El Lunes de Pascua, que sigue al Domingo de Resurrección dentro de la Semana Santa, no es un festivo de carácter nacional. Esto implica que cada comunidad autónoma decide si lo incluye o no dentro de su calendario laboral anual. Como resultado, este lunes solo es festivo en determinados territorios del país.
En 2026, este 6 de abril es día no laborable en:
- Comunidad Valenciana
- Cataluña
- Castilla-La Mancha
- La Rioja
- Navarra
- País Vasco
- Islas Baleares
En estas comunidades, la jornada se vive como una prolongación de las celebraciones de Semana Santa. Por el contrario, en otras regiones como Madrid, Andalucía, Galicia o Castilla y León, hoy es un día laborable ordinario.
Días de tradición
En la Comunidad Valenciana, esta jornada es sinónimo de salir al campo, a la playa o a espacios naturales para compartir el día con familiares y amigos. Es típico volar la cometa y disfrutar de la tradicional mona de Pascua, un dulce que suele incluir un huevo —antiguamente cocido y hoy también de chocolate— y que simboliza el fin de la Cuaresma. En muchas zonas, especialmente entre los más jóvenes, existe la costumbre de “romper la mona” en la frente de algún amigo en tono festivo.
En Cataluña, la mona de Pascua adquiere un protagonismo aún mayor, especialmente entre los niños. Los padrinos regalan este dulce a sus ahijados, y en la actualidad se ha transformado en auténticas piezas de repostería artística, con figuras de chocolate inspiradas en personajes populares, dibujos animados o equipos de fútbol. Las pastelerías compiten cada año por crear las monas más originales y elaboradas.
En las Islas Baleares, la tradición también gira en torno a la gastronomía y la vida social. Familias y grupos de amigos se reúnen para comer al aire libre, manteniendo recetas tradicionales que varían según la isla, pero siempre con el espíritu de celebración tras la Semana Santa.
En el País Vasco y Navarra, aunque el Lunes de Pascua no tiene una única tradición dominante, sí es habitual aprovechar el día festivo para actividades culturales, excursiones y encuentros familiares, en un ambiente más relajado tras los días intensos de procesiones.
En La Rioja y Castilla-La Mancha, la celebración es más discreta, pero igualmente ligada al descanso, la reunión familiar y, en algunos municipios, a pequeñas romerías o comidas campestres.