Las concentraciones convocadas para este miércoles, 2 de septiembre, a las puertas de los ayuntamientos de toda España, han abierto una nueva división política en torno a la crisis migratoria de Ceuta. La convocatoria, promovida inicialmente por ciudadanos ceutíes residentes en la Península y asumida posteriormente por la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), ha encontrado el respaldo del PP, mientras que el PSOE e Izquierda Unida han decidido desmarcarse de ella.
La última formación en fijar posición ha sido IU. Su coordinador federal, Antonio Maíllo, ha anunciado que su partido no participará en las concentraciones y ha situado su decisión en la necesidad de marcar distancias con lo que considera un "uso partidista" de la crisis por parte del PP y Vox.
La posición de IU se suma así a la adoptada previamente por el PSOE, que ya había remitido una circular a sus cargos públicos para pedirles que no acudieran a las movilizaciones.
En el otro lado, el PP ha llamado expresamente a participar. Su presidente, Alberto Núñez Feijóo, ha anunciado además que acudirá personalmente a la concentración en Ceuta.
IU se suma al PSOE y pide no acudir
Izquierda Unida ha optado por no participar en las concentraciones promovidas por la FEMP. Maíllo ha explicado que la decisión pretende evitar que su formación quede vinculada a lo que considera un "uso partidista" de la situación de Ceuta por parte del PP y Vox.
El coordinador federal de IU ha criticado que las movilizaciones puedan convertirse en un escenario de confrontación política y ha defendido que la respuesta a la crisis debe centrarse en la convivencia y en la atención a los migrantes.
"El uso partidista" que, a su juicio, están haciendo PP y Vox de la convocatoria es uno de los argumentos empleados por Maíllo para justificar la ausencia de IU.
La formación tampoco acudirá a la izada de bandera prevista para ese mismo día y ha anunciado que, en lugar de participar en las concentraciones, presentará una iniciativa en el Parlamento de Andalucía para reclamar que la comunidad autónoma acoja a los inmigrantes que sean necesarios, según ha explicado su coordinador.
Maíllo ha defendido que IU sí participaría en movilizaciones que tengan como objetivo promover "la convivencia en Ceuta y rechacen el racismo, el clasismo, la xenofobia y la exclusión".
El PSOE ya había pedido a sus cargos que no participaran
La decisión de IU coincide con la posición adoptada días antes por el PSOE.
La dirección socialista remitió una circular a sus cargos públicos en la que pidió que no acudieran a las concentraciones del 2 de septiembre. El documento estaba dirigido a los secretarios generales y de Organización autonómicos, a los portavoces municipales y a las agrupaciones provinciales, municipales e insulares.
La dirección socialista argumentó que la presidenta de la FEMP, María José García-Pelayo, había convocado las concentraciones "de forma unilateral al resto de grupos políticos".
En la carta, Ferraz acusó al PP de utilizar "a nivel partidista la FEMP y las Federaciones Territoriales de Municipios" para convertir la crisis de Ceuta en un elemento de "movilización y confrontación política".
El PSOE expresó también su rechazo a la violencia registrada en la ciudad durante los últimos días y defendió que esta "nunca puede ser parte de la solución".
La conclusión de la circular socialista quedó resumida en una frase: "Ceuta sí. Su utilización partidista no".
El PP llama a participar
La posición del PP es diferente. Alberto Núñez Feijóo ha animado a los ciudadanos a participar en las concentraciones convocadas para el 2 de septiembre, una fecha que coincide con el Día de la Autonomía de Ceuta.
El líder popular ha anunciado además que él mismo acudirá a la concentración en Ceuta.
Feijóo ha situado estas movilizaciones dentro de su estrategia de exigir explicaciones al Gobierno por la gestión de la entrada masiva de migrantes registrada a finales de julio.
Durante la apertura del curso político, el presidente del PP también anunció que su partido se personará en la causa que investiga la entrada masiva en Ceuta y que instruye la Audiencia Nacional.
"España tiene derecho a saber lo que ocurrió", afirmó Feijóo, que añadió que los responsables del "abandono" deberán comparecer y rendir cuentas ante la justicia.
Una convocatoria con el respaldo de la FEMP
Las concentraciones tendrán lugar a las 20.00 horas del miércoles 2 de septiembre ante los ayuntamientos de toda España.
La convocatoria fue difundida inicialmente por ciudadanos ceutíes residentes en la Península y posteriormente asumida por la FEMP, que preside la alcaldesa de Jerez de la Frontera, María José García-Pelayo.
La federación municipal planteó las concentraciones como una muestra de apoyo a Ceuta en un momento marcado por la crisis migratoria y por la tensión registrada en la ciudad durante las últimas semanas.
El respaldo de la FEMP ha situado a los gobiernos municipales y a sus cargos públicos ante una decisión política sobre su participación, especialmente después de que los principales partidos hayan fijado posiciones diferentes.
La violencia marca también el debate político
El debate sobre las concentraciones llega después de varios episodios de tensión en Ceuta.
Durante los últimos días se han producido incidentes relacionados tanto con las protestas de ciudadanos ceutíes como con la situación de los migrantes que permanecen en la ciudad. Entre ellos, el bloqueo del reparto de alimentos de Cruz Roja y el incendio y destrucción de estructuras utilizadas como refugio por migrantes en la playa del Trampolín.
También se produjo una agresión contra una patrulla militar en Benzú, por la que fueron detenidas doce personas. Once de ellas han sido condenadas a dos años de prisión, pena que ha sido sustituida por la expulsión a Marruecos durante cinco años, mientras que el duodécimo detenido permanece en prisión provisional a la espera de juicio.
En este contexto, los distintos partidos han incorporado el rechazo a la violencia a sus mensajes, aunque mantienen diferencias sobre la interpretación de la crisis y sobre la respuesta que debe dar el Gobierno.
El resultado es un mapa político dividido ante las concentraciones del 2 de septiembre: PP a favor de participar; PSOE e IU, en contra de acudir a la convocatoria tal y como está planteada y con argumentos coincidentes sobre la utilización política de la crisis.