El Sindicato de Inquilinas de Madrid quiere elevar un grado más las movilizaciones por la crisis de la vivienda. Su portavoz, Valeria Racu, ha asegurado este sábado que una huelga general llegará "seguramente pronto" y que los contactos para organizarla ya están en marcha después del rechazo en el Congreso de los dos reales decretos aprobados por el Gobierno. La organización pretende trasladar ahora la protesta desde las plazas y las manifestaciones a los centros de trabajo, aunque admite que la fecha tendrá que acordarse con las centrales sindicales y todavía no está cerrada.
El anuncio coincide con una nueva jornada de movilizaciones en más de 50 ciudades españolas bajo el lema "Hacia la huelga general". Para Racu, la caída de los decretos no supone el final de la movilización iniciada tras el desahucio de Maricarmen Abascal, sino el comienzo de una nueva fase. "Gobierne quien gobierne, no vamos a tolerar otros cuatro años sin atajar el mayor problema de este país", ha defendido ante los medios, antes de proclamar que "ahora sí empieza la legislatura de la vivienda".
La huelga general todavía no tiene fecha
Racu ha insistido en que el trabajo comienza de inmediato, pero ha evitado fijar un día concreto. "La huelga general todavía no tiene fecha", ha explicado, porque la convocatoria tendría que surgir de un acuerdo entre los diferentes sindicatos. El Sindicato de Inquilinas mantiene reuniones con organizaciones laborales y pretende conseguir una movilización "histórica", con una participación que, en palabras de su portavoz, no se haya visto "en años".
La organización ha señalado especialmente a CCOO y UGT, cuya participación sería determinante para que la iniciativa pudiera adquirir la dimensión de una huelga general estatal. Ambas centrales han confirmado que mantienen conversaciones sobre cómo responder a la crisis de vivienda y no descartan esta opción, pero de momento tampoco la han convocado. Fuentes sindicales señalan que se estudian distintas alternativas, entre ellas paros parciales y otras jornadas de movilización. Los secretarios generales de CCOO y UGT, Unai Sordo y Pepe Álvarez, han defendido la necesidad de una respuesta social tras la caída de los decretos, aunque han pedido estudiar con detalle el formato.
Esa diferencia resulta importante: el Sindicato de Inquilinas da ya por asumido el objetivo de avanzar hacia una huelga general, mientras CCOO y UGT todavía no han confirmado que vayan a convocarla. CGT sí se ha mostrado más favorable a ese escenario. Racu ha defendido el paro como una "herramienta histórica" de transformación social y lo ha vinculado a conquistas laborales y políticas conseguidas mediante la movilización colectiva.
Racu acusa al Congreso de estar "secuestrado por el rentismo"
La portavoz ha endurecido también su discurso contra el Parlamento después de la votación del viernes. Racu sostiene que existe una desconexión entre la respuesta del Congreso y las demandas de quienes se están movilizando y ha acusado a la Cámara de estar "totalmente secuestrada por el rentismo". Tras el rechazo de los dos decretos, afirmó que los últimos días de protestas han demostrado, a su juicio, que "el poder vuelve a las calles".
Los dos textos aprobados previamente por el Ejecutivo decayeron al no conseguir suficiente respaldo parlamentario. Entre las medidas que quedaron sin efecto figuraban diferentes protecciones frente a los desahucios, regulación de determinadas modalidades de alquiler y mecanismos para prolongar contratos, aunque el propio Sindicato de Inquilinas había considerado que los decretos se quedaban cortos respecto a sus reivindicaciones.
Racu ha defendido que una futura huelga debe servir para presionar por cambios mucho más amplios en el modelo residencial. La portavoz ha asegurado que el objetivo es combatir "el rentismo, la especulación, la inversión inmobiliaria y los fondos buitre", términos utilizados por la organización para describir a determinados propietarios e inversores del mercado de vivienda. Son planteamientos políticos del Sindicato de Inquilinas y no categorías jurídicas aplicables de manera general a los propietarios.
"Los verdaderos invasores son los inversores"
Durante su intervención, Racu ha recuperado además uno de los mensajes que la organización viene utilizando desde el inicio de las protestas. "Los verdaderos invasores son los inversores", ha afirmado, contraponiendo la inversión inmobiliaria a los discursos políticos centrados en inmigración o minorías. En declaraciones anteriores ya había sostenido que "los migrantes nunca serán los culpables" de la crisis de vivienda y había señalado específicamente a los inversores nacionales e internacionales.
La afirmación forma parte del discurso político y reivindicativo del sindicato, que vincula buena parte del problema de acceso a la vivienda con la financiarización del mercado, los grandes propietarios y el aumento de los alquileres. La situación residencial española responde, no obstante, a factores más amplios que incluyen también la escasez de oferta en determinadas zonas, los costes de construcción, la evolución demográfica, el alquiler turístico, la regulación y el reducido parque de vivienda pública.
La acampada de Sol seguirá decidiéndose "día a día"
La nueva estrategia no significa necesariamente el final de la acampada iniciada en la Puerta del Sol. El Sindicato de Inquilinas había anunciado una reducción progresiva de su presencia directa para concentrar esfuerzos en los barrios y en la preparación de la huelga, pero los propios participantes decidieron mantener la protesta. La organización ha aclarado posteriormente que seguirá presente, aunque la continuidad concreta del campamento corresponde a su asamblea.
Racu ha señalado que la movilización ya ha ido "mucho más allá" tanto del caso de Maricarmen como del propio Sindicato de Inquilinas y ha destacado que las protestas se han extendido a numerosas ciudades. Este fin de semana hay convocadas alrededor de 50 manifestaciones y concentraciones, con la huelga general como siguiente objetivo de la Confederación de Sindicatos de Inquilinas.
La portavoz también ha advertido al Ayuntamiento de Madrid frente a un eventual desalojo de la acampada y ha defendido que cualquier decisión sobre levantar las tiendas debe adoptarse desde la propia asamblea. La protesta continúa así abierta mientras el movimiento trata de convertir las movilizaciones iniciadas por el caso Maricarmen en una estructura más estable y de alcance estatal.
De las plazas a los centros de trabajo
El reto inmediato para el Sindicato de Inquilinas es conseguir que la movilización traspase el ámbito estrictamente residencial. Una huelga general requiere la participación de organizaciones sindicales con implantación laboral, motivo por el que las conversaciones con CCOO, UGT y otros sindicatos serán determinantes para decidir si la propuesta termina materializándose y bajo qué formato.
Por ahora, no existe una fecha ni una convocatoria oficial. Sí existe un objetivo político declarado: convertir la crisis de vivienda en el eje de una movilización laboral y social más amplia. Después de más de una semana de acampadas, manifestaciones y presión sobre el Congreso, Racu resume la nueva estrategia en una frase: "Ahora sí empieza la legislatura de la vivienda".