Cambio de hora esta noche: cómo afecta a tus hijos y por qué los expertos hablan de un “jet lag” de hasta 10 días

España cambia esta madrugada al horario de verano y, aunque solo es una hora, los expertos advierten de que el impacto en los niños puede durar varios días. Irritabilidad, problemas de sueño o cansancio son algunos de los efectos más habituales

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Una persona cambiando la hora en un reloj, a 20 de octubre de 2025, en Madrid (España). Europa Press.

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El cambio de hora ya está aquí. Esta madrugada del sábado al domingo, España adelanta el reloj una hora para entrar en el horario de verano. A las 2:00 pasarán a ser las 3:00.

Es un gesto pequeño -apenas 60 minutos- pero con consecuencias reales en el cuerpo, especialmente en los más pequeños de la casa. Porque aunque los adultos suelen adaptarse en pocos días, los niños no lo hacen al mismo ritmo.

Por qué los niños lo notan más que los adultos

Los expertos coinciden en algo clave: el cambio de hora altera el ritmo circadiano, es decir, el reloj biológico que regula el sueño, el apetito y el estado de ánimo.

En el caso de los niños, este ajuste no es inmediato. Según especialistas en sueño, el organismo puede tardar entre tres y cuatro días en adaptarse, pero en los más pequeños ese proceso puede alargarse más.

De hecho, algunos expertos comparan este cambio con un “jet lag”, similar al que se produce tras un vuelo con cambio de huso horario. Y ese desajuste puede durar hasta diez días.

Irritabilidad, sueño alterado y cansancio: los efectos más habituales

Los síntomas no son graves, pero sí muy reconocibles para cualquier padre o madre. Durante los primeros días tras el cambio de hora, es habitual que los niños tengan más dificultad para dormirse, se despierten antes o durante la noche, estén más cansados o presenten cambios de humor.

Hay un detalle importante: en los niños, la falta de sueño no siempre se traduce en somnolencia, sino en irritabilidad, inquietud o menor capacidad de atención.

Además, el sueño juega un papel clave en el desarrollo físico y emocional, por lo que cualquier alteración, aunque sea temporal, se nota.

Un problema que ya existe antes del cambio

El cambio de hora no parte de cero. Según datos de la Sociedad Española de Neurología, solo una minoría de los niños duerme las horas recomendadas.

Esto significa que muchos llegan a este ajuste con un déficit previo de descanso, lo que amplifica el impacto de la nueva rutina. En otras palabras: no es solo la hora lo que cambia, es el equilibrio que ya estaba en el límite.

Qué recomiendan los expertos para adaptarse mejor

La clave no está en grandes medidas, sino en la constancia. Los especialistas insisten en mantener horarios regulares en los días posteriores al cambio, especialmente en la hora de acostarse, las comidas y las actividades diarias. Esa estabilidad ayuda al organismo a reajustarse más rápido.

También es importante entender que el proceso lleva su tiempo. No es inmediato, ni tiene por qué ser perfecto desde el primer día.

Un cambio pequeño que cada año reabre el debate

Más allá del impacto en el sueño, el cambio de hora sigue generando debate en España y en Europa. Cada año se cuestiona su utilidad real, especialmente en términos de ahorro energético y salud.

Pero mientras ese debate sigue abierto, lo que sí es seguro es que esta noche toca adelantar el reloj.