Un trabajo del CSIC revela cómo el dengue altera de forma transitoria la barrera de los vasos sanguíneos

Un estudio internacional con participación del CSIC detalla cómo el virus del dengue debilita de forma reversible la barrera vascular y señala nuevas dianas terapéuticas.

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Partículas virales del dengue. UNVIERSITY OF SOUTH CAROLINA BIOMEDICAL SCIENCES

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Un consorcio internacional de investigadores, en el que participa el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) a través del Centro de Investigación del Cáncer (CSIC-USAL-FICUS), ha demostrado que la infección por el virus del dengue es capaz de debilitar de manera pasajera la barrera que forman los vasos sanguíneos.

La cara interna de capilares y venas está compuesta por células especializadas que controlan qué componentes pasan de la sangre a los tejidos y cuáles se mantienen fuera. Estas células permiten el paso de agua, oxígeno y nutrientes, pero bloquean sustancias que podrían desencadenar inflamación o lesionar el tejido y originar hemorragias. Cuando esta muralla celular se ve comprometida, los líquidos se escapan al exterior de los vasos, generando acumulación de fluido en los tejidos y sangrados, un rasgo típico del dengue en sus formas más graves.

Para llevar a cabo el trabajo, el equipo utilizó células humanas de pequeños vasos sanguíneos (microvasculature) cultivadas en el laboratorio. Las células se expusieron a compuestos solubles liberados por células previamente infectadas con el virus del dengue y se detectaron modificaciones tanto en la morfología celular como en las proteínas que se encargan de mantenerlas cohesionadas, alteraciones que favorecen la salida de líquidos fuera del torrente sanguíneo.

Conocer con detalle los mecanismos y el momento en que se produce este debilitamiento resulta clave para plantear nuevas estrategias que protejan la barrera vascular en pacientes con dengue severo, un grupo con alto riesgo de hemorragias importantes, shock inflamatorio y descensos bruscos de la presión arterial, complicaciones potencialmente letales para las que aún no se dispone de una terapia específica.

El investigador principal del Centro de Investigación del Cáncer (CIC) y codirector del estudio, Miguel Vicente-Manzanares, señala que el trabajo se centra en esta fase reversible. “Hemos comprobado que estas células entran en un estado de plasticidad temporal. Dejan de comportarse como células endoteliales normales y adquieren rasgos más propios de células implicadas en la reparación de tejidos. Este cambio no es permanente, y esa reversibilidad podría explicar por qué la alteración de la barrera vascular en el dengue grave suele ser transitoria”, afirma.

Según Vicente-Manzanares, entender mejor cómo y cuándo se debilita esta barrera facilitará el diseño de estrategias para protegerla en los pacientes con mayor riesgo de complicaciones graves.

Junto a los ensayos de laboratorio, el grupo desarrolló un modelo computacional capaz de reproducir el comportamiento de estas células durante la infección. Esta herramienta identifica dos moléculas clave que actúan como nodos de control de la respuesta vascular frente al dengue: la interleucina 6 (IL-6) y la fibronectina (FN1).

Los datos obtenidos apuntan a que bloquear la acción de IL-6 o ajustar la actividad de la fibronectina podría contribuir a preservar la barrera vascular en los casos de dengue grave. Existen ya fármacos dirigidos contra estas dianas en otras patologías, lo que podría acelerar su eventual evaluación para el tratamiento del dengue, siempre que superen todas las fases de investigación clínica. Esto abre la posibilidad de estudiar si estos medicamentos pueden ayudar a disminuir las complicaciones vasculares asociadas a la enfermedad.