Colectivos reclaman al Ararteko que aclare la muerte de un interno en la cárcel alavesa de Zaballa

Salhaketa y Katearen Loturak piden al Ararteko investigar la muerte de un joven preso en Zaballa y alertan de un problema estructural en las cárceles vascas.

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Un interno que cumplía condena en la prisión de Zaballa (Álava) falleció el pasado viernes, según han denunciado Salhaketa y Katearen Loturak. Ambos colectivos han pedido la intervención del Ararteko para que investigue la situación de las personas presas con problemas de salud mental y adicciones en las cárceles vascas.

La persona fallecida, de la que no se han facilitado datos personales ni detalles sobre las circunstancias de su muerte, era “un joven cuya condena finalizaba la próxima semana”, tal y como han señalado Salhaketa y Katearen Loturak en una nota pública.

En su comunicado, las asociaciones se preguntan “¿Qué debe ocurrir para que hechos de esta índole se produzcan en personas jóvenes? ¿Qué carencias de responsabilidades sociales e institucionales se han concatenado para producir estos resultados, como es la muerte en absoluta soledad, como un castigo eterno y del que no es posible sustraerse?”.

Los colectivos advierten de una realidad que consideran “grave y estructural” en el sistema penitenciario, donde personas con patología dual —trastornos de salud mental combinados con adicciones— “están ingresando en prisión ante la falta de recursos asistenciales adecuados fuera del ámbito penitenciario”.

Según explican, en las últimas fechas se han registrado hechos “de especial gravedad” en diversos centros penitenciarios de Euskadi y Navarra, entre ellos la muerte de tres personas internas (dos jóvenes en Zaballa y una persona de 80 años en Pamplona), así como varios episodios de autolesiones protagonizados por personas con este mismo perfil clínico.

Estos sucesos, sostienen, “evidencian la insuficiencia de dispositivos terapéuticos y la ruptura de itinerarios de tratamiento, lo que incrementa el riesgo de exclusión y descompensación”.

Salhaketa y Katearen Loturak denuncian que “en muchos casos, estas personas han sido expulsadas de recursos o no han podido acceder a programas adecuados, derivando finalmente en actuaciones policiales y judiciales que concluyen con su ingreso en prisión”.

AUMENTA EL RIESGO DE SUICIDIO

En su análisis, remarcan que “el sistema penitenciario está funcionando 'de facto' como un recurso sustitutivo de dispositivos sanitarios y sociales que no existen o son insuficientes”.

Asimismo, destacan que la acumulación de causas judiciales pendientes mantiene a estas personas en contextos no terapéuticos, donde “se agrava su situación clínica y aumenta el riesgo de autolesión o suicidio”. Por ello, reclaman una respuesta “urgente y coordinada” entre las administraciones sanitarias, sociales y penitenciarias.

Además, solicitan la actuación del Ararteko “para que investiguen estos hechos, evalúe la situación de las personas con patología dual en prisión, y promueva medidas urgentes que garanticen una atención integral y continuada en un entorno libre de drogas, del cual carece hoy la prisión”.

Las organizaciones insisten en que “no se trata de casos aislados, sino de un problema estructural que requiere la creación de recursos específicos y la mejora de la coordinación entre sistemas”.

Al mismo tiempo, consideran necesario que los protocolos antisuicidios y los procedimientos de información a las familias y a la ciudadanía “se realicen escrupulosamente y atendiendo a los requerimientos de las personas más cercanas”.

Como gesto de denuncia, ambas asociaciones han convocado una concentración este próximo viernes, a las 12.30 horas, en la plaza de la Virgen Blanca de Vitoria-Gasteiz, para visibilizar y condenar las muertes en prisión.