Fuentes de Sumar han expresado su rechazo al DORA III, aprobado este martes en Consejo de Ministros, por considerar que consolida un modelo de crecimiento aeroportuario basado en el aumento de las emisiones y de la presión turística. Los ministros de la formación presentaron observaciones formales contra su aprobación.
Críticas a la tramitación
Las observaciones cuestionan también la forma en la que se ha tramitado el documento. Sumar denuncia que decisiones que condicionarán durante décadas el futuro de territorios enteros se han adoptado sin que los ayuntamientos directamente afectados formen parte del mecanismo de consulta previsto en el DORA.
Inversiones para Barcelona-El Prat
En el caso del aeropuerto de Barcelona-El Prat, el documento compromete 191,9 millones de euros para la ampliación de la pista y la nueva T1S, además de otros 459,4 millones para reconfigurar la T1.
Sumar advierte de que el proyecto continúa lejos de estar resuelto. El Plan Director sigue pendiente, las evaluaciones ambientales permanecen en tramitación y el propio DORA aplaza a una fase posterior la definición concreta de las obras.
“Se empieza a poner dinero encima de la mesa antes de saber exactamente cómo, cuándo y si la ampliación podrá hacerse”, sostienen fuentes de la formación.
Sumar subraya que el DORA no convierte en inevitable la ampliación de El Prat ni resuelve los obstáculos ambientales, jurídicos y de planificación que todavía debe afrontar el proyecto.
Contradicciones climáticas y territoriales
Las observaciones presentadas por los ministros de Sumar apuntan a otras dos contradicciones. La primera es climática: “No sirve de mucho descarbonizar las terminales si al mismo tiempo se aumenta la capacidad para que vuelen más aviones”.
La segunda afecta al territorio: “No se puede hablar cada día de vivienda, saturación de los servicios públicos y turistificación y, al mismo tiempo, ampliar sin límite las infraestructuras destinadas a traer cada vez más visitantes”.
La presión turística en Barcelona y Baleares
Sumar reclama una atención especial a la presión turística que ya soportan Barcelona y las Illes Balears. La formación considera que las políticas públicas deben escuchar el creciente malestar social ante un modelo que agrava los problemas de vivienda, congestión y presión sobre los recursos.
También defiende que se priorice el ferrocarril para convertir el tren en una alternativa real al avión en los trayectos de corto y medio radio.
Protección ambiental del Delta del Llobregat
También en relación con El Prat, Sumar recuerda la especial sensibilidad ambiental del Delta del Llobregat, la protección de la Red Natura 2000 y la presencia de la Casa Gomis.
“La protección de los espacios naturales no puede ser una nota al pie de esta discusión”, sostienen las mismas fuentes.
Sumar asegura que su oposición no supone una batalla contra los aviones ni contra una pista, sino una defensa de un país que proteja su territorio, cuide a su población y apueste por una economía más próspera y menos dependiente del turismo masivo.
“El DORA roza el absurdo: compromete dinero a ampliaciones que todavía no sabe ni cómo, ni cuándo, ni si podrán hacerse”, concluyen desde la formación.