La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha lanzado su habitual llamamiento anual, mediante el cual solicita para este año cerca de mil millones de dólares (unos 850 millones de euros) con el fin de hacer frente a 36 situaciones de emergencia en todo el planeta, entre ellas 14 de nivel 3, la categoría que exige la respuesta organizativa más elevada.
Según ha explicado el organismo sanitario de la ONU, la finalidad de esta petición es asegurar que millones de personas inmersas en crisis humanitarias y conflictos tengan acceso a servicios de salud. En 2025, la OMS apoyó a 30 millones de personas y se administraron vacunas esenciales a 5,3 millones de menores.
Además, el año pasado se llevaron a cabo 53 millones de consultas médicas, se prestó apoyo a más de 8.000 centros de salud y se contribuyó al despliegue de 1.370 clínicas móviles. Estas operaciones se desarrollan en contextos de crisis humanitarias repentinas o prolongadas, donde las necesidades sanitarias son especialmente graves.
“Este llamamiento es un llamado a apoyar a las personas que viven en situaciones de conflicto, desplazamiento y desastre, para brindarles no solo servicios, sino también la confianza de que el mundo no les ha dado la espalda”, ha declarado el director general de la OMS, el doctor Tedros Adhanom Ghebreyesus, quien considera que esta es “una inversión estratégica en salud y seguridad”.
Para el máximo responsable de la organización, que subraya que el acceso a la atención médica “restaura la dignidad, estabiliza a las comunidades y ofrece un camino hacia la recuperación”, el llamamiento de 2026 “llega en un momento de convergencia de presiones globales”. “Los conflictos prolongados, el impacto creciente del cambio climático y los brotes recurrentes de enfermedades infecciosas impulsan una creciente demanda de apoyo para emergencias sanitarias”, lamenta.
Descenso de los fondos humanitarios
La OMS ha advertido de que, en 2025, la financiación destinada a ayuda humanitaria se situó por debajo de los niveles de 2016, lo que permitió llegar únicamente a un tercio de los 81 millones de personas que inicialmente se preveía atender con asistencia sanitaria de emergencia.
En este contexto, el organismo identifica como prioridades de respuesta países y territorios como Afganistán, la República Democrática del Congo, Haití, Myanmar, el territorio palestino ocupado, Somalia, Sudán del Sur, Sudán, la República Árabe Siria, Ucrania y Yemen, además de los actuales brotes de cólera y mpox.
“Toda crisis humanitaria es una crisis sanitaria”, ha manifestado el copresidente del evento de lanzamiento, el Embajador Noel White, Representante Permanente de Irlanda ante la Oficina de las Naciones Unidas (ONU) en Ginebra. La otra copresidenta, Marita Sorheim-Rensvik, Representante Permanente Adjunta de Noruega ante la ONU en la misma ciudad, ha señalado que “la OMS sigue siendo indispensable”, ya que “protege la salud”.
La organización insiste en la necesidad de mantener operativas las infraestructuras sanitarias esenciales, garantizar el suministro de material médico de emergencia y la atención a traumatismos, así como prevenir y contener brotes epidémicos. También defiende restablecer los programas de inmunización sistemática y asegurar el acceso a servicios de salud sexual y reproductiva, así como a la atención materna e infantil en contextos frágiles y afectados por la violencia.
Por último, la OMS ha explicado que ella y sus socios “se han visto obligados a tomar decisiones difíciles para priorizar las intervenciones más críticas”, de forma que “lo que resta son las actividades de mayor impacto”.