El juez rechaza imponer cautelares a Zapatero y no le retirará el pasaporte, pero sigue viendo "indicios de criminalidad"

Calama ha optado por no retirar el pasaporte a Zapatero, una medida que habían reclamado la Fiscalía Anticorrupción y el PP como acusación popular al considerar que existía riesgo de fuga

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El expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, interviene durante un mitin del PSC en el Palau de Congressos, a 27 de abril de 2024 Lorena Sopêna - Europa Press

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El juez de la Audiencia Nacional José Luis Calama ha rechazado la petición de la Fiscalía Anticorrupción y de la acusación popular, ejercida por el PP, de retirar el pasaporte al expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero ante un posible riesgo de fuga.

En un auto, Calama sostiene que la adopción de medidas cautelares exige un análisis especialmente riguroso, ya que implica una restricción de derechos fundamentales, y subraya que estas solo pueden acordarse si existe un riesgo procesal acreditado y actual.

Asimismo el magistrado considera que la declaración de Zapatero no ha sido suficiente para desmontar los indicios que sustentan su imputación. En un auto, el magistrado sostiene que el expresidente "no ha logrado desvirtuar los indicios racionales de criminalidad" recogidos previamente y subraya que estos se apoyan en "diversas y distintas fuentes de prueba".

También menciona el estudio preliminar de información procedente de dispositivos vinculados a otros investigados y el hallazgo de joyas valoradas en 1,3 millones de euros, de las que no se habría acreditado su origen ni su tributación.

El expresidente del Gobierno ha roto este miércoles 29 días de silencio para defender públicamente su inocencia, tras comparecer ante la Audiencia Nacional citado por el juez del caso Plus Ultra. Lo ha hecho a través de un breve comunicado, en el que asegura que se enfrenta a acusaciones por "muy graves delitos" que niega haber cometido, avanzando que colaborará plenamente con la Justicia para demostrar lo que afirma.

Zapatero explica que había permanecido en silencio por "respeto a la Justicia y a Su Señoría", al considerar que era el juez quien debía escuchar primero su versión de los hechos. No obstante, ha anunciado que en los próximos días ofrecerá nuevas explicaciones públicas sobre el caso.

Ferraz no solo respalda el comunicado del exlíder del Ejecutivo, sino que lo asume como propio y se remite al mismo; al tiempo que celebra “su voluntad de seguir ofreciendo todas las explicaciones necesarias y su absoluta transparencia”.

“Entre otras medidas, ha puesto voluntariamente a disposición del Tribunal una autorización universal para que pueda comprobarse la inexistencia de sociedades, cuentas, productos financieros o cualquier otro activo de su titularidad fuera de España”, valoran voces socialistas.

“Cuando uno se sabe completamente inocente, como es mi caso, y confía plenamente en la Justicia, lo más doloroso es saber que mucha gente puede sentirse defraudada si cree las cosas que se afirman de mí. Mi mensaje es también a todos esos conciudadanos y conciudadanas: les pido confianza. No les decepcionaré. Nos costará más o menos tiempo demostrarlo, pero la verdad se abrirá paso y devolveré la confianza a quien ahora duda. Ya lo verán”, ha asegurado Zapatero en su comunicado.

El juez solicita a Zapatero un teléfono móvil que "permitan su inmediata localización"

Con todo, Calama ha solicitado a Zapatero que le facilite un número de teléfono móvil y un correo electrónico que "permitan su inmediata localización" por parte del juzgado.

No obstante, el magistrado destaca que Zapatero es una figura pública con “manifiesto arraigo en España”, lo que, unido a su visibilidad, hace improbable que pueda sustraerse al procedimiento.

A ello suma la ausencia de indicios de intención evasiva, lo que descarta, a su juicio, un riesgo real y actual de fuga.

Del mismo modo, el juez considera que tampoco existe riesgo de ocultación o destrucción de pruebas, ya que los elementos relevantes ya han sido intervenidos y la investigación no depende de actuaciones del investigado.

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¿En qué estado se encuentra la instrucción del caso Plus Ultra en la Audiencia Nacional y cuáles son los próximos pasos procesales previstos?

Estado actual de la instrucción del caso Plus Ultra en la Audiencia Nacional

La instrucción del caso Plus Ultra se encuentra actualmente en la Audiencia Nacional, en fase de investigación y bajo secreto de sumario, sin que conste aún, en la información disponible, ni apertura de juicio oral ni sobreseimiento total de la causa. El asunto lo instruye el juez José Luis Calama, que ha asumido la pieza principal tras la inhibición de un juzgado de Madrid, y ha ido abriendo derivadas separadas (influjos políticos, patrimonio, etc.) en torno al rescate público de la aerolínea. Según las noticias más recientes, la investigación se centra en el uso de los 53 millones de euros del rescate y en posibles delitos de blanqueo, organización criminal, apropiación indebida y tráfico de influencias. En este contexto, los próximos pasos previsibles son la práctica de nuevas diligencias, la eventual decisión sobre el mantenimiento o levantamiento del secreto y, a medio plazo, un auto que determine si se abre juicio oral o se archiva total o parcialmente la causa.

1. Situación procesal de la pieza principal

La Audiencia Nacional ha asumido la causa sobre el rescate de Plus Ultra, que antes se tramitaba en un juzgado de Madrid. Así lo detallan medios jurídicos y generalistas como El País y el diario jurídico Iustel, que señalan que el órgano central mantiene la investigación bajo secreto, dada la relevancia económica e institucional del rescate.

Según estas informaciones, la causa se orienta a dilucidar el eventual uso irregular de los 53 millones de euros concedidos a Plus Ultra por el Fondo de Apoyo a la Solvencia de Empresas Estratégicas, así como la posible concurrencia de delitos de blanqueo de capitales, organización criminal, apropiación indebida y tráfico de influencias, entre otros, lo que refuerza la competencia de la Audiencia Nacional. No se recoge en estas fuentes un auto de apertura de juicio oral firme ni un sobreseimiento general, por lo que la fase es claramente instructora.

Esta situación también ha sido explicada en piezas audiovisuales que informan de que la Audiencia Nacional “asume la competencia” y mantiene la investigación abierta, como la pieza de RTVE Noticias accesible a través de Facebook (RTVE Noticias) o vídeos divulgativos en YouTube (vídeo 1, vídeo 2), que insisten en que se trata de una investigación viva y no de un procedimiento ya en fase de juicio.

2. Líneas de investigación y piezas derivadas

Desde el punto de vista material, la instrucción se ha ido ampliando con varias líneas de investigación. Por un lado, la vertiente económico–societaria (estructura de Plus Ultra, destino de los fondos, eventuales operaciones de blanqueo o apropiación indebida); por otro, la dimensión político–institucional, relativa a posibles presiones o influencias para la concesión del rescate. En esta segunda línea se enmarca la pieza sobre el papel de responsables políticos, recogida por El Plural, que informa de que la Audiencia Nacional investiga el eventual “papel de Zapatero” en el caso.

De acuerdo con esa cobertura, el juez Calama ha abierto una derivada en la que se analizan eventuales indicios de tráfico de influencias en torno al rescate, apoyándose en documentación económica, comunicaciones y colaboración internacional. No obstante, la propia vigencia del secreto de sumario limita el detalle público sobre qué personas concretas están formalmente investigadas, qué hechos se atribuyen a cada una o qué diligencias exactas se han practicado.

3. Próximos pasos procesales previsibles

En este momento, el procedimiento se encuentra formalmente en fase de instrucción. Procesalmente, los próximos pasos más previsibles, a la luz de la Ley de Enjuiciamiento Criminal y de lo que reflejan las noticias citadas, son los siguientes:

En primer lugar, la práctica de nuevas diligencias de investigación: declaraciones de investigados y testigos, requerimientos de documentación económica, eventuales comisiones rogatorias o ampliaciones de la colaboración internacional, periciales contables, etc. Mientras el juez considere que quedan extremos relevantes por esclarecer, la causa se mantendrá en este estadio.

En segundo lugar, la decisión sobre el mantenimiento o levantamiento del secreto de sumario. Las fuentes consultadas, como El País, subrayan que el procedimiento está hoy bajo secreto; en un momento procesal avanzado, es habitual que el instructor valore levantar total o parcialmente ese secreto para permitir a las partes un conocimiento íntegro de las actuaciones.

Finalmente, cuando el juez considere agotada la investigación, caben dos grandes tipos de resolución. Por un lado, un auto de transformación a procedimiento abreviado y, posteriormente, la apertura de juicio oral respecto de las personas y hechos respecto de los que aprecie indicios suficientes de delito. Por otro, el archivo o sobreseimiento –total o parcial– allí donde no se aprecien tales indicios. Las fuentes disponibles indican que aún no se ha dictado ninguna de estas resoluciones de cierre, de modo que el “siguiente hito” esperado será precisamente ese auto que decida entre llevar el caso a juicio o acordar el archivo.

No se dispone de más información concreta y actualizada en las fuentes consultadas sobre fechas exactas para esas decisiones ni sobre eventuales sobreseimientos parciales ya acordados.

¿Cuáles son las competencias y funciones de la Audiencia Nacional y qué tipo de delitos suele investigar?

Competencias y funciones de la Audiencia Nacional

Respuesta sintética

La Audiencia Nacional es un tribunal con sede en Madrid y competencia en todo el territorio español para materias muy concretas y de especial trascendencia, sobre todo en el ámbito penal. Investiga y enjuicia principalmente delitos de terrorismo, crimen organizado, narcotráfico a gran escala, grandes delitos económicos y otros que afectan a la seguridad del Estado o a intereses generales. Además, controla la legalidad de numerosos actos de la Administración General del Estado (orden contencioso-administrativo) y resuelve conflictos laborales colectivos de ámbito estatal (orden social. Todo ello viene regulado, sobre todo, en la Ley Orgánica del Poder Judicial (LOPJ).

Naturaleza y estructura de la Audiencia Nacional

La Audiencia Nacional es un órgano judicial especializado que no coincide con el esquema provincial habitual de Audiencias Provinciales. Su rasgo definitorio es que tiene competencia en todo el territorio nacional pero solo para ciertos asuntos tasados por la ley, por su gravedad o por su impacto general. Se organiza internamente en varias salas:

En primer lugar, la Sala de lo Penal, que se ocupa de los delitos de su competencia; en segundo lugar, la Sala de lo Contencioso‑Administrativo, que controla actos de la Administración General del Estado y de organismos estatales; y, en tercer lugar, la Sala de lo Social, que ve conflictos colectivos y determinados asuntos laborales de ámbito estatal. Además, existe una Sala de Apelación, que revisa en segunda instancia resoluciones dictadas por las salas de la propia Audiencia Nacional.

Orden penal: principales competencias y delitos habituales

En el ámbito penal, la LOPJ (especialmente el artículo 65) atribuye a la Audiencia Nacional el conocimiento de los delitos que, por su naturaleza, requieren una respuesta unificada a escala estatal. Entre sus competencias materiales destacan:

Por un lado, los delitos de terrorismo, tanto de terrorismo interno como de terrorismo internacional, que constituyen uno de los núcleos clásicos de la actividad de la Audiencia Nacional. Por otro lado, los delitos cometidos por organizaciones o grupos criminales, donde se incluyen estructuras dedicadas al narcotráfico, tráfico de armas o trata de seres humanos, especialmente cuando operan a gran escala o en varios territorios.

También conoce de delitos económicos complejos y de especial relevancia, como grandes fraudes fiscales, delitos contra la Hacienda Pública, blanqueo de capitales, corrupción y delitos societarios cuando tienen una dimensión supraautonómica o afectan a intereses generales. A ello se añaden los delitos contra la Corona y contra la seguridad del Estado, así como aquellos cometidos en el extranjero que afectan a intereses españoles (por ejemplo, contra ciudadanos españoles o contra bienes o intereses del Estado).

La Audiencia Nacional actúa a través de Juzgados Centrales de Instrucción, que investigan los hechos (fase de instrucción), y de la Sala de lo Penal, que enjuicia los asuntos. Dado que su competencia es estatal, puede asumir causas con elementos dispersos por distintas provincias, evitando la fragmentación de procedimientos que afecten a una misma organización criminal o a un mismo hecho terrorista.

Orden contencioso‑administrativo: control de la Administración estatal

En el orden contencioso‑administrativo, la Audiencia Nacional conoce, conforme a la LOPJ y a la ley reguladora de esta jurisdicción, de recursos contra actos y disposiciones dictados por órganos centrales de la Administración General del Estado. Esto incluye, por ejemplo, decisiones de ministerios y de grandes organismos públicos de ámbito estatal, así como determinadas resoluciones en materias como extranjería, seguridad social o sanciones administrativas de especial relevancia.

Funcionalmente, su papel es controlar la legalidad de la actuación administrativa estatal y proteger los derechos de ciudadanos y empresas frente a decisiones de los centros directivos de la Administración. Además, también actúa como órgano de apelación frente a sentencias de órganos contencioso‑administrativos inferiores cuando así lo establece la ley, asegurando una interpretación homogénea en asuntos de relevancia nacional.

Orden social: conflictos colectivos de ámbito estatal

En el ámbito social, la Audiencia Nacional asume conflictos colectivos de trabajo de ámbito estatal, es decir, aquellos que afectan a trabajadores y empresas de más de una comunidad autónoma o a sectores organizados a escala nacional. Esto engloba, por ejemplo, impugnaciones de convenios colectivos estatales, conflictos sobre condiciones de trabajo que afectan a grandes empresas presentes en todo el país o a sectores clave.

También tiene competencia en ciertos recursos en materia laboral y de Seguridad Social cuando así lo prevé la normativa social, especialmente si el conflicto trasciende el ámbito de un solo territorio autonómico. De esta forma, la Audiencia Nacional contribuye a garantizar soluciones uniformes en conflictos laborales que tienen impacto general sobre amplios colectivos de trabajadores.

Conclusión: perfil típico de los asuntos de la Audiencia Nacional

En conjunto, la Audiencia Nacional se centra en asuntos que combinan gran complejidad técnica con una clara trascendencia para el conjunto del Estado. En lo penal, su trabajo se concentra en terrorismo, crimen organizado transnacional, narcotráfico a gran escala, macrocausas de corrupción y blanqueo de capitales, así como delitos que afectan a la seguridad del Estado o a intereses españoles en el extranjero. En lo contencioso‑administrativo, revisa las decisiones más relevantes de la Administración General del Estado, y en lo social resuelve los conflictos laborales colectivos que afectan a todo el país. Todo ello hace de la Audiencia Nacional un órgano clave en la arquitectura judicial española para los asuntos de mayor impacto político, social y económico.

¿Cuál ha sido la trayectoria política de José Luis Rodríguez Zapatero antes y después de su mandato como presidente del Gobierno?

Trayectoria política de José Luis Rodríguez Zapatero

Resumen inicial

José Luis Rodríguez Zapatero pasó de ser un diputado joven y discreto del PSOE, con base en León, a liderar la renovación interna del partido tras la derrota de 2000 y convertirse en presidente del Gobierno entre 2004 y 2011. Antes de su llegada a La Moncloa, consolidó una larga carrera parlamentaria y alcanzó la secretaría general del PSOE con un proyecto de “nuevo socialismo” y regeneración democrática. Tras dejar el Gobierno, ha mantenido un papel relevante como expresidente: referente interno sin cargos orgánicos, mediador internacional —especialmente en Latinoamérica— y voz activa en debates sobre memoria histórica, derechos civiles y socialdemocracia. Su trayectoria muestra una evolución desde el trabajo orgánico y parlamentario hasta una intensa actividad de diplomacia informal y reflexión política tras su mandato.

Etapa anterior a la presidencia del Gobierno

Formación, militancia y primeros pasos

Zapatero, nacido en Valladolid en 1960, estudió Derecho en la Universidad de León y procede de una familia marcada por la tradición socialista, subrayando a menudo la figura de su abuelo fusilado en la Guerra Civil como elemento identitario. Se afilia al PSOE a finales de los años setenta, en plena Transición, y se integra en Juventudes Socialistas y en la organización del partido en León. Desde ahí va escalando como cuadro joven vinculado al sector renovador, en un PSOE aún dominado por el felipismo pero ya inmerso en debates sobre regeneración y ética pública.

Diputado y trabajo parlamentario

En 1986 es elegido diputado por León y mantiene su escaño de forma ininterrumpida durante décadas, lo que le consolida como parlamentario profesional. En el Congreso participa en diversas comisiones —relacionadas con política institucional, justicia o administración territorial—, con un perfil discreto, técnico y negociador, más centrado en el reglamento y la dinámica interna del Grupo Socialista que en la exposición mediática. En los años noventa se ubica en la corriente “renovadora” que cuestiona los excesos de la etapa gubernamental anterior y apuesta por una actualización del proyecto socialdemócrata.

Ascenso interno en el PSOE y liderazgo de la oposición

Tras la derrota electoral de 1996 frente al PP de José María Aznar, el PSOE entra en crisis de liderazgo. Después de un nuevo fracaso en 2000, el partido convoca el 35º Congreso, donde Zapatero presenta una candidatura alternativa a la dirección tradicional y, contra pronóstico, es elegido secretario general en julio de 2000. Desde ese puesto lanza la idea de un “nuevo socialismo tranquilo”, centrado en regeneración democrática, modernización del Estado del bienestar, europeísmo y ética pública, y utiliza el control de la ejecutiva para renovar cuadros y mejorar la imagen del partido.

Como secretario general se convierte en jefe de la oposición ante el segundo Gobierno de Aznar. Plantea una oposición basada en el diálogo y la moderación, pero muy firme en algunas cuestiones clave: rechaza frontalmente la participación española en la guerra de Irak, critica el alineamiento con Estados Unidos y Reino Unido, y defiende el Estado autonómico con disposición a reformar los estatutos en clave pactada. También sitúa en el centro la regeneración institucional y la lucha contra la corrupción, buscando diferenciarse tanto del PP como de los aspectos más desgastados del propio pasado socialista.

Camino a La Moncloa

Con ese bagaje, Zapatero llega como candidato del PSOE a las elecciones generales de marzo de 2004. La campaña y su victoria quedan marcadas por los atentados del 11 de marzo en Madrid y por la polémica sobre la gestión informativa del Gobierno del PP. El triunfo del PSOE el 14 de marzo de 2004 le permite ser investido presidente del Gobierno y poner fin a ocho años de mayorías del Partido Popular.

Etapa posterior a la presidencia (desde 2011)

Papel dentro del PSOE y relación con las nuevas direcciones

Tras la derrota socialista de 2011 y su salida de La Moncloa, Zapatero renuncia a cualquier cargo ejecutivo interno y pasa a desempeñar un rol de expresidente y referente histórico. Durante los liderazgos de Alfredo Pérez Rubalcaba y posteriormente de Pedro Sánchez, mantiene un perfil institucional: participa en actos, convenciones y campañas puntuales, pero evita una confrontación directa con las direcciones, incluso en los momentos de máxima división interna. Se le asocia a posiciones más prudentes en materia de alianzas, especialmente frente al independentismo catalán y a Podemos, y a cierta influencia en sectores del partido críticos con algunas estrategias de Sánchez, aunque sin grandes declaraciones públicas de ruptura.

Mediaciones internacionales y proyección exterior

Fuera de España, Zapatero ha desarrollado un papel destacado en América Latina. En Venezuela ha actuado como mediador entre el Gobierno de Nicolás Maduro y sectores de la oposición, interviniendo en diálogos auspiciados por organismos internacionales y por el propio Gobierno español, con el objetivo declarado de facilitar acuerdos electorales y salidas negociadas a la crisis. Esta labor le ha generado fuertes críticas de parte de la oposición venezolana y de voces españolas que le acusan de excesiva cercanía a Maduro, mientras él defiende que su única meta es evitar la escalada de la violencia y abrir canales de diálogo.

Además de Venezuela, participa en foros y misiones vinculadas a procesos de paz, observación electoral, derechos humanos y diálogo político en otros países de la región, aprovechando su experiencia como exjefe de Gobierno europeo. Colabora con fundaciones socialdemócratas y centros de estudios progresistas, y realiza tareas de “diplomacia informal” y observación electoral, donde la figura del expresidente se usa para dotar de legitimidad a procesos de negociación y supervisión democrática.

Actividad intelectual y presencia en el debate público

Como expresidente, Zapatero ha publicado libros de memorias y reflexión política, en los que reivindica las grandes reformas sociales de sus gobiernos —especialmente en igualdad de género y derechos LGTBI, memoria histórica y dependencia— y ofrece su propia lectura de la crisis económica de 2008 y de las decisiones de ajuste adoptadas en su segundo mandato. Imparten conferencias en universidades españolas y extranjeras, así como en cursos de verano y seminarios de fundaciones progresistas, sobre gobernanza, retos de la socialdemocracia, política europea y relaciones con América Latina.

En los medios de comunicación interviene periódicamente en entrevistas y especiales sobre la situación política española, la evolución del PSOE, los conflictos latinoamericanos y las políticas de memoria democrática. Suele mantener un tono moderado, con énfasis en el diálogo y la defensa de su legado, y una presencia digital indirecta: aunque no es especialmente activo en redes sociales, sus intervenciones generan amplio eco en prensa y plataformas digitales.

Posicionamientos clave tras 2011

En el plano interno español, Zapatero sigue defendiendo la profundización de las políticas de memoria histórica y las nuevas leyes de memoria democrática, así como la consolidación de los derechos civiles aprobados en su etapa. En el debate territorial, se declara partidario de soluciones dialogadas dentro del marco constitucional, recordando la experiencia del Estatut catalán y reivindicando el papel del acuerdo político frente a la confrontación. En economía, reflexiona sobre la crisis de la socialdemocracia europea, la necesidad de compatibilizar estabilidad fiscal con protección social y la centralidad de la igualdad en un contexto de globalización y cambio tecnológico. A nivel internacional, mantiene un discurso de defensa del multilateralismo, del papel de la Unión Europea y de la cooperación con América Latina.

Balance de su trayectoria política

En conjunto, la trayectoria de José Luis Rodríguez Zapatero dibuja tres grandes momentos: un largo periodo de construcción interna y parlamentaria previo a 2004; una etapa de gobierno marcada por importantes reformas sociales y por el impacto de la crisis económica; y un posmandato muy activo en mediación internacional, reflexión intelectual y presencia en el debate público. Antes de ser presidente, su peso radica en el trabajo orgánico y la renovación del PSOE; después de 2011, en la influencia política y moral como expresidente, especialmente en cuestiones de memoria democrática, derechos civiles y política latinoamericana. Su figura sigue siendo relevante y, a la vez, objeto de controversia, tanto por su legado económico como por su implicación en procesos de diálogo en Venezuela y en otros escenarios internacionales.

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