Aitana Castaño lanza una novela sobre la minería y reclama depurar responsabilidades por los últimos siniestros

Aitana Castaño presenta 'Las Madrinas', novela sobre las cuencas mineras asturianas, y exige depurar responsabilidades por los últimos accidentes mortales.

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Aitana Castaño posa con su última novela 'Las Madrinas' EUROPA PRESS

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La periodista y escritora asturiana Aitana Castaño (Langreo, Asturias) ha dado a conocer su nueva obra, titulada 'Las Madrinas', una novela que transcurre en plena huelga en la cuenca minera durante la década de los 60. Aprovechando la presentación, ha reflexionado sobre la realidad actual de la minería en Asturias y ha calificado de “una pasada” que sigan produciéndose accidentes mortales, reclamando que “se depuren responsabilidades”.

“Los ojos deberían estar más alerta”, ha señalado en una entrevista con Europa Press al referirse a los últimos siniestros en explotaciones mineras, en los que perdieron la vida siete trabajadores en 2025.

Con una trayectoria profesional ligada a distintos medios de comunicación y estrechamente vinculada a las cuencas mineras, Castaño ha convertido estos territorios en escenario habitual de sus relatos y crónicas.

En esta ocasión, presenta 'Las Madrinas' (Pez de Plata), que llega a las librerías tras su 'Trilogía del carbón', donde ofreció una radiografía de la sociedad asturiana y minera a través de relatos personales y colectivos, con la intención de poner el foco en perfiles diferentes al clásico “hombre fornido”.

La obra vuelve a contar con las ilustraciones del dibujante de cómic Alfonso Zapico (Blimea, Asturias), colaborador habitual de Castaño, y se convierte en un homenaje a las mujeres que la han apoyado e inspirado a lo largo de su vida.

'Las Madrinas' arranca con la historia de Gloria Montes, una “niña” que queda embarazada tras sufrir abusos por parte de un familiar en los años sesenta, en plena huelga minera. Rechazada por su entorno, la protagonista “sale adelante gracias a las mujeres que se va encontrando” hasta llegar a un Madrid tardofranquista, donde lucha por sobrevivir.

Castaño reconoce que lo que más le “presta” es comprobar que la novela está llegando a lectores fuera de Asturias. Dentro de la comunidad, relata el mensaje de una amiga que, al leer el libro, tenía la sensación de “estar escuchando a su güela (abuela) hablar en la cocina”.

Las cuencas mineras, un caleidoscopio obrero

La autora define las cuencas mineras asturianas como “un caleidoscopio que tiene muchos colores” que, pese a su diversidad, ofrece una imagen común marcada por el carbón y el movimiento obrero. De esa singularidad y de la presencia del negro mineral surgió su mirada literaria.

Recuerda que sus motivaciones están profundamente arraigadas en su historia familiar. Procede de una saga minera y ligada al Partido Comunista e Izquierda Unida, y afirma que lleva militando “desde antes de nacer”. Esa implicación le permitió conocer desde joven numerosos episodios de clandestinidad y de lucha antifranquista, que más tarde trasladó a sus libros.

Su objetivo al escribir, asegura, es rescatar las vivencias individuales y colectivas de quienes levantaron las cuencas mineras y contribuyeron al desarrollo de la industria del país, haciendo posible que hoy ella pueda estar publicando esta novela.

“Yo entiendo que habrá un día en el que la historia de España del siglo XX sea un libro, y en ese libro habrá un capítulo que tendrá Asturias, y en ese capítulo habrá un par de párrafos sobre las cuencas mineras, porque se lo ganaron a pulso”, ha subrayado.

Accidentes laborales y exigencia de responsabilidades

La escritora insiste en la importancia de “cuidar” las comarcas mineras, especialmente la zona suroccidental, denunciando que este territorio “no está conectado” y que en él predomina la iniciativa privada. Se refiere, en concreto, a las explotaciones de Zarréu (Degaña) y Vega de Rengos (Cangas del Narcea), donde el año pasado fallecieron siete trabajadores en dos accidentes laborales.

En este contexto, reitera que “es una pasada” que en 2025 se sigan registrando siniestros de tal gravedad y vuelve a remarcar la necesidad de “que se depuren responsabilidades”. Castaño contrasta el nivel de supervisión en las cuencas del Caudal y del Nalón, en el centro de Asturias, donde opera la empresa pública HUNOSA (Hulleras del Norte, S.A.), con la situación del suroccidente, dominado por empresas privadas y escenario de los últimos accidentes mortales.

Recuerda, además, que la Junta General del Principado de Asturias puso en marcha una comisión de investigación sobre el accidente de Zarréu, en el que murieron cinco personas, y que está previsto que emita a finales de mayo un dictamen definitivo sobre posibles irregularidades en los procesos de reapertura de la actividad minera.

En su opinión, en el territorio se vive el momento “con desesperanza”, aunque prefiere no profundizar en “algo tan doloroso” hasta conocer las conclusiones finales de la investigación parlamentaria.

Lo que sí espera es que el informe de la Inspección General de Servicios del Principado, que apunta a una posible “fraude” por parte de la administración y el Servicio de Minas, proporcione a las familias, al menos, “un minuto de paz”.