La semana pasada, Santander se convirtió en el punto de encuentro de la industria tecnológica española. La 40ª edición del Encuentro de la Economía Digital y las Telecomunicaciones de AMETIC reunió a representantes del Gobierno y del tejido empresarial para discutir sobre competitividad, inteligencia artificial, autonomía estratégica y el futuro industrial del país. En ese escenario, el secretario de Estado de Industria, Jordi García Brustenga, atendió en exclusiva a DEMÓCRATA para abordar algunos de los principales retos que afronta el sector.
Desde el futuro de la automoción española y la competencia de países con menores costes hasta el acceso a la red eléctrica, la continuidad de los PERTE o la protección de la producción europea. García Brustenga también abordó el bloqueo parlamentario de la Ley de Industria y Autonomía Estratégica, una norma que el Gobierno mantiene entre sus prioridades para lo que queda de legislatura, y adelantó algunos de los pasos que Industria pretende dar mientras continúa su tramitación.
PREGUNTA - Estamos ante un momento de reorganización de las cadenas de suministros y de apuesta por la soberanía, ¿qué industrias serían interesantes traer de vuelta a España o poner por primera vez aquí?
RESPUESTA - Bueno, es un momento muy adecuado. Si jugáramos a las cartas, podemos decir que nos han tocado muy buenas en algunos sectores. Te diría el automóvil porque es lo que se ve mucho, pero también el farmacéutico, la perfumería y la química. O los bienes de equipo, las renovables y los sectores de defensa, del espacio, de chips... Se ve en los indicadores macroeconómicos, estamos creciendo por encima de Francia, de Alemania y de Europa, y de manera recurrente durante años. Hay voluntad de visibilizarnos como un motor de Europa, que ya no nos digan más que somos los pigs.
P- Mencionaba la palabra oportunidad, ¿cuál crees que son esos valores que hacen que España sea una apuesta segura a futuro?
R- Por ejemplo, la transición energética. Es una cuestión que se empezó con una voluntad casi específicamente de sostenibilidad ambiental, pero que hemos ido viendo que nos da autonomía estratégica y competitividad. La nueva economía, el nuevo producto y el nuevo proceso son verdes. Todo el trabajo que hemos hecho, a veces con esfuerzo y perdiendo a corto plazo oportunidades, ahora estamos viendo cómo fructifica.
O la transición digital. Estamos aquí en el 40º encuentro de AMETIC, donde el sector lleva años tirando fuerte. No solo tenemos buenas cartas, sino que somos muy adaptables, quizá porque llevamos años pensando cómo podemos reducir este gap con otras potencias. Del 5 al 8 de abril estaremos en la Hannover Messe demostrando este poderío, desde la humildad del que sabe que otra gente hace mejor algunas cosas, pero con el orgullo de que también no tenemos nada que envidiar.
P- España es una potencia mundial en fabricación de automóviles, pero la transición al vehículo eléctrico está modificando toda la cadena. ¿Está garantizado que España seguirá siendo uno de los grandes fabricantes dentro de diez años?
R- Totalmente. El Gobierno, el sector privado y las CCAA vieron claro que el coche del futuro será verde. Y mientras otros países lo han frenado, nosotros hemos ido todos juntos en esta dirección. Esto nos ha llevado a la siguiente realidad: los cinco grandes grupos de fabricación de coches han dado el paso al vehículo eléctrico o conectado. Los cinco están invirtiendo en sus fábricas para fabricar nuevos modelos y España está siendo una referencia dentro de sus grupos internacionales.
Además, han entrado cinco de los fabricantes chinos más importantes, que son los que tienen la tecnología más avanzada, y junto con españoles y europeos están haciendo estas transformaciones. Por lo tanto, tenemos los cinco grupos transformados, más cinco chinos y la recuperación de dos marcas españolas que estaban ahí latentes, Ebro y Santana.
Ahora estamos 'en obras', en las fábricas, pero en los próximos años veremos cómo aumentamos la fabricación y quizá hasta nos ponemos como primeros productores en Europa.
El programa Auto 2030 ha sido importante y este verano ha salido el Auto+, que es la ayuda para la compra de vehículo eléctrico, y está yendo muy bien. Lleva un mes y está siendo importante porque la demanda tira de la oferta. Si el inversor ve que el mercado local compra vehículo eléctrico, se anima a seguir invirtiendo en ese sentido. Por lo tanto, si hacemos bien el trabajo en los próximos dos o tres años, puede ser un sector que también sea referencia para el resto de sectores industriales.
P- España compite con países como Marruecos o India, donde los costes salariales son más bajos, no solo por la producción, sino por diseño, I+D+i... ¿Qué se puede hacer para evitar que esas actividades salgan de España? ¿Hacen falta más incentivos o también algún tipo de penalización?
La cuestión es cómo producimos en Europa y en España, cómo seguimos teniendo el empleo y la capacidad de hacer coches o lo que sea, vacunas, fertilizantes o acero, sin perder competitividad. La competitividad la ganamos en un trabajo de economía abierta y global, que nos ha ido muy bien a todos los países. Por lo tanto, se trata de mantener relaciones con otras zonas del mundo, algunas más competitivas a nivel de costes y, a veces, no solo eso, sino también mejores en calidad tecnológica, y a la vez mantener esta salvaguarda de la industria española y europea.
Estamos trabajando en Europa en la primera ley de política industrial europea para regular la industria bajo el paraguas de la Industrial Acceleration Act. Ahí estamos definiendo un concepto que es el "Made in Europe", y que es una manera de proteger lo que se hace aquí. Nadie podrá recibir una ayuda o acceder a una compra pública si no está hecho en Europa.
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¿Qué significa Europa? Estamos viendo cómo hacerlo flexible para mantener estas cadenas globales y, a la vez, retener lo máximo que se pueda de producción en Europa y España. No es fácil porque queremos seguir siendo abiertos, pero por otro lado, no ser los únicos tontos que no cerramos un poco.
P- ¿Está preparada nuestra red para todas las inversiones que se han ido anunciando en los últimos meses, y los proyectos que hay de cara a los próximos años?
R- Está claro que la energía pasa a ser más y más crítica como factor de competitividad. Se ha hecho un buen trabajo en la generación de energías renovables, y la crisis de Irán nos ha demostrado que estamos más preparados, pero eso no significa que el acceso esté garantizado y que sea un precio que sea competitivo. Los últimos reales decretos van en esta línea, como el Irán, y lo que vaya viniendo ahora, techos de inversión, de planificación de la red de transporte, también.
Si tardamos demasiado en dar acceso eléctrico, la inversión se va a otro país
Y por otro lado, nosotros como industria tenemos un capítulo aparte que es el sector electrointensivo, las grandes industrias básicas de acero, aluminio, cerámica, cemento, química... Son los grandes consumidores y cuestan más de descarbonizar. Hay mucha inversión hecha ya con el PERTE de descarbonización, pero hay que terminar este cambio, es nuestro capítulo pendiente.
P- ¿Y le consta si hay inversiones industriales que estén ahora mismo esperando por falta de capacidad eléctrica?
R- Sí, somos conscientes. En todo el territorio español no hay una comunidad autónoma que no tenga algún proyecto nuevo o de mejora que requiera un aumento de capacidad. Pero esto no es una cosa que se pueda conseguir de un día para otro. Hay que planificarlo y hay que ser más ágiles a la hora de dar acceso por parte de otro ministerio.
Esto también se junta con una pequeña burbuja especulativa de algunos que, siempre que hay un cambio de sector, se incorporan a ver si pueden hacer negocio. Hay que discernir entre el proyecto real, industrial, por ejemplo, un centro de datos, y uno que está comprando para poder vender más caro el acceso.
Por un lado, está ese trabajo y, por otro, la agilidad para que no se pierda esa inversión, porque si tardamos un poco demasiado se va a otro país. Por lo tanto, en eso estamos y, aunque no sea nuestro ministerio, estamos muy presentes en las decisiones de acceso y de precio.

P- La semana pasada concluyó el plazo de ejecución de los fondos europeos Next Generation, ¿qué balance hace el Gobierno de los PERTE industriales y cómo se mantendrá el impulso inversor ahora?
R- Como decía, estamos 'en obras'. Si vas por las industrias españolas, verás que están invirtiendo, acabando proyectos y empezando los que van vía Sociedad Estatal de Promoción Industrial y Desarrollo Empresarial (SEPIDES). Y cuando estás en obras, pues hay más molestias que beneficios, pero en unos años veremos los frutos de eso. Veremos cómo ha aumentado la capacidad productiva industrial, los productos y también el PIB industrial. Ahora mismo se puede decir lo que se ha hecho, pero no el resultado.
Paralelamente, con los PERTE ha habido un aprendizaje. Al principio era un modelo muy colectivo, difícil de gestionar y justificar. Ahora es más individual y también se ha reducido la burocracia para que sea ágil. Tenemos un instrumento perfeccionado.
Por otro lado, el PERTE del Vehículo Eléctrico y Conectado (VEC), con 3.000 millones, y el PERTE de Descarbonización Industrial, con más de 1.000 millones, han sido quizá los dos de mayor éxito y visibilidad. Queremos que, con presupuesto nacional y ojalá también con más presupuesto europeo, se puedan continuar en aquellos sectores que necesiten esta transformación.
P- Otro de los pilares que está marcando este Congreso de AMETIC es el proceso de digitalización del tejido industrial, ¿cree que existe el riesgo de crear una industria tecnológica muy avanzada mientras una parte importante de las pymes se queda atrás?
R- No me preocupa tanto la adopción de la IA, sino cómo cambias el modelo de negocio. Esto necesita un acompañamiento y estamos de acuerdo con el sector privado, con CEOE y Cepyme. Nos situamos en un 17,5% de empresas industriales que utilizan IA, cuando a nivel global la utilizan el 21% de las pymes. Por lo tanto, hay un gap de acompañamiento.
Pretendemos seguir con instrumentos como las Agrupaciones Empresariales Innovadoras (AEI), los European Digital Innovation Hubs (EDIH) y la Empresa Nacional de Innovación (Enisa), para acompañar en esta transformación real del modelo de negocio con la IA.
Sabemos que es un Congreso muy díficil y que no está todo en mis manos o en las del ministro
P - ¿En qué punto está la Ley de Industria y Autonomía Estratégica?
Está en proceso de aprobación por parte del Congreso. La norma abarca dos grandes hitos: la inversión que acompaña a los fondos privados, en parte gracias a los fondos europeos que, aunque no están acabados, han permitido hacer un gran recorrido, y por otro lado, la institucionalización de esta política industrial. La ley actual es de 1992, hay que actualizarla, poner el tablero de juego nuevo, con instrumentos como los PERTE. Hay muchas cosas que ya estamos haciendo, pero sin tenerlas institucionalizadas. Pretendemos que acabe la legislatura con la aprobación de la ley.
Sabemos que es un Congreso muy díficil y que no está todo en mis manos o en las del ministro, es verdad, pero que no sea por nosotros que no lo consigamos. No entiendo cómo algo que es de país y en lo que hay acuerdo no se apruebe. Estamos abiertos a negociar en todos los sentidos para que sea cómodo para la mayoría.
P- ¿Y qué es ahora mismo lo que la frena?
Yo creo que más que el texto, que estamos abiertos a discutirlo, es el contexto político que hay. Estamos a la búsqueda de una ventana de oportunidad que haga que el sentido común sea el que mande en la decisión y en el voto para la aprobación de una ley tan transversal y tan infraestructural.
P- La Ley de Lobbies también estaba bloqueada y se ha aprobado vía real decreto-ley, ¿se plantean esta posibilidad como última bala antes de que acabe la legislatura?
Podría ser, pero un real decreto ley, al final, también hay que convalidarlo. Yo creo que esto es suficientemente importante y tiene peso de regulación básica del Estado, como para cambiarlo de ley a real decreto ley. Tiene que ser una ley. Es nuestro sentir, hay que ser valiente y aprobarlo en forma de ley.
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P- ¿Y al margen de esta ley están trabajando en alguna regulación quizá más sectorial que sí que pueda ir viendo la luz?
R - Pues estamos trabajando en la mejora del Estatuto de Electrointensivos. Ha salido ya la convocatoria y el año que viene saldrá mejorada, ampliando los sectores a los que afecta. Y en el tema de la compensación de CO2 de costes indirectos también ha habido cambios regulatorios. Estamos regulando la creación de pequeños órganos que están previstos en la ley, como es la mejora del foro de alto nivel de la industria o el grupo interministerial de política industrial, necesario para trabajar temas como la energía, el talento, la digitalización...
En la regulación se puede ir avanzando más rápidamente con reales decretos u órganos ministeriales. Pero la ley sería el puntal que institucionalizaría y haría más formal todo.
La transformación industrial y la valorización de la política industrial están en proceso y hay que terminarlas
P - ¿Y hay algún aspecto urgente que se esté viendo afectado por la parálisis de esta ley?
Bueno, de hecho, estamos haciendo gran parte de la ley sin la ley. Se ha creado un Comité de Inversiones Estratégicas, que lleva la Oficina de Asuntos Económicos y que saldrá ahora en otoño, y que estaba previsto en el proyecto aprobado por el Consejo de Ministros.
Hay cosas que vamos avanzando, como el Registro Estatal de Entidades Interesadas en los Proyectos Estratégicos para la Recuperación y Transformación Económica (RECAPI) y el Grupo de Trabajo de Autonomía Estratégica. También estamos con la Asociación Española de Normalización (UNE) en un grupo de trabajo para crear una norma que estandarice la contribución de las empresas críticas a la autonomía estratégica. Si se aprobara la ley, partiría ya de muchas cosas empezadas, y esto también es una ventaja.
P- Para acabar, arrancamos curso político. ¿Cómo lo afronta? ¿Qué prioridades o cuál es la agenda de la Secretaría?
R- Lo principal es que esto no se ha acabado. La transformación industrial y la valorización de la política industrial están en proceso y hay que terminarlas. Hay proyecto para cuatro o cinco años más dentro de la estrategia de seis que estamos diseñando. Esto es un camino, y por otro lado, está el foco sobre él.
El Comité de Inversiones Estratégicas saldrá ahora en otoño
Este curso seguramente tendremos ruido, tanto a nivel nacional como europeo y mundial. Pero nosotros lo que queremos es foco, con quien quiera seguirnos. Sabemos de CCAA y de municipios que están queriendo avanzar en sus proyectos de inversión o en su competitividad sectorial. También de grupos de empresas, patronales y sindicatos... El ruido no lo podemos controlar, pero sí dónde ponemos foco.
En detalle
Nos citamos con el Secretario de Estado de Industria, Jordi García Brustenga, en la "casita" de Red.es. No es la de Bad Bunny, pero durante días ha sido el centro de atención en el Palacio de la Magdalena. Por el cuartelito oficial de la prensa han pasado durante tres jornadas altos cargos del Gobierno y perfiles muy destacados del sector privado.
Concluida la entrevista, a Brustenga le esperaba una nube de medios de comunicación que aguardaban bajo el sol de Santander. El inestable clima del Cantábrico dio un respiro y el 40º Congreso de AMETIC transcurrió sin lluvias. Un hito poco habitual en las cuatro décadas que llevan marcando el inicio del nuevo curso.