de Sanz cerrará la depuración de responsabilidades en la Delegación o si el Gobierno abrirá una revisión interna sobre los protocolos utilizados para transmitir las comunicaciones relacionadas con amenazas en la frontera.