La falta de mayorías ha frenado en seco la producción legislativa del Congreso de los Diputados. PSOE y Sumar, bien por discrepancias internas o por el riesgo a que los textos decaigan, mantienen proyectos de ley y proposiciones de ley en el limbo de las ampliaciones del plazo de enmiendas a la espera de despejar el camino. Y así, pasan los días, las semanas y no se concretan avances. Pero una ficha sí que se ha movido estos días, aunque lo hace con tiento, sin demasiada esperanza en el horizonte y con un PP y Vox que ya anticipan su rechazo: el Proyecto de Ley del Cine.
La Mesa del Congreso, en la que los socialistas y los magenta atesoran mayoría, puso fin al plazo para registrar enmiendas de totalidad. El Grupo Popular y Vox han registrado sendas, ambas de devolución (sin texto alternativo). De la formación liderada por Santiago Abascal era esperable, pues es el modus operandi, pero el Ejecutivo sí que esperaba al menos poder hablar con la bancada de Alberto Núñez Feijóo, pues el sector aguarda una reforma normativa que actualice la regulación para adaptarla a las nuevas realidades tecnológicas desde hace muchos años.
De entrada, no
Fuentes del grupo popular consultadas por Demócrata aseguran que la industria cinematográfica “está muy indignada” con el proyecto de ley que hay sobre la mesa, lo que sumado a otros factores, les ha llevado a registrar enmienda de totalidad.
El PP alega que la propuesta ha quedado obsoleta, puesto que es prácticamente idéntica a la aprobada en Consejo de Ministros en la pasada legislatura, en diciembre de 2022 (que decayó por la disolución de las Cortes con motivo de las elecciones generales anticipadas del 2023). En consecuencia, consideran que no responde a los rápidos avances tecnológicos ni a los nuevos hábitos de consumo audiovisual.
El PP asegura que la propuesta nace obsoleta y que la industria cinematográfica "está indignada"
De igual forma, denuncian que se ha decidido continuar con la tramitación parlamentaria sin alcanzar un acuerdo previo en puntos críticos para la industria, como la definición de productor independiente, la cuota de pantalla o las ventanas de exhibición que, tal y como avanzó Demócrata, son los puntos más calientes del proyecto de ley.
Sin PP, ¿y sin socios?
El bloqueo de la ley no responde a falta de voluntad. Todos los actores implicados en la conversación quieren un acuerdo. El primero, el ministro de Cultura, Ernest Urtasun. También su grupo parlamentario, pues según trasladan fuentes de la Mesa a este periódico, fue Sumar el que presionó para pasar al siguiente estadio. Su portavoz en la Comisión de Cultura, Nahuel González, ya agitó el tablero en febrero en los días previos a la gala de los Premios Goya, con una reunión en la sede del Ministerio en la que pidió “ser valientes” y “avanzar en leyes, aunque se pierdan votaciones”.
A su juicio, se han de negociar las iniciativas para recabar apoyos suficientes, pero en caso de que no esté asegurada la mayoría, no se debe detener la maquinaria: “Tienen que llegar a Pleno. Tenemos que ser ambiciosos, para eso hemos venido”.
Uno de los socios del Gobierno que tiene la llave es Junts. La formación de Carles Puigdemont enumeró cinco iniciativas en las que el Ejecutivo podría contar con su respaldo tras la ruptura, y la del Cine era una de ellas. Pero no a cualquier precio. Una de sus principales condiciones es la concesión de ayudas a aquellos proyectos cuya versión original sea de alguna de las lenguas oficiales españolas o del lenguaje de signos español. Este punto es vital y, lo que se está negociando, es que el articulado conceda esas ayudas por territorio y no por lengua. Los beneficiados serían Galicia, País Vasco, Cataluña, Comunidad Valenciana, Islas Baleares y Navarra.
Vuelta a la tortilla
El Gobierno en su conjunto, no solo los departamentos que lidera Sumar, considera que primero se ha de encarrilar el Proyecto de ley de creación de la Oficina de Derechos de Autor y Conexos.
Esta iniciativa está más avanzada que la del Cine, puesto que ya hay ponentes designados y la Comisión de Cultura aguarda el informe de la ponencia desde el pasado 31 de octubre.
Su propósito es crear un organismo que dote a los creadores de una herramienta para hacer frente a los desafíos que plantea la Inteligencia Artificial en materia de derechos de autor, así como reforzar la actividad administrativa del Estado en esta materia para adaptar la regulación a las nuevas formas de consumo y difusión de contenido.
Sin embargo, en las últimas semanas, las conversaciones se han enquistado de tal manera que, ahora, se valora acelerar antes la Ley del Cine. El problema del texto de Derechos de Autor radica en que Junts quiere incorporar una enmienda para incorporar deducciones a las artes escénicas.
La situación resume bien el momento que atraviesa la legislatura. Existe consenso en que tanto la Ley del Cine como la reforma de los derechos de autor son necesarias para adaptar la industria cinematográfica a las nuevas realidades. Sin embargo, la fragmentación parlamentaria vuelve a imponerse sobre la urgencia regulatoria. Mientras el Gobierno busca encajar las demandas de sus socios y la oposición se distancia del texto, el sector continúa esperando una actualización normativa que lleva años reclamando y cuyo calendario sigue siendo una incógnita.