Un grupo de científicos del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) ha desarrollado una investigación que confirma la presencia en el entorno ambiental de la Comunidad de Madrid de un hongo resistente a tratamientos antifúngicos, que, según subrayan, no supone un peligro para la salud de la población a corto plazo.
El estudio, llevado a cabo por especialistas de los Centros Nacionales de Microbiología (CNM) y de Sanidad Ambiental (CNSA), ambos integrados en el ISCIII, se ha centrado en evaluar la presencia en el aire de Madrid del hongo patógeno aspergillus fumigatus. En el proyecto ha colaborado también el Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Infecciosas (CIBERINFEC).
Los resultados, difundidos en la revista científica “Frontiers in Microbiology”, muestran que una parte significativa de los aislamientos ambientales de aspergillus fumigatus presenta resistencia frente a los antifúngicos azólicos, fármacos esenciales en el abordaje de las infecciones provocadas por este microorganismo.
Asimismo, los responsables del trabajo apuntan que los datos obtenidos confirman un aumento gradual de la resistencia a estos tratamientos en el medio ambiente, en línea con lo detectado en otros países europeos y vinculado al empleo de fungicidas azólicos en la agricultura para la protección de los cultivos.
Un desafío creciente para la salud pública
Todo ello se enmarca en un escenario en el que las infecciones por hongos constituyen un problema de salud pública infradiagnosticado y con impacto en aumento, especialmente en personas inmunodeprimidas. La resistencia a los antifúngicos, que complica el abordaje terapéutico de estas infecciones, se ha convertido en uno de los principales desafíos actuales para su manejo clínico.
Entre los firmantes del trabajo se encuentran los investigadores del CNM Ana Alastruey y Juan Carlos Soto-Debrán, como última y primer autor, respectivamente; así como sus colegas del mismo centro Laura Alcazar-Fuoli, Laura Alguacil-Cuéllar, Anastasiia A. Hrynzovska y Emilia Mellado. Por parte del CNSA participan Francisco Javier Sánchez-Íñigo, Saul García y Alejandro B. Calvo-López.
Los autores remarcan la necesidad de implantar sistemas de vigilancia estandarizados que permitan seguir de forma continuada la evolución de esta resistencia y profundizar en su posible repercusión sobre la salud humana, con el fin de reforzar las estrategias de prevención y apoyar una toma de decisiones más informada en el ámbito de la salud pública.