Las Islas Canarias viven este martes un intenso episodio de calima, la lengua de polvo sahariano que invade el archipiélago y reduce la visibilidad a tan solo 3.000 metros en algunos puntos. La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) ha confirmado que el fenómeno, que comenzó el lunes en las islas orientales, se mantendrá durante toda la jornada y empezará a remitir de forma progresiva a partir del miércoles.
Según los pronósticos, Lanzarote y Fuerteventura serán las primeras en ver cómo la calima se retira, alrededor de las 12:00 horas, mientras que en el resto del archipiélago se espera que el episodio se dé por finalizado hacia las 21:00 horas del miércoles.
Aviso amarillo en todo el archipiélago
La Aemet ha activado aviso amarillo en todas las islas por la alta concentración de polvo en suspensión tanto en superficie como en altura. El fenómeno afectará especialmente a las vertientes sur y a las islas orientales, donde las partículas de polvo podrían superar los umbrales considerados perjudiciales para la salud.
Origen y consecuencias del fenómeno
El episodio de calima tiene su origen en una tormenta de arena en el Sáhara, que ha desplazado grandes cantidades de polvo hacia Canarias. Este tipo de fenómenos son habituales en primavera y pueden provocar problemas respiratorios, irritación ocular y afectar la movilidad, especialmente en personas vulnerables, niños, mayores y personas con enfermedades respiratorias.
Las autoridades insisten en extremar las precauciones, evitar actividades al aire libre prolongadas y mantenerse informados a través de los canales oficiales mientras dure la calima.
Impacto visual y social
Las imágenes de satélite muestran un manto de polvo rojizo cubriendo las islas, un espectáculo visual que también se traduce en alteraciones en la vida cotidiana, desde reducción de la visibilidad en carreteras hasta interrupciones en la limpieza urbana y en los sistemas de filtración de aire.
Con la llegada del miércoles, la esperanza es que el aire se limpie progresivamente, primero en Lanzarote y Fuerteventura y finalmente en Gran Canaria y Tenerife, devolviendo al archipiélago sus cielos claros y su característico clima canario.