Según el departamento que dirige Óscar Puente, esa relación causal “no está establecida” y requerirá tiempo y análisis técnicos adicionales.
Fuentes ministeriales consultadas por elDiario.es insisten en que la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios se encuentra aún en una fase inicial de recopilación de datos y que cualquier hipótesis definitiva sería prematura en este momento.
La investigación oficial evita señalar una causa concreta en esta fase
Desde Transportes se recalca que hablar ahora de fallos específicos -como una soldadura defectuosa- sería especulativo, ya que ese tipo de conclusiones solo puede alcanzarse tras análisis de laboratorio. El ministerio también ha desmentido que exista, por el momento, una versión oficial que atribuya el siniestro a un error concreto en la infraestructura.
“El primer indicio apunta a una rotura o alteración del carril, pero aún debe determinarse si es causa o consecuencia del descarrilamiento”, señalan las fuentes consultadas, que piden prudencia ante informaciones no confirmadas.
ABC sitúa el foco en la rotura de la soldadura de un raíl concreto
Según ha publicado ABC, los investigadores han identificado la rotura de la soldadura del raíl número 23117, situada en el kilómetro 318,7 de la línea, como el punto donde se habría iniciado el descarrilamiento del tren Iryo. De acuerdo con este medio, los agentes del Equipo Central de Inspecciones Oculares de Criminalística de la Guardia Civil han documentado gráficamente la fractura existente en ese tramo de la vía.
ABC señala que los investigadores trabajan ahora en esclarecer por qué se produjo esa rotura, y recoge testimonios de pasajeros que viajaban en el vagón 6 -el primero en salirse de la vía- que afirmaron haber notado perturbaciones anómalas antes del accidente.
Hipótesis bajo análisis, sin confirmación oficial
Siempre según ABC, una de las líneas de trabajo que se estudian es si el tren pudo arrastrar algún elemento o sobrepeso adherido a los bajos del vagón, que al contactar con la vía habría provocado la rotura del raíl. Esta posibilidad, no obstante, no ha sido confirmada oficialmente por el Ministerio de Transportes ni por la comisión investigadora.
El propio ministro Óscar Puente calificó el accidente de “realmente extraño”, recordando que la vía había sido renovada en mayo tras una inversión de 700 millones de euros y que el convoy siniestrado era relativamente nuevo y había pasado revisión pocos días antes del suceso.