El especialista en imagen cardiotorácica de la Sociedad Española de Radiología Médica (SERAM), el doctor Jordi Broncano, ha recalcado que “la imagen cardíaca permite ver la enfermedad cardiovascular años antes de que se produzcan los síntomas”, puesto que esta patología “no empieza el día en que aparece el dolor en el pecho”.
“En muchas personas, se inicia años o incluso décadas antes, y la imagen cardíaca es capaz de hacer visible esa fase silenciosa”, ha insistido el radiólogo, recordando con motivo del Día Mundial del Corazón, celebrado este martes, 29 de septiembre, que “la aterosclerosis, la acumulación de placa en la pared de las arterias, tiene una larga fase sin síntomas”.
En este contexto, Broncano ha mencionado el estudio REACT, difundido en agosto en la revista especializada ‘The New England Journal of Medicine’, que ha evaluado a 16.808 adultos de España y Dinamarca, de entre 18 y 70 años, sin enfermedad cardiovascular conocida. El trabajo ha puesto de manifiesto la presencia de aterosclerosis subclínica en el 57,1 por ciento de los participantes.
En el ámbito nacional, ha recordado también la investigación “Progresión de la Aterosclerosis temprana Subclínica” (PESA, por sus siglas en inglés), llevada a cabo en 4.184 individuos asintomáticos de entre 40 y 54 años, donde se identificó la enfermedad en aproximadamente el 63 por ciento de los casos. Habitualmente, los síntomas no aparecen hasta que la placa ya ha reducido de forma significativa el calibre de la arteria.
Gracias a que hoy es posible analizar directamente la pared vascular y la placa, y no solo la luz por la que fluye la sangre, “hoy, podemos visualizar con gran detalle la placa aterosclerótica y cuantificarla gracias a la combinación de tecnología de última generación, como la tomografía por conteo de fotones, y los ‘softwares’ avanzados de cuantificación y caracterización de la placa de ateroma con inteligencia artificial (IA)”, ha explicado.
Esta capacidad ha llevado a que diversas guías internacionales —entre ellas, las de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC) de 2024 sobre síndrome coronario crónico, y las del Colegio Estadounidense de Cardiología (ACC) y la Asociación Estadounidense del Corazón (AHA) de 2021 sobre dolor torácico— incluyan la angio-TC coronaria, es decir, el estudio de las arterias coronarias mediante tomografía computarizada con contraste, como prueba de primera elección en determinados escenarios clínicos, por su utilidad tanto para diagnosticar la enfermedad coronaria como para valorar su gravedad.
En la misma línea, el ensayo “Tomografía computarizada cardíaca de Escocia” (SCOT-HEART) incorporó la angio-TC coronaria al abordaje de pacientes con dolor torácico estable, lo que ha incrementado la precisión diagnóstica, ha modificado las estrategias de prevención y se ha vinculado con una disminución de la mortalidad coronaria y de los eventos cardíacos a cinco años frente al manejo clínico estándar.
La angio-TC coronaria, de técnica excluyente a herramienta integral
Según ha detallado el especialista, la angio-TC “ha pasado de ser una técnica fundamentalmente destinada a excluir estenosis coronaria a proporcionar información acerca de la presencia y extensión de la propia aterosclerosis coronaria, identificando las placas de alto riesgo (placas vulnerables), determinando la repercusión funcional y hemodinámica de forma no invasiva”. Además, ha remarcado que “avances como la imagen espectral y la TC de conteo de fotones permiten hacerlo con mayor precisión, menos radiación y menos contraste”.
En relación con la resonancia magnética cardíaca, Broncano ha puesto en valor “su excelente capacidad para caracterizar el tejido del corazón, su precisión y la ausencia de radiación ionizante”. Esta técnica se utiliza en el estudio de miocardiopatías, sospecha de miocarditis, infartos sin obstrucción de las arterias coronarias, evaluación de cicatrices tras un infarto, cardiopatías congénitas, tumores cardíacos, detección de isquemia y análisis de la insuficiencia cardíaca. No obstante, ha lamentado que en la actualidad no exista un registro nacional público que recoja cuántas TC coronarias y resonancias cardíacas se realizan.
Tras advertir de que “hay que evitar el tópico impreciso de que las mujeres no tienen dolor torácico”, ha recordado que este “sigue siendo el síntoma predominante del síndrome coronario agudo tanto en hombres como en mujeres, aunque en ellas son más frecuentes los síntomas acompañantes, como náuseas, falta de aire o palpitaciones”. En este sentido, ha defendido desterrar la idea de que la TC coronaria solo sirve para confirmar si una arteria está obstruida, ya que “informa de la presencia de placa, distribución, carga ateromatosa, repercusión hemodinámica y estenosis”.
Para finalizar, el experto ha advertido que “la aterosclerosis puede empezar pronto, especialmente cuando existen otros factores de riesgo, como colesterol elevado, tabaquismo, hipertensión, diabetes o antecedentes familiares”. “Identificar esos factores a tiempo permite estratificar el riesgo y decidir quién se beneficia realmente de un estudio más profundo”, ha concluido.