La implantación de la baliza de emergencia V16 en España, obligatoria desde el 1 de enero de 2026, ha generado un intenso debate que va más allá de la seguridad vial. El dispositivo se encuentra ahora en el centro de un conflicto jurídico con la Unión Europea.
El Gobierno español no notificó debidamente a la Comisión Europea su intención de hacer obligatoria la baliza, omitiendo un procedimiento clave para cualquier regulación técnica que afecte al mercado interior o a la libre circulación de mercancías y vehículos.
En respuesta a una pregunta de la eurodiputada Dolors Montserrat, el vicepresidente ejecutivo de la Comisión, Stéphane Séjourné, advirtió que esta falta de notificación podría acarrear graves consecuencias. Bruselas tiene potestad para iniciar un procedimiento formal de infracción contra España y, según la jurisprudencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, los jueces españoles podrían verse obligados a no aplicar esta normativa al haber sido adoptada sin consultar a las autoridades comunitarias.
Eficacia cuestionada en carreteras montañosas
El debate no es solo jurídico. Voces autorizadas como José Lagunar, consultor de movilidad en AutoFM, y Pedro Martín, director editorial de Motor en Vocento, coinciden en que la baliza V16 ofrece una protección deficiente en comparación con los tradicionales triángulos de emergencia.
España es, después de Suiza, el segundo país más montañoso de Europa, y en carreteras con curvas y cambios de rasante, una luz en el techo puede ser invisible hasta que es demasiado tarde. «La mayor parte de los coches se quedan averiados después de una curva», señala Lagunar.
Además, los expertos advierten que la visibilidad de la baliza durante el día es casi nula. Lagunar la compara con una linterna bajo el sol y subraya que el triángulo sigue siendo el método más fiable para advertir de un peligro a larga distancia. «Encenderla de día es como poner una linterna encima del techo», afirma.
Disparidad normativa y riesgos para quienes viajan al extranjero
Otro problema surge por la disparidad normativa dentro de la Unión Europea. El triángulo de emergencia sigue siendo el estándar reconocido en el resto del continente, por lo que los conductores españoles que prescindan de él podrían encontrarse en vulnerabilidad legal al viajar a países como Francia, Portugal o Alemania.
«Nadie debería deshacerse de sus triángulos», advierten los especialistas. Aunque la baliza sea obligatoria en España, el triángulo sigue siendo indispensable para circular con seguridad y cumplir la normativa europea.