El Consejo General de Colegios Oficiales de Enfermería de España (CGE) ha valorado muy positivamente que el Servicio Gallego de Salud (SERGAS) haya culminado la creación y adjudicación de plazas específicas de Enfermería Geriátrica. Considera que se trata de un “importante reconocimiento” a esta rama de la profesión, a la que define como “estratégica” para el Sistema Nacional de Salud, y de un avance clave para reforzar la atención sanitaria dirigida a las personas mayores.
No obstante, el CGE advierte de que este paso supone solo un “pequeño oasis” frente al “deficiente” y “desolador” panorama general de desarrollo de las especialidades enfermeras en España. Recuerda que áreas como Pediatría, Salud Mental, Familiar y Comunitaria o Trabajo, entre otras, continúan sin estar plenamente desplegadas, mientras que únicamente la especialidad de Enfermería Obstétrico-Ginecológica (matrona) presenta una implantación completa en el conjunto del país.
En relación con la Geriatría, el organismo colegial pone de relieve lo llamativo de este “paradójico escenario” en un país donde la demanda de cuidados específicos para una población envejecida no deja de crecer año tras año.
“Galicia demuestra que con voluntad política es posible adaptar el sistema sanitario a la realidad demográfica de nuestro país y el resto de las comunidades autónomas deberían tomar ejemplo”, ha asegurado el presidente del Consejo General de Enfermería, Florentino Pérez Raya.
Desde el Pleno del Consejo General, el vocal de la Especialidad de Enfermería Geriátrica, Juan José Tarín Sáez, recalca que resulta inaceptable mantener a enfermeras especialistas sin plazas en las que puedan aplicar las competencias para las que se han preparado.
“La especialidad de Enfermería Geriátrica fue creada para dar respuesta a las necesidades específicas de una población cada vez más envejecida y con mayor complejidad clínica. Sin embargo, pese a la existencia de una formación oficial vía Enfermero Interno Residente (EIR), la realidad es que la mayoría de las comunidades autónomas continúan sin crear categorías profesionales ni, por supuesto, plazas específicas que permitan incorporar plenamente a estas especialistas en los diferentes niveles asistenciales”, ha añadido Tarín.
SIN ENFERMERAS
El CGE alerta además de un “preocupante” déficit estructural superior a 100.000 enfermeras —sin diferenciar entre generalistas y especialistas— en un contexto en el que España atraviesa uno de los mayores procesos de envejecimiento de su historia. A su juicio, el incremento de la esperanza de vida, la cronicidad, la fragilidad, la dependencia y las patologías neurodegenerativas obliga a reforzar los cuidados especializados y a reajustar las plantillas sanitarias a este nuevo escenario demográfico.
En esta línea, insiste en que el acceso a enfermeras especialistas en los distintos ámbitos asistenciales no puede quedar condicionado por el lugar de residencia, ya que ello genera una “flagrante desigualdad” entre ciudadanos. “Todos los ciudadanos tienen derecho a recibir cuidados especializados independientemente de la comunidad autónoma en la que vivan. La equidad debe ser uno de los principios rectores del Sistema Nacional de Salud y también debe aplicarse al desarrollo de las especialidades enfermeras”, agrega Pérez Raya.
La organización colegial recalca que el impulso de las especialidades de Enfermería no responde solo a una aspiración profesional legítima, sino que supone además una garantía de calidad, seguridad y eficiencia para el sistema sanitario en su conjunto.
“No podemos seguir formando especialistas para después impedirles ejercer como tales. La ciudadanía necesita profesionales altamente cualificados para afrontar los retos del envejecimiento, y las administraciones tienen la responsabilidad de crear las estructuras necesarias para que ese conocimiento llegue realmente a los pacientes. Galicia ha abierto el camino, ahora es el momento de que el resto de CCAA den el paso”, concluye Tarín.