Médicos y facultativos de Euskadi, en huelga para lograr un estatuto marco específico, han reclamado a los gobiernos español y vasco una negociación “seria y real y no imposición y propaganda” y que “sea verdad” la solicitud del Lehendakari a la ministra Mónica García para que retire el Estatuto Marco y “se sienta presionada por las comunidades autónomas para echar atrás su propuesta”, aunque admiten que lo consideran “muy complicado”.
Estas demandas han sido expuestas por el portavoz de la Asociación de Médicos Unidos por sus Derechos (MUD), Javier Fernández, y por la secretaria general del Sindicato Médico de Euskadi (SME), Mabel Artziniega, instantes antes de que varios centenares de profesionales se concentraran en la plaza del Sagrado Corazón, desde donde han iniciado una manifestación por las calles de Bilbao.
En la quinta semana de paro, los facultativos han escenificado en la capital vizcaína un escenario lleno de personas heridas tumbadas en el suelo, atendidas por un médico, mientras otros profesionales las rodeaban con pancartas que recogían los principales lemas y reivindicaciones del colectivo.
Durante su intervención, Fernández ha recalcado que los médicos vascos no precisan “discursos ni fotografías ni titulares, sino negociación, respeto, descansos dignos, más profesionales y medidas concretas para garantizar el futuro de Osakidetza porque, sin médicos, no hay sanidad pública y su defensa empieza por no ignorar sus demandas y por defender a quienes hacen posible cada día la sanidad pública”.
Tras recordar que llevan meses exigiendo una negociación “real, seria y honesta”, ha criticado que, tanto desde el Ministerio de Sanidad como desde Osakidetza, solo han percibido “una estrategia basada en la exención de responsabilidades, titulares vacíos y promesas sin concreción, mientras las reivindicaciones fundamentales de los médicos y médicas siguen sin respuesta”.
Según ha denunciado, mientras la ministra “sigue adelante con su propuesta de estatuto marco desoyendo a los médicos y trasladando a las comunidades toda la responsabilidad”, el consejero vasco de Salud, Alberto Martínez, anuncia en los medios una oferta económica de “70 millones de euros” que, a su juicio, “no responde a nuestras principales reivindicaciones”, entre ellas asegurar descansos adecuados, reducir la sobrecarga asistencial y reforzar las plantillas.
En su opinión, con esta actuación “dinamitar la negociación con quienes sostienen el sistema sanitario en primera línea, los y las médicos”, cuando “los médicos no pedimos privilegios sino condiciones dignas para atender dignamente a los pacientes, trabajar con tiempo, seguridad y con humanidad”.
Fernández ha alertado de que “cuando los médicos se marchan, se queman o abandonan el sistema por agotamiento, la sanidad pública pierde su principal activo, los médicos” y ha añadido que, aunque “nos duela decirlo”, “Osakidetza está herido de muerte y estamos llegando a un punto crítico porque cada negociación frustrada, cada plantilla insuficiente, cada guardia excesiva y cada descanso incumplido profundizan en una crisis que amenaza la calidad asistencial presente y futura”.
Ha insistido en que “estamos a tiempo de revertir la situación pero para ello hacen falta hechos, no palabras; negociación y respeto, no imposición y propaganda”.
En este contexto, ha recordado que la huelga indefinida anunciada para septiembre “no es patrimonio de ninguna sigla sino consecuencia directa del cansancio, la frustración y la falta de respuestas que viven miles de profesionales” y ha reclamado que “quien quiera apoyar esta movilización será bienvenido, pero nadie debería intentar apropiarse de una lucha que pertenece a los médicos que llevan años denunciando sus injustas y, en ocasiones, penosas condiciones laborales”.
Críticas al consejero de Salud
El portavoz del MUD ha considerado “especialmente llamativo” que el consejero Alberto Martínez “pretenda erigirse ahora en referente de la defensa de los intereses sanitarios en el Consejo Interterritorial, liderando debates y reclamaciones ante el Ministerio, cuando en Euskadi, seguimos esperando soluciones reales a nuestros problemas más urgentes”.
Tras cuestionar cómo puede “aspirar a liderar una reivindicación estatal cuando no ha sido capaz de resolver el conflicto que tienen con sus médicos aquí en Osakidetza”, le ha instado a no presentarse como defensor de los profesionales ante el Ministerio cuando “aquí, en Euskadi, los médicos seguimos esperando una negociación real y avances concretos en nuestras condiciones”.
Petición de retirada de Pradales
Por otro lado, la secretaria general del SME, Mabel Artziniega, ha lamentado que las conversaciones con el Ministerio para lograr la retirada de la propuesta ministerial estén “en un punto de bloqueo total” y que se sienten “decepcionados” por la ausencia total de respuesta de la ministra tras anunciar su huelga indefinida para septiembre.
En este sentido, ha afirmado que “les encantaría que fuera verdad” la petición del lehendakari Imanol Pradales a la ministra para que retire el estatuto marco, aunque ha precisado que “ojalá fuera así pero soñar es libre ya que en el punto en el que estamos lo vemos muy complicado”.
Considera imprescindible que las comunidades autónomas “realmente presionen a la ministra para que eche para atrás su propuesta” porque, a su entender, “no podemos empezar la casa por el tejado, sino desde los cimientos, con un estatuto marco que recoja nuestras condiciones reales que tenga en cuenta a los médicos”.
Tras reprochar que tanto el Ministerio como Osakidetza “se echan la pelota los unos a los otros” cuando cada parte tiene una responsabilidad que no puede eludir, ha recordado que, en el ámbito de Euskadi, “hay muchas de las condiciones laborales que son competencia de Osakidetza”, como “el formato de las guardias o su precio”.
Artziniega también ha aludido a los datos oficiales de seguimiento de la huelga difundidos por el Departamento vasco de Salud para remarcar que “no es normal que se hable de un seguimiento del 15% y se pare un sistema público sanitario como Osakidetza”, o que “si los profesionales deciden voluntariamente dejar de hacer horas extras, se pare el sistema y las listas de espera se vayan al infinito”.
Tras insistir en que el sistema “requiere una restructuración profunda”, ha reclamado que “se empiece a negociar y se tenga en cuenta el colectivo médico” y ha añadido que “no tiene ningún sentido que los sindicatos de clase negocien las condiciones de los médicos” y que, por ello, como profesionales “piden estar en esa mesa y tener suficiente representación para negociar nuestras propias condiciones”.